Nada está listo y todo está por hacer

La transparencia es uno de nuestros principios fundamentales.

Hoy iniciamos un espacio para contar en primera persona, y desde distintos formatos, los procesos internos de cómo se construye Territorio. Desde el nacimiento de proyectos, la formación de ideas, los dilemas a los que nos enfrentamos, los temas que elegimos, hasta los testimonios de las personas que participan con nosotros. La transparencia es uno de nuestros principios fundamentales y queremos utilizar las herramientas del periodismo para construir una bitácora que permita entender a nuestra comunidad qué significa hacer periodismo en estos días.

Entré a Territorio el primero del mes. Con un nuevo puesto de coordinación, ganas de aprender y acompañada de mucho entusiasmo, llegué a una casa de paredes blancas y habitaciones que de pronto me parecían laberinto. Conocí a Luis, Marce, Leonora, Marie y Jacobo, habitantes de Territorio, y me asenté en mi área de trabajo del gran escritorio común en el que planeamos, escribimos, diseñamos (y escuchamos videos infantiles) todos los días.

Después de pláticas con Ángel y Luis en las que se intentó ponerme al día, brincando erráticamente de un punto a otro en un intento de resolver mis dudas (infinitas) y explicarme todo, empecé a tomar sentido de lo que se necesitaba hacer para devolver el gran proyecto (¿o proyectos?) a la marcha. Entre cambios en el equipo, remodelaciones de la casa, la apertura de un café y mil cosas más, la actividad editorial en Territorio había disminuido y ahora me toca a mi activarla.

No es tan sencillo como uno se imagina: mi trabajo implica coordinar varios proyectos simultáneos, darle seguimiento a cada uno de ellos, contactarme con los involucrados, y seguir generando ideas para nuevas actividades dentro de Territorio. Además, temporalmente me toca ocuparme de Plural  y otros proyectos de la casa. Tantas tareas de pronto se vuelven confusas, y terminas olvidando un proyecto para avanzar en otros, para después retomarlo la siguiente semana. Y así en círculo infinito, pero no se deja de lado nada, no por mucho tiempo.

Aún sigo en el proceso de adaptación en el que me estoy dando a la tarea de conocer a fondo cada proyecto: su estructura, avances y objetivos; todo lo que se necesita para darle una continuidad adecuada a largo plazo. Hace falta organización, y mucho, mucho trabajo. Pero estamos en ello, y pronto Territorio volverá a estar activo, con eventos, contenidos, talleres y proyectos varios.

Por ahora estamos trabajando en varias cosas, sin orden prioritario en específico: activar nuestros contenidos, cerrar proyectos pendientes, la consolidación de nuestra asociación civil El Interior, enfocada en crear una enciclopedia de ciudades a través del periodismo de investigación; la impartición y planeación de nuevos talleres, contenidos en vivo, una colaboración con Impronta, un proyecto de verificación, la apertura del café,  y de una tienda física, por mencionar algunos.

La reactivación es una tarea gradual y constante, pero hasta ahora exitosa. Pronto Territorio vuelve con todo, a seguir haciendo eso que siempre ha hecho y que tanto nos encanta hacer: educar, actuar y hacer periodismo.