¿Cómo enfrentar la confluencia entre COVID-19 e influenza?

La pandemia frente a la gripe estacional

Cada año Gaspar sufre de gripa, pero este 2020 ha sido especial. Síntomas respiratorios similares a la influenza lo afectaron a mediados de año como nunca antes; el causante fue el COVID-19. Gaspar no sufrió consecuencias: “No me dio tan feo, por suerte”. Pero este año teme reinfectarse de COVID-19 o que la gripa común le afecte más: “ahora sí me voy a cuidar”, dice.

Ángel Nuño Bonales, director de Promoción a la Salud, de la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ), apunta que el riesgo de contagio de influenza estacional y COVID-19 al mismo tiempo es latente y será más probable durante la próxima temporada invernal.

“Es de mayor relevancia vacunarse contra influenza porque también puede infectarse con COVID-19. En ellos, el pronóstico de recuperación es más bajo”.

Debido a que los medios de transmisión de COVID-19 son los mismos para la influenza, recomienda continuar con las medidas para prevenir los contagios: uso de cubrebocas, evitar las aglomeraciones de personas, guardar sana distancia, lavarse las manos constantemente y no hacer actividades recreativas grupales.

Nuño Bonales afirma que la COVID-19 se ha caracterizado por no tener un comportamiento estacional, es decir, que su transmisión no se concentra una época del año sino tiene un comportamiento de interacción social, a diferencia de la influenza.

Para la campaña de vacunación contra influenza 2020-2021 en Jalisco habrá 2.3 millones de dosis, con las cuales se busca mantener y aumentar el nivel de inmunización para reducir la incidencia de padecimientos graves, saturación de servicios de salud y muerte prematura. La secretaría, a través de sus centros de salud, tendrá 1.2 millones de vacunas, el IMSS 991 mil y el ISSSTE 151 mil.

La aplicación de la vacuna comenzó el 21 de septiembre para el personal de salud y a partir del 15 de octubre las personas podrán buscar el biológico; preferentemente las personas embarazadas, niños de seis meses a cinco años de edad, personas mayores de 60 años y pacientes con enfermedades médicas crónicas.

Desde las autoridades se concentra la vacunación de influenza y no se promueve la aplicación masiva, debido a que las personas que no están dentro de la población en vulnerabilidad puede superar la enfermedad solo con tratamiento de medicamentos en los primeros tres días de presentación de síntomas.

La SSJ contará con los siguientes módulos de vacunación en el Área Metropolitana de Guadalajara: 

  • Centro de Salud Zapopan X. Calle Natividad J. Macías, colonia Constitución. Horario 09:00 a 15:30 horas. 
  • Centro de Salud Tonalá XI.  Pino Suárez 1, colonia Centro. Horario 09:00 a 15:30 horas. 
  • Centro de Salud Tlaquepaque XII. calle Rosales 385, colonia Rosales. Horario 09:00 a 15:30 horas.
  • Oficinas de Cuerpo de Gobierno Planta Baja. Av. Dr. Roberto Michel 251 esquina Los Ángeles, colonia Las Conchas. Horario 09:00 a 15:30 horas.

Para evitar que Jalisco sea afectado por la influenza estacional como el año pasado cuando la entidad se ubicó en primer lugar nacional por muertes debido a esta enfermedad, el funcionario expone que se fortalecerá el protocolo de detección de personas contagiadas y el tratamiento oportuno dentro de las primeras 48 horas tras la infección. Las estadísticas reflejan que las personas que fallecen tienen dos cualidades: “Son vulnerables y van tarde a buscar atención después de cinco o siete días de haber iniciado síntomas. Ya con un daño en su cuerpo es difícil revertirlo”.

Sobre las reticencias de parte de las personas aplicarse la vacuna por efectos secundarios, el director de Promoción a la Salud de la SSJ asevera que la dosis es segura. Lo único que podría provocar es la sensación de estar enfermo porque el biológico posee una partícula que asemeja al virus de la influenza para que el sistema inmunológico lo reconozca y genere las defensas adecuadas para la época. Además, describe que la vacuna beneficia que hasta cuatro de cada 10 personas no desarrolle la enfermedad, mientras que las otras seis no tendrán padecimientos graves.

Acerca de la vacuna que está en estudio contra COVID-19, matiza que es un proceso normal: “La única diferencia es que es una vacuna bajo el escrutinio mediático. En cualquier momento puede existir un reajuste donde se tiene que considerar algún cambio o nueva fórmula (…) El problema es que la gente está a la expectativa de tener la vacuna”.

 

El duro y tardado proceso para encontrar la vacuna anti-influenza

La influenza es un virus con poco más de 100 años de antigüedad ya que el primer registro que se tuvo de ella fue en 1918. Según estimaciones, infectó a la mitad de la población mundial y mató a 50 millones de personas, pero la vacuna fue ofertada a nivel masivo hasta el año 1963.

La influenza es una infección que afecta a la nariz, la garganta, los bronquios y, en casos graves, los pulmones. La infección dura generalmente una semana y sus síntomas principales son la fiebre alta, dolores musculares y de cabeza, malestar general importante, tos seca y dolor de garganta.

La OMS ha detectado cuatro tipos de virus de la gripe estacional: A, B, C y D. Se calcula que las temporadas anuales provocan de tres a cinco millones de casos graves a nivel mundial y hasta 650 mil muertes; en comparación, COVID-19 registra 30.3 millones de casos y 948 mil muertes a nivel mundial, hasta el 18 de septiembre de 2020.

Para llegar a la capacidad de respuesta que se tiene ahora, se tuvo que pasar por este largo proceso:

 

1930

Se descubre que la influenza es causada por un virus (que requiere de un organismo vivo para reproducirse) y no una bacteria.

1940

Investigadores de la Universidad de Michigan comienzan con las pruebas para desarrollar la primera vacuna. El Ejército participa debido a que sus tropas fueron las principales afectadas por la pandemia de 1917 durante la Primera Guerra Mundial.

1942

Se produce una vacuna contra los virus de influenza A y B.

1945

Se autoriza el uso de la vacuna anti-influenza a la población en general.

1947

La ineficacia de la vacuna durante la epidemia de influenza estacional de 1947, expone la necesidad de producir vacunas distintas cada año para proteger contra los virus de influenza que, a su vez, mutan cada año.

1948

Se crea el Centro de Influenza de la OMS que, hasta la fecha, se encarga de recolectar los virus de influenza que circulan cada año en el mundo y que coordina la producción de nuevas vacunas.

1957

Se registra una nueva mutación del virus de la influenza: H2N2, que desencadena una nueva pandemia, que deja 1.1 millones de muertes en el mundo. La identificación de morbilidades registra a adultos mayores y niños como los más afectados.

1968

La mutación del virus que resulta en el H3N2 genera otra pandemia con un millón a nivel mundial, la mayoría de las muertes ocurre en personas mayores de 65 años. Este virus aún está presente entre las cepas de circulación mundial.

2009

Se detecta el virus A H1N1 en Estados Unidos en abril, lo cual provoca la declaración de pandemia en junio de ese mismo año. Seis meses después de su aparición, se administra una dosis de prueba de la vacuna contra el virus.

2010

En agosto se declaró el fin de la pandemia y, con ello, la recomendación de la aplicación de la vacuna anti-influenza A H1N1. Hasta diciembre de este año (un año y medio después de la aparición del virus) estuvieron disponibles los primeros 100 millones de dosis.

 

¿Cómo se consiguieron las vacunas durante las pandemias?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) identifica que las pandemias son súbitas e impredecibles y por ello inevitables. Una guía de vacunación durante pandemias publicada en 2004 ya advertía que la próxima pandemia tendría una mortalidad alta, (como la de COVID-19 que alcanza un 4% de las personas enfermas mundialmente, cuando la de influenza común es de 0.1%) y produciría una sobrecarga considerable sobre los recursos de los servicios de salud. 

Además adelantó que la población debilitada por mala salud y estado de nutrición deficiente serían los más afectados. Según la Secretaría de Salud Federal, de las personas fallecidas por COVID-19, 44.68% padecía hipertensión, 38.18% diabetes y 24.48% obesidad.

En el informe, la OMS alertaba que factores como la apertura del turismo a escala mundial y el aumento considerable en el transporte de personas acelera la propagación de la influenza pandémica. Las pandemias presentan ondas sucesivas a la infección de origen de más gravedad. Solo en las últimas dos semanas, más de la mitad de los países europeos registraron un incremento de casos de más del 10% y en siete de ellos incluso se duplicaron: “Los casos semanales ahora han superado los reportados cuando la pandemia alcanzó su punto máximo en Europa en marzo”,  afirmó el director regional de la OMS en Europa, Hans Kluge.

Una muestra de la reacción ante pandemias a nivel mundial, se dio durante la aparición del virus A H1N1. Debido a la urgencia se aceleraron las fases de producción de la vacuna guardando los estándares de calidad; sin embargo, no evito que la OMS detectara dos casos de alergias a la vacuna en Canadá y Holanda. En el primero la persona murió porque no se le brindó atención médica oportuna y en el segundo se cometió el error ya que en lugar de aplicarse la vacuna se aplicó insulina. La tasa de alergias por la vacuna se mantuvo entre 0.1 y un caso por cada 100 mil dosis, similares a los de la vacuna de influenza estacional.

Algunos otros eventos adversos asociados a la aplicación de la vacuna fueron dolor en el sitio de inyección, tos, congestión nasal y fiebre, pero desaparecen después de 48 horas. Entre los años 2009 y 2010, en México se detectaron 354 eventos adversos atribuibles a la vacunación o inmunización de la vacuna anti-A H1N1, entre las 700 mil dosis aplicadas, de los cuales 14 casos fueron serios.  

 

Respuestas para preguntas frecuentes sobre COVID-19 e influenza

El nuevo coronavirus y la gripe tienen similitudes, notifica la OMS, porque ambos causan enfermedades respiratorias que pueden provocar la muerte y ambos virus se transmiten por contacto o gotitas de saliva. Sin embargo, la velocidad de contagio se diferencia ampliamente entre ambas. Los síntomas de gripe aparecen más rápido, a diferencia de COVID-19. Una distinción más, es que una persona con el nuevo coronavirus puede infectar hasta 2.5 personas, en promedio, más que la influenza común.

La gripe afecta en mayor medida a niños, mujeres embarazadas y adultos mayores; mientras que las enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión u obesidad, hace de la COVID-19 más riesgo al grupo de personas que padecen estas afecciones.

 

¿La influenza y un resfriado son lo mismo?

No. Los resfriados son causados por un virus distinto a la influenza y se limita a síntomas como secreción nasal, irritación en la garganta y un poco de fiebre.

¿La influenza puede provocar la muerte?

Sí, los grupos con más riesgo de agravar su salud son: embarazadas, niños menores de cinco años, gente mayor y personas con enfermedades crónicas como diabetes, enfermedades pulmonares y cardíacas.

¿Las vacunas reducen el riesgo de morir?

Sí. Los pacientes hospitalizados con influenza que no han sido vacunados tienen hasta cinco veces más riesgo de morir, comparado a los que sí se vacunaron.

¿La vacuna puede causar la infección por influenza?

No, aunque luego de vacunarse el cuerpo necesita alrededor de dos semanas para estar protegido, en ese transcurso se pueden presentar síntomas similares a una gripe.

¿La vacuna afecta especialmente a las embarazadas?

No es así. La vacunación contra la influenza en el embarazo es segura y se recomienda en cualquier momento de la gestación, ya que, además de proteger el estado de salud de la mujer, protege a los lactantes contra la gripe durante sus primeros meses de vida, cuando son más vulnerables.

 


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Saúl Justino Prieto Mendoza

Saúl Justino Prieto Mendoza

Es periodista de formación. Ha participado y colaborado en Radio Universidad de Guadalajara, proyectos web informativos como Tiempos de Enfoque, Vario Bros y Artículo Siete.
Durante su estancia en el periódico El Informador participó en coberturas para redes sociales, web y el diario impreso; posteriormente ingresó al área de periodismo de investigación donde desarrolló trabajos de profundidad sobre temas políticos, sociales y culturales.
Recientemente ha trabajado en áreas de divulgación de las Ciencias Sociales mediante la creación de contenidos multimedia para web y redes sociales.
Tiene casi 10 años de carrera donde ha indagado distintos aspectos de la divulgación e investigación periodística.