¿Cómo entender la economía de Jalisco?

Más allá del paradigma de las cifras

La presión por el aumento en la movilidad de las personas, las muertes y contagios provocados por la COVID-19, aceleró los posicionamientos del gobernador Enrique Alfaro en las redes sociales, que más allá de la instalación de un botón de emergencia para detener las actividades económicas, apuestan por el impacto que pueda tener su comunicación basada en el regaño y el deslinde: “Jalisco va bien en la reactivación económica pero depende de los ciudadanos que esto siga así.” 

Por ejemplo, en un video que subió a sus redes presentó la cifras de empleo del mes de mayo, generadas por el Instituto de Información Estadística y Geográfica (IIEG), y que matizó comparando Jalisco con otras entidades federativas sin profundizar mucho en los indicadores. En dichas cifras se muestra la reducción de enero a mayo de 42,375 empleos formales en el estado: 23,193 empleos en el sector servicios, 13,550 empleos formales en la industria de la transformación; y 4,799 y 4,368 en el sector comercio y la industria de la construcción, respectivamente. 

En cambio, el sector de agricultura, ganadería, silvicultura, caza y pesca han aportado nuevos 3,382 nuevos trabajadores. El sector de transporte y comunicaciones, 182 empleos en el mismo periodo, y por último, la industria eléctrica un aumento de 36 trabajadores nuevos.

Es claro que la pandemia ha puesto a prueba muchas de las premisas del estado como el crecimiento, la riqueza, las oportunidades, la pobreza, la tecnología y  el medio ambiente. Pero de las decisiones que ha tomado el gobierno para atender la crisis ¿qué podemos aprender de la economía de Jalisco más allá de la sobrevivencia política?

 

Las cifras oficiales

En términos nominales, la Ciudad de México, el Estado de México, Nuevo León, Jalisco, Veracruz y Guanajuato, aportan de manera conjunta el 49% por ciento del PIB nacional, es decir, la mitad de la riqueza del país proviene de sólo seis entidades.

Aunque Jalisco, la cuarta economía del país con 7.1% del PIB nacional, creció apenas 0.8% en 2019, se encuentra entre las economías más importantes de México. La Zona Metropolitana de Guadalajara se considera como la ciudad con mayor potencial de atracción de inversiones en México.

En el primer trimestre de 2020, en Jalisco se captó un total de 880.7 millones de dólares (mdd) por concepto de Inversión Extranjera Directa (IED), lo que representa un crecimiento del 69.9% comparado con lo captado en 2019, que fue de 518.5 mdd,  según la Secretaría de Economía.

De esta manera, Jalisco se ubica en el tercer lugar a nivel nacional en captación de IED, aportando el 8.5% del total a nivel nacional, únicamente por debajo de Ciudad de México con 23.8% y Nuevo León con 11.1%.

 Los sectores económicos que registraron mayor aportación son las industrias manufactureras concentraron el 60.9%; los servicios financieros y de seguros, 17.8%; el comercio, 17.0%; los servicios de alojamiento temporal y preparación de alimentos, 3.1%; la información en medios masivos, 1.9% y la construcción 1.5%.

Todo esto antes de la pandemia. 

 

Más allá de las cifras

De acuerdo con el Dr. Luis Ignacio Román, economista y académico del ITESO, México, más allá de los indicadores economicos que sitúan a Jalisco en un posición privilegiada frente al resto del país, aunque el estado se caracteriza por ser exportador de alta tecnología en computadoras, celulares, televisores, autopartes, automóviles, la generación de valor agregado sigue siendo exigua, al igual que los ingresos de la mayor parte de los trabajadores involucrados en los sectores exportadores; los efectos multiplicadores en el empleo son pobres, no hay generación de patentes locales, la protección ambiental ha sido altamente cuestionada y el arraigo de las empresas es débil.

Jalisco tiene una enorme particularidad respecto al resto de los estados del país: su economía centralizada que concentra la mayor parte del PIB en la Zona Metropolitana de Guadalajara. Esto hace que en Jalisco se reproduzcan de una forma muy clara los problemas del país: desigualdad, pobreza, concentración de la riqueza, carencia de servicios básicos.  

La gigantesca dependencia del exterior a través de la IED, en donde Estados Unidos sigue siendo el principal país inversor con el 45.7% del total de inversión, no siempre es positiva y genera poco arraigo con la región. Aunque la principal fuente de ingresos siguen siendo las remesas. Para el Dr. Luis Ignacio Román, esas son las características de una economía subdesarrollada pues dependemos más de lo que le llega del exterior que de lo que se produce en el estado. Para el primer trimestre del 2020, Jalisco obtuvo la mayor cantidad de envíos de dinero, que de acuerdo con Instituto de Información Estadística y Geográfica del Estado de Jalisco (IIEG), representa 10.53% del total nacional.

Más allá de las cifras Jalisco se ha vuelto dependiente de muy pocos sectores: electronico, autopartes, exportaciones agricolas. La dependencia a grandes corporativos exportadores, y lo que no dicen las cifras es que parte del empleo que generan estos sectores es sumamente pequeña, con respecto al conjunto del estado.  La mayor parte del empleo se encuentra en micro y pequeña empresa que esta marginalizada en sectores tradicionales, lo que favorece un deterioro en las condiciones de empleo. Se trata de un empleo inestable y con un salario medio de cotización menor (394.88) que los estados con lo que se compite, como la CDMX (515.88) o Nuevo León (454.09).

En términos ambientales, según el Dr. Román, los impactos sobre el agua (Cuenca Lerma-Chapala-Santiago), la tierra (siembra de berries), los bosques (cosecha de aguacates) son enormes, lo que genera un proceso de deterioro en las condiciones de vida para la población. La distribución del ingreso en Jalisco es menos mala que en el promedio del país, pero ha tenido una evolución peor que el promedio del país. Se pueden encontrar muchos indicadores para decir que Jalisco ha ido bien al resto del país, pero el problema es que los Jaliscienses no se estan beneficiando, menciona el Dr. Román. 

Sin embargo, para el Dr. Román el empobrecimiento o la concentración de la riqueza en el estado, no se puede atribuir a una decisión conciente de perjudicar a las personas de nuestros gobernantes. Se trata de gobiernos dominados por una cantidad de prejuicios, que cuestionan poco los paradigmas y mantienen una visión unilateral del mundo.

Por ejemplo, la distribución de la riqueza se limita a cuestiones de programas frente a la pobreza. “No podemos atender el enriquecimiento de la sociedad si no estamos atendiendo el brutal enriquecimiento de otros. No se escucha otra visión del mundo, más que la que traen en sus propios equipos de trabajo. La prueba es que han pasado gobiernos locales de muy distintos colores y han seguido esencialmente las mismas estrategias.”

Los gobiernos se montan a inercias, por ejemplo el 80 por ciento del comercio internacional es comercio administrado que se ejerce entre grandes corporativos. “En el desarrollo de la microelectrónica en jalisco no es que se le haya ocurrido a Alberto Cardenas. Eso es algo que convino a las grades empresas instaladas en Jalisco.”

Para el Dr. Román, la pandemia traerá un replanteamiento total de los indicadores economicos y representa una gran oportunidad para utilizar instrumentos economicos, como la deuda, para asegurar que la asignación de recursos priorice tres planos: la regeneración ambiental, el equilibrio social y los efectos multiplicadores. 

Pero no hay voluntad política para cambiar las cosas, según el Dr. Román. “Este sería el momento clave para decidir por el seguro de desempleo, la atención universal de la salud, la política fiscal que castigue la producción de productos que atenten contra la salud, el freno a la expansión de las ciudades, la creación de cinturones verdes de cultivos orgánicos, la integración de un esquema de medicinas tradicionales, priorizar las compras a empresas pequeñas sobre las gigantes.” 

Jalisco tiene un enorme potencial y es necesario recuperar su papel central como el estado que produce la base de alimentación de esta nación. Se necesitan procesos de enraizamiento de la industria electrónica, creación de patentes, investigacion y desarrollo conciente, trabajo con universidades encadenado no solo a grandes empresas transnacionales, sino a necesidades locales.

Es momento para fortalecer “del sector artesanal hasta la parte turística, incentivar procesos de emprendimientos  pequeños a lo largo de la costa, que no impliquen mayor deterioro ambiental. Impulsar el sector textil con potencial a futuro, con producción local, el reconocimiento marcas en favor de comunidades indígenas. Fortalecer la industria agroalimentaria, la cuenca lechera, la ganadería y el calzado”, concluye el Dr. Román.

 


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Luis Sánchez Barbosa

Periodista. Estudió derecho y política. Es fundador y director de Territorio.