Un constituyente desaseado

La oportunidad perdida de tener una nueva constitución de calidad.

Ilustración Daniela Ladancé

Desde que inició su campaña a gobernador, Enrique Alfaro adoptó como suya la bandera de la “refundación”. Aunque inició como un concepto muy etéreo (y que en gran parte hoy en día lo sigue siendo), el 5 de febrero del 2018 pudimos ver una muestra clara de cómo se aplicaría este concepto: una nueva constitución para Jalisco.

Después de una reforma constitucional y de la aprobación de la ley reglamentaria por parte del Congreso a mediados de diciembre, el 27 de diciembre, Enrique Alfaro publicó en el periódico oficial del estado las reglas finales con las que se convocaría y operaría el Congreso Constituyente encargado de redactar la nueva constitución. Pensando que es el leitmotiv de su gobierno, tendría que haber un cuidado excepcional en que las reglas del constituyente fueran lo más pulcras posibles. Sin embargo, el resultado final dista de ser así y en cambio, nos encontramos que la pereza de los legisladores y del gobierno del estado resultaron en unas reglas que como mínimo podemos calificar como desaseadas. 

Estas son algunas de las fallas que encuentro en el texto que regulará al Constituyente:

1. Los diputados del constituyente no recibirán remuneración. Y aunque al principio nos pudiera dar gusto que no se eroguen demasiados recursos públicos en este proceso, recordemos que esas personas son las encargadas de darle forma al documento que contendrá los derechos fundamentales de las y los jaliscienses, así como la manera en la que se organiza el Estado. ¿De verdad un documento de dicha importancia debe ser relegado a un hobby de quienes lo avalan? Y ni mencionar que habrá diputados que representen a la comunidad jalisciense en el extranjero. Además de trabajar gratis por un año, ¿deberán poner de su bolsa para viajar a Jalisco frecuentemente?

2. Se abre la puerta para que ministros de culto participen. El artículo 55 de la constitución mexicana prohíbe que los ministros de culto puedan ser diputados. Sin embargo, dicha restricción no aparece en los requisitos para ser diputado constituyente en Jalisco. 

3. Permite participar a funcionarios de alto nivel. Una vez más, la constitución federal prohíbe que ministros, magistrados electorales, consejeros del INE y otros servidores públicos con claros conflictos de interés puedan participar en el proceso electoral a no ser que se separen de su cargo 3 años antes del día de la elección. En las reglas del constituyente, se permite que funcionarios que puedan tener conflicto de interés participen si se separan 7 días después de la publicación de la convocatoria.

4. Se prohíbe a los partidos políticos de participar en la elección de diputados constituyentes. El artículo 41 de la constitución federal señala que los partidos políticos tienen como fin “[…] contribuir a la integración de los órganos de representación política.” Además de ser inconstitucional su exclusión del proceso del constituyente, lo único que generará es una participación encubierta, en donde los partidos se organizarán para apoyar a sus favoritos en cada distrito, pero sin la transparencia y rendición de cuentas que permite identificarlos abiertamente como integrantes de cierto instituto político. 

5. No se contempla la existencia de grupos parlamentarios. Desde los tiempos en que representaban a la nobleza, el clero y los comunes, los grupos parlamentarios tienen una función relevante en los poderes legislativos para poder agrupar a aquellas personas con coincidencias ideológicas. Al igual que en el punto anterior, la inexistencia en la ley hará que se formen de facto, disminuyendo la transparencia y la rendición de cuentas que se pudiera esperar. 

6. No hay controles a la corrupción. La reforma a la constitución de Jalisco de julio de 2017 que creó el Sistema Estatal Anticorrupción mandata a todos los organismos con autonomía a contar con sus propios Órganos Internos de Control (OIC) para poder prevenir, investigar y sancionar la corrupción. Y pese a esto, el Congreso Constituyente no tiene en su estructura orgánica un OIC. ¿Quién vigilará que no se cometan actos corruptos en el constituyente?

7. Al final de cuentas, no son un constituyente real. El borrador de la constitución no será elaborado por el constituyente democráticamente (de manera parcial) electo, ya que esa función corresponde al Consejo Técnico-Académico, que además es seleccionado por el Congreso del Estado y no por el Congreso Constituyente. Y de igual manera, este constituyente no tiene la última voz respecto a la forma final de la constitución, ya que deben remitir al Congreso de Jalisco el texto para que sea este quien lo apruebe. Tantas reglas y esfuerzos en 12 meses para que sirvan más como una ventanilla que genere cambios menores. 

La posibilidad de tener una nueva constitución no es poca cosa y la clase política jalisciense pareciera que no se toma este tema con la seriedad que lo amerita. A estas alturas dudo que busquen cambiar las reglas para garantizar un constituyente de mejor calidad, así que sólo nos queda observar atentamente este proceso y denunciar las fallas que vayan surgiendo del mismo.

En Territorio buscamos involucrar a nuestros lectores en el fortalecimiento del trabajo periodístico que realizamos. Por eso necesitamos de su apoyo para producir información con utilidad, permanencia, calidad y rentabilidad. Esta columna es posible gracias a tu contribución. Si quieres donar y ser parte de Territorio bien público, lo puedes hacer desde acá. 

#TerritoriobienPúblico


Álvaro Quintero

Álvaro Quintero es licenciado en Relaciones Internacionales por el ITESO. Es integrante del Observatorio Permanente del Sistema Estatal Anticorrupción de Jalisco. Actualmente estudia una maestría en Corrupción y Gobernanza en la Universidad de Sussex, en Reino Unido.