La discordante estrategia contra la COVID-19

El botón de emergencia estatal vs. el semáforo epidemiológico federal

La pandemia de COVID-19 le costó a Jalisco la pérdida de 95 mil 331 empleos formales desde que se implementaron las medidas de confinamiento y cierre de comercios y empresas, con excepción del sector denominado como “esencial”. Pero podrían imponerse medidas igual y más estrictas si en el Estado se llega a 400 casos de personas con síntomas por cada millón de habitantes en una misma semana, y así activarse el mecanismo “botón de emergencia” con el fin de detener la cadena de contagios.

Sin embargo, los anuncios, acciones y discursos de parte del Gobierno estatal han cambiado según el momento de la pandemia. De acuerdo al análisis realizado por el epidemiólogo Carlos Alonso, investigador de la Universidad de Guadalajara, desde la semana del 5 al 11 de julio hasta la que terminó el 3 de octubre, en Jalisco se han rebasado los 400 casos por cada millón de habitantes; sin embargo, no se ha activado el “botón de emergencia” porque el criterio del botón es la presentación de síntomas en una misma semana y no los casos confirmados.

 

https://twitter.com/DrCarlosAlonso/status/1317287858189832193

 

En entrevista el 16 de octubre, el académico mencionó que el indicador no se actualiza al día, por lo que el retraso en los reportes influye en los datos del Gobierno del Estado. “Me parece que ese valor de referencia no es preciso ni eficiente y no da un panorama real de la situación y tampoco el de la ocupación hospitalaria. Debería migrar a otro tipo de indicador que en conjunto emita una especie de semáforo de riesgo, como el utilizado a nivel nacional, que ha sido reconocido por la Organización Mundial de la Salud, y que establece con cierta efectividad y puede ser útil si se usa correctamente”.

Añadió que este sistema debe adecuarse a una misma región, pero actualmente las decisiones se toman desde una perspectiva económica y política. “Debe retomarse el tema de la salud. Desde mi perspectiva se consideran más aspectos económicos que la salud, y eso no solo a la larga, también a corto plazo, puede tener consecuencias más graves”.

Hasta el 16 de octubre, Jalisco tenía 30 mil 665 confirmados, 3 mil 647 defunciones y mil 796 casos activos. Está ubicado en el quinto lugar de casos activos a nivel nacional, detrás de la Ciudad de México, Nuevo León, Estado de México y Guanajuato.

 

El camino recorrido hacia el “botón de emergencia”

En su primera versión, el “botón de emergencia” se publicó en el Periódico Oficial del Estado el 9 de julio, debido a que no existían condiciones para continuar con la reapertura de otros giros o establecimientos. Por ello se establecía que, en caso de que se activara, toda la industria, el comercio y los servicios se cerrarían por 14 días, y solo se mantendría la operación de los servicios de salud, de seguridad y los relacionados con abasto de alimentos.

Ese mismo día se aprobó dejar de aplicar indicadores como intensidad de movilidad, ritmo de contagios y capacidad de sistema hospitalario como medidores del semáforo del Plan Jalisco. Para la activación del “botón de emergencia” solamente se consideran cualquiera de los siguientes criterios:

– Que el nivel de hospitalización se encuentre al 50% o más de su capacidad.

– Que la tasa de incidencia semanal por fecha de inicio de síntomas, sea de 400 o más contagios por millón de habitantes.

Sin embargo, el 7 de octubre, el gobernador Alfaro Ramírez anunció un rediseño de este mecanismo, con el fin de dar “pasos certeros” dentro del Plan Jalisco para la Reactivación Económica. Este rediseño mantuvo los dos indicadores clave para evaluar el riesgo y parar las actividades en caso de ser necesario, pero hubo renovación con distintas normas para Puerto Vallarta y el resto de Jalisco.

La reducción del número de indicadores se adjudicó al avance de la pandemia y a la prevención del colapso del sistema de salud. 

Por ello las medidas establecidas en caso de que se active el botón son:

 

  • Suspensión casi total de actividades desde las 19:00 horas a las a las 06:00 horas del día siguiente; y durante los fines de semana.
  • Interrupción de todas las actividades económicas, culturales, religiosas, recreativas y deportivas.
  •  Solo se mantendrán en función normal o cotidiana los siguientes giros conocidos como esenciales: servicios hospitalarios y equipos médicos privados o públicos, farmacias, tiendas de conveniencia y abarrotes, servicios de seguridad, equipos de auxilio y protección civil, servicios básicos públicos y privados, servicio postal, gasolineras, compañías aseguradoras, servicios de taxis (no plataformas como Uber) y servicios funerarios.
  • El único giro considerado como esencial pero que debe acatar el horario de suspensión es el transporte público que dejará de operar a las 19:00 horas y reanudará a las 6:00 horas del siguiente día, al igual que las llamadas Empresas de Redes de Transporte como Uber, DiDi o Cabify.

 

Para el caso de Puerto Vallarta, las medidas especiales se deben a que el 90% de su actividad económica depende del turismo. La suspensión de actividades en el horario mencionado para el resto de Jalisco cubrirá solo del sábado al martes, el resto de los días operará con cotidianidad.

La justificación de los cambios se basa en que la “transmisión sigue activa por dinámicas al interior de las casas y en las relaciones sociales de primer círculo (familiares y amistades) donde se relajan las medidas preventivas (uso de cubrebocas, distancia social e higiene de manos)”. Esta aseveración sobre el crecimiento de casos atribuido a la ciudadanía, ha sido expuesta constantemente por el gobernador de Jalisco, en contraste con los propios anuncios y acciones que se han realizado desde el inicio de la pandemia.

El gobernador publicó el plan de reactivación económica (junio); declaró la fase de responsabilidad individual que consistía en que cada ciudadano debía hacerse responsable de su salud y la de sus familias y no salir a la calle más que para lo estrictamente indispensable (junio); anunció la apertura de playas; tras una reunión con miembros del Consejo de Bares, Discotecas y Centros de Espectáculos (Conbar) se informó que estos giros abrirían en septiembre, y adelantó en septiembre un plan “Ruta a la presencialidad” para el regreso a las clases presenciales.

El último hecho discordante del Gobierno de Jalisco  se dio el 14 de octubre cuando firmó un acuerdo con la aerolínea Volaris para otorgar 14 mil apoyos de mil pesos en vuelos a hoteleros de Puerto Vallarta con el fin de reactivar la visita a la región. Sin embargo, en el mismo evento, el gobernador Alfaro Ramírez declaró que son los ciudadanos quienes “activarán el botón”: “Este mecanismo que diseñamos para usarse en caso de ser necesario para regresar a las medidas de confinamiento no lo aprieta, o no lo activa el gobernador. Lo aprieta la ciudadanía, si la gente hace su trabajo no vamos a tener que volver a parar”.

 

El rompimiento con el Gobierno Federal

Desde el 1 de junio, el Gobierno de la República estableció la estrategia para la reapertura de las actividades sociales, educativas y económicas, mediante un sistema de semáforo por regiones que evalúa quincenalmente el riesgo relacionado con la reapertura de actividades.

Los cuatro indicadores que el semáforo considera son: el porcentaje de ocupación de camas en terapia intensiva, porcentaje de casos positivos, la tendencia de camas ocupadas y tendencia de casos positivos con un algoritmo establecido por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. El 50% del valor de la evaluación es el número de camas ocupadas.

El establecimiento de este semáforo y su intento de aplicación provocó que el gobernador de Jalisco expusiera su molestia en un video en sus redes sociales  publicado el 3 de agosto, donde aseguró que “no estamos de acuerdo con ese semáforo, y lo que nos parece inadmisible es que, por cuestiones de carácter político, las ocurrencias del subsecretario quieran detener la economía de nuestro estado”.

El desacuerdo con la estrategia representada por el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, también fue expuesto 10 homólogos más, lo cual detonó en la salida de los mismos de las mesas de diálogo con el Gobierno Federal a través de la Confederación Nacional de Gobernadores el 31 de julio. Este grupo desertor conformó la Alianza Federalista.

En la conferencia de prensa vespertina sobre COVID-19 en ese mismo día, el susbsecretario López-Gatell, explicó que la escisión en el diálogo se dio por el reparto de responsabilidad y cumplimiento de disposiciones del Gobierno Federal en las entidades basadas en el semáforo: “La inquietud de los gobiernos estatales de que se especificara con mayor claridad las condiciones en las que podrían diferir lo federal de lo estatal”  

En varias ocasiones el subsecretario ha declarado que las autoridades estatales pueden acatar o no el semáforo: “El gobierno del estado es completamente competente para adaptar ese criterio general (…) Respaldamos las decisiones de todas las entidades federativas de acuerdo a las adaptaciones que hacen del semáforo general a los distintos semáforos de aplicación local”.

En el país hay varias de estas adaptaciones. En Aguascalientes y Sinaloa, por ejemplo, se permitió la asistencia a eventos deportivos en estadios, a pesar de que en el semáforo epidemiológico se exponía que este tipo de eventos estaban prohibidos. El gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz, declaró posterior a los cotejos que “Hay que respetar los protocolos y que la gente disfrute porque estuvo encerrada mucho tiempo. Esta es una buena terapia (…) En términos generales, hablemos de lo bueno. La gente, en general, estuvo muy bien”.

De hecho, la única entidad en color verde dentro del semáforo epidemiológico es Campeche, lo cual les permitiría regresar a clases; empero, tanto la Federación como el Gobierno de Campeche decidieron esperar la reapertura de escuelas y mantener la observación en el comportamiento del pandemia.

“Campeche ha mantenido una respuesta de salud organizada. Tiene la fortuna de ser un estado geográficamente no tan complicado como otros que tiene diversidad de regiones y ha mantenido esta regularidad en sus intervenciones. Fue de los primeros en establecer medidas de brigadas comunitarias para la detección oportuna de casos a domicilio pero una de las primeras que dio seguimiento clínico a los pacientes. Tomó la reconversión hospitalaria que hizo las más tempranas reconversiones”, dijo el subsecretario López Gatell.

 


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Saúl Justino Prieto Mendoza

Saúl Justino Prieto Mendoza

Es periodista de formación. Ha participado y colaborado en Radio Universidad de Guadalajara, proyectos web informativos como Tiempos de Enfoque, Vario Bros y Artículo Siete.
Durante su estancia en el periódico El Informador participó en coberturas para redes sociales, web y el diario impreso; posteriormente ingresó al área de periodismo de investigación donde desarrolló trabajos de profundidad sobre temas políticos, sociales y culturales.
Recientemente ha trabajado en áreas de divulgación de las Ciencias Sociales mediante la creación de contenidos multimedia para web y redes sociales.
Tiene casi 10 años de carrera donde ha indagado distintos aspectos de la divulgación e investigación periodística.