Guadalajara Guadalajaras

El tejido urbano que hemos construido afecta y modifica la forma en la que habitamos la ciudad.

La ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos.

Italo Calvino (Las ciudades invisibles)

La traza urbana son esas huellas que va dejando el tiempo en una ciudad, más allá de sus edificios. Son peculiares figuras que se forman con los caminos -calles, banquetas, ciclovías, avenidas-, y que pueden ser observadas en mapas y desde el espacio.

Esta traza urbana que se va tejiendo con los años forman un flujo de datos que algunos analizamos utilizando nuevas herramientas que nos permiten entender mejor cómo funciona una ciudad. Ese es el objetivo de este experimento con Guadalajara, entenderla desde sus formas, utilizando las trazas que han sido creadas y modificadas desde 1542, convirtiendo la ciudad en una red y analizando algunas de sus propiedades.

La analogía de la ciudad como una red ha sido ampliamente utilizada desde diferentes espacios, una ciudad -y su infraestructura física y social- puede ser “mapeada” como una red de relaciones, de personas y servicios. Para este ejercicio mapeamos la ciudad como una red de infraestructura urbana, las calles, ciclovías, avenidas y banquetas se convertirán en enlaces y cada intersección entre esos enlaces será un nodo.

Para el análisis de la red utilizamos la ciencia de redes, una ciencia emanada de la física, las matemáticas y las ciencias sociales que emplea mayoritariamente herramientas cuantitativas para analizar y ofrecer una mirada a problemas complejos como las ciudades.

No es materia de este espacio trazar un recorrido por la historia y conceptos de la ciencia de redes, pero sí resulta necesario explicar un concepto que utilizaremos para analizar Guadalajara, la centralidad intermedia o betweenness centrality. Esta medida sirve para identificar la cantidad de veces que un nodo, o en nuestro caso intersección, está en el camino más corto entre el resto de los nodos de una red. Utilizando esta medida podemos identificar cuales intersecciones pueden ser, teóricamente, las más utilizadas y por lo tanto encontrar los posibles puntos de encuentro e intersecciones más importantes en esta red urbana.

La siguiente visualización muestra al Área Metropolitana de Guadalajara convertida en una red. El grosor de las líneas representa el tipo de calle, mientras más gruesas mayor importancia dentro de la clasificación vial, es decir avenidas y calles principales de la ciudad; las líneas más delgadas representan las calles destinadas solo para uso habitacional.

 

 

 

A partir de esta construcción de Guadalajara identificamos ocho tipos de morfologías urbanas (no son las únicas, pero si son algunas de las más interesantes) cada una de diferente época y cada una mostrando una Guadalajara diferente a partir de sus calles, estas son:

  1. Guadalajara Barranca
  2. Guadalajara Cerrada
  3. Guadalajara Chapalita
  4. Guadalajara Dividida
  5. Guadalajara Dormitorio
  6. Guadalajara Expandida
  7. Guadalajara Fundacional
  8. Guadalajara Chapultepec

El siguiente paso fue tomar una muestra de 2 km cuadrados de cada una y construir su red a partir de la estructura de sus calles. Después identificamos, utilizando la centralidad intermedia de los nodos, cuáles intersecciones pueden ser las más importantes al estar ubicadas en la mayoría de los caminos más cortos entre el resto de la red, es decir, por donde sería más probable pasar para ir del punto A al B.

Para cada una de las diferentes “Guadalajaras” construimos una ficha que nos permite entenderla mejor y mostrar cómo se relaciona la centralidad intermedia de las calles con la forma urbana y la estructura de la red. Clave de lectura: los colores y el tamaño de los nodos -intersecciones de calles- representa su grado de centralidad intermedia, a mayor tamaño y color más amarillo mayor importancia del cruce.

 

En la Guadalajara Barranca, la barranca de Huentitán es su barrera natural y el periférico, la barrera artificial.

 

La Guadalajara Cerrada está llena de barreras, la poca permeabilidad urbana se ve reflejada en la ubicación de sus centralidades, las puertas de entrada o salida a la ciudad.

 

La traza de Guadalajara Chapalita refleja una figura concéntrica en la que las intersecciones con mayor centralidad intermedia se ubican de manera radial al cruce de tres avenidas (Guadalupe, Chapalita y Lázaro Cárdenas).

 

La histórica cicatriz del río San Juan de Dios, ahora Calzada Independencia, marca Guadalajara y contiene algunas de sus intersecciones con mayor centralidad intermedia, mostrando que la división de hace más de 400 años sigue impactando a la ciudad.

 

La Guadalajara Dormitorio no sólo se aleja de la ciudad, separa diferentes espacios urbanos mal conectados entre sí. Mezcla que combinada con pequeñas viviendas produce un sin fin de problemas urbanos.

 

La expansión de la ciudad fuera del periférico se ve reflejada en la longitud de los segmentos de calles, así como la orografía del lugar que impone la forma urbana, generando avenidas que suben al cerro e intersecciones que conectan subredes.

 

La Guadalajara Fundacional conserva la forma de retícula española, que se relaciona directamente con sus centralidades, las intersecciones más centrales geográficamente son también las que tienen una mayor centralidad intermedia.

 

El valor de las centralidades intermedias en la Guadalajara Chapultepec refleja la importancia de sus dos grandes avenidas, Chapultepec y Vallarta, formando una cruz a partir de su intersección y disminuyendo el valor de la centralidad mientras se está más alejado del punto de encuentro de estas avenidas.

 

Cada una de las ocho huellas de Guadalajara tiene diferentes propiedades, pero podemos observar una particularidad que nos sirve para entender mejor el crecimiento de la ciudad y la importancia de las conexiones entre los diversos espacios. Las ocho tipologías se pueden dividir en dos grandes grupos, el primero que contiene a las Guadalajara Fundacional, Dividida, Chapultepec y Chapalita, y el segundo grupo con Guadalajara Cerrada, Expandida, Dormitorio y Barranca. La gran diferencia entre estos dos grupos está en la traza, el primero con una traza regular que permite conectarse por medio de la retícula, mientras que el segundo tiene una traza más irregular, con puntos estratégicos de conexión.

La traza cuadriculada, herencia española en las ciudades mexicanas, permite un mayor número de posibles caminos entre un cualquier par de intersecciones, generando una visualización concéntrica de la centralidad intermedia, esto quiere decir que los puntos que son más centrales geograficamente serán los que tengan un mayor valor de centralidad. En Guadalajara podemos observarlo en los casos de las Guadalajara Fundacional, Chapultepec y Dividida y un poco en la Chapalita.

En el caso del segundo grupo observamos cómo ciertos puntos estratégicos tienen una mayor centralidad intermedia, estas son las intersecciones que se encuentran ubicadas para poder cruzar o salir de una subred dentro del sistema. Por ejemplo, en el caso de la ciudad dormitorio, encontramos que las intersecciones con una mayor centralidad son aquellas que están ubicadas en las salidas de los pequeños condominios, lo que nos habla sobre la falta de permeabilidad en esa tipología de ciudad; lo mismo pasa con la Guadalajara cerrada, en la que vemos que las grandes extensiones de muro generan una frontera con el resto de la ciudad y una garita que cierra o abre el paso a Guadalajara, o con la presencia de avenidas como Periférico en la Guadalajara Barranca, que son barreras y límites que modifican la conexión de la ciudad.

El uso de la ciencia de redes nos permite utilizar nuevas herramientas para analizar y deshebrar la complejidad que encierran las ciudades. El tejido que hemos ido construyendo a lo largo de la historia de Guadalajara afecta y modifica la forma en la que la habitamos, esta red de intersecciones y vialidades que dan forma a cuadras y a elementos de organización geopolítica como barrios, colonias, distritos y fraccionamientos es parte también de una producción de sentido de pertenencia a un lugar. La ciudad y su tejido dan forma a diversas redes que se conectan entre diferentes capas desde el territorio hasta las emociones e incluso los olores y sonidos; habitamos las redes y (re)construimos la ciudad en un continuo, creando nuevas conexiones que determinarán la permeabilidad de la ciudad. Es por esto que resulta necesario entender la complejidad de la ciudad desde sus múltiples perspectivas y pensar en la Guadalajara Guadalajaras, esta ciudad que abraza en su forma física una multiplicidad de ciudades.

Luis Guillermo Natera Orozco

Estudia un doctorado en Ciencia de Redes en la Central European University en Budapest. Fue coordinador ejecutivo de Signa_Lab en el ITESO y ha trabajado como analista de redes y datos. Apasionado por la ciudad y redes.