La historia de la ciudad es la extinción del campo

Anillo Primavera: comunidad, identidad y conservación desde la periferia.

La historia de una ciudad podría verse como la historia de la extinción del campo. Una mancha de concreto que se expande a costa de los recursos que la rodean. En esta historia Guadalajara y sus municipios metropolitanos, con su urbanización imparable, amenaza el equilibrio ecológico de las reservas naturales que hacen de su ubicación un lugar privilegiado. No cualquier ciudad colinda al norte con un paisaje como el de la barranca de Huentitán. No cualquier ciudad goza de un clima donde no hace demasiado calor ni demasiado frío, en buena medida por contar con un bosque en el poniente, el bosque La Primavera.

“Y si seguimos sin poner orden al crecimiento, para el año 2030 el bosque podría quedar completamente aislado”, asegura Pedro Alcocer, uno de los fundadores de la asociación civil Anillo Primavera. Esta organización se constituyó hace cuatro años luego de una serie de estudios realizados por alumnos y maestros del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), cuyos resultados se plasmaron en un proyecto llamado Plan de Ordenamiento Territorial en los Bordes del Bosque La Primavera. Desde entonces han conformado una comunidad en torno a la idea de que la orilla del bosque, es decir, los puntos donde la ciudad y el ecosistema se tocan, juega un papel esencial en la conservación de toda el área natural protegida.

La declaratoria de protección del Bosque La Primavera por parte del gobierno mexicano data de 1980. También fue nombrado Reserva de la Biósfera en 2006 por la Unesco. Existen más de 600 reservas naturales en el mundo que tienen ese nombramiento, de las cuales el 98 por ciento tiene una zona de amortiguamiento, es decir, un espacio de transición entre el área protegida y su entorno, delimitado de tal forma que haya un control sobre las actividades externas que pudieran poner en riesgo la conservación del ecosistema. El Bosque La Primavera está entre el dos por ciento de las reservas naturales que no cuentan con una zona de amortiguamiento.

“Nos dimos cuenta que el bosque ha funcionado a través de la historia como un imán que atrae a las personas y las comunidades, y que se asentaban en lugares cercanos por los servicios ambientales que el bosque siempre ha ofrecido”, comenta Sandra Valdés, integrante de Anillo Primavera y representante del comité ciudadano ante la Junta de Gobierno que administra el bosque (un modelo inédito en la gestión de áreas naturales protegidas en el país). Tras detectar 25 comunidades históricas que han vivido alrededor del bosque desde tiempos prehispánicos, así como los diferentes tipos de urbanización que se han dado en el área durante los últimos años, Anillo Primavera enfocó sus miras a la consolidación de una zona de amortiguamiento con base en la identidad y en la manera en que una ciudad piensa y se relaciona con sus recursos naturales.

Hay varias formas de entender una zona de amortiguamiento: una franja natural a partir de una zona que delimita el crecimiento de la ciudad, y otra, que propone Anillo Primavera, incluye elementos naturales, sociales y culturales.

 

¿Qué problemas de urbanización detectaron en las zonas que delimitan el bosque?

 

Pedro Alcocer: Es interesante ver cómo ha crecido la ciudad en torno al bosque porque dirías que son puros asentamientos irregulares, pero no. Hemos identificado como 15 procesos de urbanización distintos, desde los fraccionamientos campestres como Pinar de la Venta o lo que en un principio fue Bugambilias, asentamientos de muy bajo impacto. Luego invasiones irregulares que son éstas que luego demandan la regularización, calles y servicios, pero también fraccionamientos en serie tipo Infonavit. Atrás del bosque, hacia Tala, muy pegado al bosque hay un fraccionamiento que se llama Los Ruiseñores. Es una ciudad satélite que pretende dar servicio o mano de obra a la industria. Hay rutas de camiones que se llaman Los Ruiseñores y que vienen a la zona industrial, la gente vive allá y se los traen hasta acá. Ves cómo ha crecido ese fraccionamiento y en los últimos años ya está del tamaño de la ciudad de Tala.

 

Sandra Valdés: Lo increíble es que ese fraccionamiento sólo tiene una calle de entrada, es como un coto gigante con una sola calle, no tiene escuelas, ni hospitales, ni tiendas, la gente se tiene que trasladar a fuerzas en coche para cualquier cosa que necesiten. Además está sobre un corredor biológico que es el del volcán de Tequila y no sólo corta la conexión del paisaje agavero con el bosque, también está afectando esta vinculación cultural que es muy importante porque la forma o la morfología de estos fraccionamientos impide que exista una identidad cultural con el territorio, los llevan y los traen y ellos no se enteran de nada de lo que está pasando en la zona.

 

P: De alguna forma es un reflejo de cómo podría empezar a crecer esta zona, evidentemente hicieron este fraccionamiento por lo barato del suelo. Antes los desarrollos de obreros los hacían a en seguida de la industria, pero como está tan caro el suelo mejor se fueron hasta allá. También el fenómeno de los cotos en esta zona del borde de La Primavera es uno muy recurrente. Si tú ves todos los desarrollos nuevos son fraccionamientos cerrados y los cotos se van poniendo a un lado de estas comunidades históricas, es lo que le pasó a San Juan de Ocotán, se puso a un lado Valle Real, por el otro Solares, por el otro el corredor industrial y quedó ahorcado.

Es algo que le está pasando a Santa Anita, a San Agustín, San Sebastián el Grande en Tlajomulco, y le empieza a pasar también a Santa Cruz de las Flores y a Nextipac. Hay un fraccionamiento que se llama El Campestre, está en el borde del cerro del Tepopote, ya es del tamaño de Nextipac y creció en dos años. Son desarrollos que ponen junto a las comunidades también en busca de servicios domésticos, estos grandes fraccionamientos que son de un estatus alto buscan servicios de jardinería, servicios domésticos, entonces se van poniendo ahí y sí se nota cómo la calidad de vida de las comunidades que se ven invadidas va en detrimento. En vez de generar estos empleos que se generarían en realidad la calidad de vida de la población va a la baja, los problemas de drogadicción y de violencia van en aumento según se van ahorcando las comunidades.

 

S: Y es que muchos fraccionamientos lo que generan es que las poblaciones venden su suelo agrícola y empieza este cambio de uso de suelo agrícola a habitacional. Nosotros creemos que la calidad del paisaje es un indicador de la calidad de vida de las personas, entonces ese proceso de degradación de las zonas agrícolas yo diría que es paralelo a la degradación de calidad de vida de los habitantes de las poblaciones, porque al final la mancha urbana se va acercando y los va absorbiendo.

En el mapa original de los primeros asentamientos se ven claramente los escurrimientos que bajan del bosque y cómo al lado de estos arroyos (lo que hoy es el arroyo seco) estaban asentadas estas urbanizaciones prehispánicas. En los setentas cuando hicieron las excavaciones del Ixtepete, el historiador Otto Schondube explicó cómo se asentaron ahí por tener agua cerca, pero también el suelo jugaba una parte importante porque es tierra muy fértil, podían cultivar. No se asentaron nomás porque está bonito sino porque acorta un montón de servicios ambientales. Es curioso cómo la ciudad al crecer de forma desordenada sobre estas preexistencias han hecho que precisamente esa calidad de vida que buscaban los primeros habitantes se pierda.

 

Un incendio en el bosque La Primavera llena de ceniza la ciudad / Foto: Angel Melgoza

 

¿Cómo obtiene recursos Anillo Primavera?

 

S: No tenemos recursos, tenemos trabajo de voluntariado que son alumnos del ITESO. Trabajamos mucho en la gestión de proyectos de la idea de Anillo Primavera y también trabajamos mucho con otras asociaciones civiles o con el municipio. Tratamos de generar redes de trabajo para que se vaya difundiendo esta idea de Anillo Primavera. Nos damos cuenta que es más fácil gestionar un proyecto puntual con una comunidad o con otra asociación civil que tratar de trabajar a lo grande con grandes recursos. Hemos encontrado esa forma de trabajo también como una forma de decir que no le debemos nada a nadie, que todo lo que nosotros trabajamos es para la conservación del bosque, no tenemos un interés más allá de eso.

En lo personal me gusta también poder demostrarle al gobierno que se pueden hacer muchas cosas gestionando con otras personas, con el trabajo y la buena voluntad de la gente se puede lograr más. Ese es mi pleito con la dirección del bosque, veo que tienen un presupuesto de 20 millones de pesos al año, pero al final no veo un cambio, porque de la dirección anterior que tenía 7 millones a la actual que maneja 20 en realidad tampoco veo que haya una mejora en la conservación del bosque.

 

¿Qué relación tiene Anillo Primavera con la dirección del bosque?

 

P: Después del incendio de 2012 fue un parteaguas en la gestión del bosque, vino el entonces presidente Felipe Calderón y a partir de ahí fue un proceso para cambiar la gobernanza. Al final de una larga discusión se llegó a la decisión de hacer un modelo inédito en la gestión de áreas naturales protegidas en México que incluía una dirección ejecutiva, un comité científico y un comité ciudadano, todos ellos en una junta de gobierno donde participan ejidatarios y los distintos departamentos gubernamentales vinculados al bosque, así como los distintos niveles de gobierno, municipal, estatal y federal.

A nosotros nos invitaron a formar parte del comité ciudadano y en estos momentos Anillo Primavera lleva la presidencia de ese comité, Sandra es la titular, entonces tenemos voz y voto pero es un voto de veintitantos. Lo bueno es que podemos incidir hasta cierto punto en la toma de decisiones, por lo menos ser la piedrita en el zapato.

 

¿A qué se enfrenta el comité ciudadano en la gestión del área natural protegida?

 

S: Sí nos escuchan, pero después de un año de estar trabajando hice un recuento de todas las recomendaciones y acuerdos que se han generado en las sesiones, y existen alrededor de 60 recomendaciones y acuerdos que no se les ha dado seguimiento, esto quiere decir que es muy lento o no hay voluntad para hacerlo. Últimamente hay mucho interés de los gobiernos de tener comités ciudadanos, pero no sé qué tanto el gobierno está preparado para escuchar y dar seguimiento a esos comités. Claro que ahora estamos mejor porque antes no existían, de hecho La Primavera es la primera área natural protegida de México que tiene un comité ciudadano, pero creo que hay un trabajo muy fuerte que tenemos que hacer como ciudadanía.

El comité ciudadano tiene gente preparadísima y con experiencia, creo que la voz de la ciudadanía no es esa voz de los años sesentas que los políticos imaginan sino voces verdaderamente calificadas que vale la pena escuchar y tomar en cuenta. Participamos de muy buena voluntad, le metemos muchas horas de trabajo, es lo que les digo siempre en la junta de gobierno, soy un voto que representa las horas de trabajo de ocho organizaciones de la sociedad civil y cuatro instituciones académicas, son las horas de muchas personas aunque me vean sólo a mí, no quiero que se olvide que son muchas personas detrás.

 

P: Es muy interesante cómo se ha abierto la gestión del bosque a la participación ciudadana y es un proceso lento, pero lo que no entendemos es que el tiempo se nos está acabando. La gestión del cambio de paradigma en el manejo del bosque es ahorita, y es una ventana de oportunidad de cinco o diez años, después de eso va a ser irreversible por los cambios en el territorio. El bosque todavía puede ser considerado bosque y no un parque, entonces creo que el gobierno todavía no ha entendido que la ventana de oportunidad es corta y los cambios que queremos implementar tienen que ser ya. Tienen que ser contundentes y visibles.

 

¿Cuál es el proyecto más importante de Anillo Primavera en la actualidad?

 

P: Un tema muy importante ha sido poner en la mesa de discusión y en la agenda pública la necesidad de una zona de amortiguamiento. Desde los noventas no se hablaba de eso y ahora hasta los políticos hablan del tema. Los planes de ordenamiento territorial empiezan a tener un objetivo en ese sentido. Aunque no es tangible es un logro importante porque ha sido ponerlo en la agenda pública.

Tenemos varios proyectos en desarrollo, uno de estos es la creación de un observatorio en torno a lo que pasa alrededor del bosque y para ello hay varias vertientes. Una es un sistema de monitoreo de calidad del aire en torno al bosque para poder prevenir incendios, y además involucrar a las comunidades. A partir de un proyecto del ITESO y Conacyt nos permitieron utilizar 12 sensores que cuestan 400 euros cada uno para ponerlos en lugares estratégicos. Gestionamos que una comunidad o una asociación civil se haga cargo de esos sensores para generar nodos sociales en torno al bosque La Primavera. Cuando tengamos puestos esos 12 sensores (ahorita tenemos cuatro) podremos decir que tenemos un 90 por ciento de fiabilidad para entender las dinámicas ambientales en torno al bosque, a la calidad del aire, entonces podremos empezar a sacar conclusiones.

Por ejemplo el Technology Park, aunque se está desarrollando fuera del bosque, mantiene un impacto importante por el calor que están generando todas estas superficies de techos reflejantes que están a escasos metros de la zona. Se está convirtiendo en una zona de calor que puede ser muy peligrosa para generar incendios en la zona. Lo que hemos visto en las últimas semanas es que se quemó el Tepopote, se quemó el bajío y se quemó La Venta del Astillero, estas tres zonas de alguna forma tienen relación directa con el calor que se refleja en el Technology Park. Esas son las premisas, pero los sensores nos van a ayudar a demostrar que eso es cierto.

 

S: También se está desarrollando una aplicación móvil, y en esta aplicación vas a poder ver las lecturas de los sensores de la calidad del aire. También te va mandar una alarma si el sensor detecta que los niveles de bióxido de carbono están aumentando. Va a incluir monitoreo de fauna y flora y temas culturales alrededor del bosque, pero eso está en proceso.

 

El gobierno declaró una emergencia atmosférica a causa de los recientes incendios en el bosque La Primavera / Foto: Angel Melgoza

 

¿Cómo percibe la gente de Guadalajara el hecho de tener un bosque cerca de la ciudad?

 

P: Los incendios lamentablemente son la mejor campaña de publicidad del bosque. Después del incendio de 2012, en tres días se formó un grupo de cien mil personas interesadas en ir a reforestar. Ahora con el incendio en el Tepopote pasó un fenómeno similar, no fue tan grave lo que pasó, pero la columna de humo fue muy interesante, nos empezaron a llamar de la prensa para preguntarnos qué se podía hacer como si fuéramos la ventanilla del gobierno para recuperar el bosque. Entonces nos damos cuenta que cuando hay una serie de catástrofes la gente está muy dispuesta a ayudar, y cuando no está el incendio hay muy poca participación.

Si ves en Google las estadísticas de búsqueda del bosque La Primavera, los picos más altos siempre corresponden a un incendio, la gente se interesa en el bosque cuando se está incendiando, el resto del tiempo son alrededor de 15 búsquedas por mes. Las búsquedas referentes a Colomos o al Parque Metropolitano son mucho mayores. En realidad es muy complicado, la gente sí se interesa por el bosque, lo quiere mucho pero es un interés que sólo se dispara durante los incendios. Se está convirtiendo en una agenda, cuando es muy evidente que se está dañando el bosque la gente es muy activa y lo defiende de una forma muy guerrera.

 

S: Las nuevas generaciones tienen una conciencia por la conservación del medio ambiente mucho más alta que la nuestra o que nuestros papás. Lo difícil es tener una cultura de conservación. Las reforestaciones después de un incendio venden mucho para los políticos, pero en un suelo incendiado lo mejor es hacer un trabajo muy difícil que es la recuperación de suelo para que en la próxima temporada de lluvias no se erosione y se vaya toda la capa de suelo viva que pueda quedar. Hecha la recuperación de suelos, después de varios años, se puede volver a reforestar.

En Anillo Primavera tratamos de informar, pero sí debería haber campañas fuertes a nivel gobierno o dirección del bosque. Campañas sobre lo que se tiene que hacer después de un incendio o cómo podemos ayudar, porque es el momento en que todo mundo tiene la gran voluntad de ayudar y sólo se piensa en reforestaciones, en realidad hay muchas otras cosas por hacer.

 

¿Se asume el área natural protegida como un espacio público?

 

P: Es un conflicto muy grande porque de hecho el bosque no es público, es propiedad privada y los dueños de los terrenos quisieran sacar un provecho de eso. Por ejemplo, la semana santa pasada visitaron 30 mil personas el bosque, es toda una tradición, y entraron 6 mil coches lo cual es una barbaridad para la capacidad de carga que tiene el área natural protegida. Ha estado históricamente en la cabeza de los tapatíos como un lugar público para hacer actividades recreativas, lo que pasa es que en las áreas naturales protegidas sí hay que tener una capacidad de carga, definir qué tipo de actividades se pueden llevar a cabo hasta cuántas personas lo pueden visitar.

 

S: El programa de manejo actual de bosque es un programa de 2002 que se debió haber actualizado por lo menos hace 12 años. No decimos que no pueda entrar la gente a hacer picnic, el problema es que no hay criterios de regulación vigentes con el estado en que se encuentra el bosque. Ahorita se está dejando entrar a todo el que quiera y se están dando permisos para terrazas, que no entendemos cuál es el criterio para darlos, entonces lo que nos preocupa es que todas estas actividades no tienen en cuenta la capacidad del bosque de autorregenerarse o de soportar estas actividades.

 

P: Una de las estrategias de Anillo Primavera es hacer toda una red de espacios públicos que sean capaces de quitarle estrés al bosque. En el borde hay mucho patrimonio cultural, paisajes interesantes, lugares potenciales que serían recreativos para la gente y que podrían quizá dañar menos a la zona del núcleo donde hay venados, pumas, águilas reales, un ecosistema realmente vivo. En esto del espacio público es importante potenciar a los poblados como zonas de visita, rutas en medio de las zonas agrícolas, recuperar las vías férreas como vías verdes, hay una serie de proyectos que hemos planteado a lo largo de este tiempo para quitar el estrés de las 30 mil personas que van en semana santa.

 

 

 

*Agradecemos a la administración de la torre Vía Libertad por el acceso para tomar las fotografías que acompañan esta entrevista.

Javier Angulo

Javier Angulo (Culiacán, 1985). Escribe para no volverse loco y toca música para no escribir. Le apasiona el paso del tiempo, la cultura pop y la humanidad. Hace canciones y las interpreta con un grupo.