¿Cómo impactó la pandemia a la calidad del aire de la ciudad?

Se redujo el ruido de los automóviles, el paseo de las personas y la nariz percibe más olores

La reducción de la movilidad en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) a causa de la contingencia sanitaria por COVID-19 fue generosa con la calidad del aire, pues este año sólo se han registrado nueve episodios de mala calidad del aire, siete menos que en 2019. 

De acuerdo con datos del Sistema de Monitoreo Atmosférico de Jalisco (Simaj), del 1 de enero al 22 de junio se registraron ocho precontingencias y una contingencia atmosférica fase 1; mientras que en el mismo periodo de 2019 fueron 15 precontingencias y una fase 1.  Es decir, este año mejoró la calidad un 40% en comparación con el año pasado. 

En el 2020, los nueve episodios negativos se registraron durante el primer trimestre; el último fue una precontingencia atmosférica que inició el 5 de marzo y concluyó al día siguiente en la estación de Las Pintas por 122 puntos IMECA por el contaminante Partículas menores a diez micras (PM10).

La directora de Calidad del Aire de la Secretaría de Medioambiente y Desarrollo Territorial (Semadet), Estefany López Murillo, confirmó que desde marzo hay una tendencia positiva en la calidad del aire de la ZMG, ligada con la contingencia sanitaria.

“Sí podemos relacionar que esta reducción de la movilidad que ha tenido la población ha impactado, sobre todo en el caso del monóxido de carbono y los óxidos de nitrógeno”.

También pudo deberse a que algunas industrias y ladrilleras disminuyeron sus actividades durante los meses de pandemia, sin embargo “no tenemos la calidad de aire que nosotros quisiéramos todavía”, dijo, pues otras fuentes contaminantes se mantuvieron. 

Algunas de las fuentes potenciales son los incendios forestales que hubo –aunque fueron menos que el año pasado-, las quemas agrícolas, la suspensión de suelo no compactado (calles no pavimentadas), talleres de laminado y pintura, y gasolineras.

De acuerdo con López Murillo, esta situación puede ser una oportunidad para reflexionar e incentivar maneras de movilidad menos contaminantes como compartir el vehículo, el uso de bicicleta, caminar algunos tramos, ya que además, actualmente el transporte público tiene otras condiciones debido a la contingencia sanitaria. 

El investigador del departamento de Física del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI), de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Hermes Ulises Ramírez Sánchez, coincidió que los meses anteriores disminuyeron los índices de mala calidad de aire. 

“De alguna manera la pandemia ayudó a dar un respiro a nuestra atmósfera local para que los índices se redujeran de una manera considerable a comparación de otros años, eso es importante pero no significa que no sigamos teniendo contaminación”. Añadió que se tendrán que redoblar esfuerzos de cara a la “nueva normalidad” en la que habrá personas que querrán recupera el tiempo que perdieron durante la cuarentena en cuestión de movilidad, y producción industrial y comercial. 

 

El sur de la ciudad, el más dañado

De acuerdo con los datos de Simaj, los nueve episodios de mala calidad de aire que se registraron este año ocurrieron en la zona sur de la ciudad: Las Pintas, Santa Fe y Miravalle, una tendencia que se repite cada año. 

Ramírez Sánchez, quien también es exdirector del Instituto de Astronomía y Meteorología (IAM) de la UdeG, explicó que existen factores que provocan que la contaminación se ‘atore’ en la ciudad, y principalmente en el sur. 

“Muchas veces se le echó la culpa a las cementeras, a los ladrilleros, a las actividades artesanales de Tlaquepaque y Tonalá, pero en general la contaminación se produce en toda la ciudad y por condiciones naturales se  acumula más en esa zona (sur y sureste)”. 

La ZMG, detalló, está situada en un valle semi cerrado, es decir, casi rodeada de montañas, lo que no permite que el aire sucio circule hacia alguna salida, a excepción del norte de la ciudad, por la Barranca de Huentitán.

También, regularmente se registra una inversión térmica en la ciudad durante las primeras horas de la mañana. Es decir, una capa de aire frío se coloca sobre la urbe y no permite que los vientos fluyan de forma vertical y dispersen los contaminantes. 

Además hay otro factor natural: los vientos calma, es decir vientos débiles característicos en esta región del país que no permiten la dispersión de los contaminantes.

“Le época más importante de contaminantes sobre todo en partículas menores a diez micras (PM10) y el contaminante ozono normalmente es en los meses de febrero a junio, es cuando tenemos la atmósfera mucho más seca, no hay humedad y no permite precipitaciones, tenemos poco viento, gran cantidad de insolación”.  

 

Pendientes y retos 

Para la directora de Calidad del Aire de la Semadet, Estefany López Murillo, uno de los retos en la materia es la instalación de dos estaciones más en la ciudad para medir la calidad del aire; actualmente existen diez.

“Si hablamos de cobertura estaríamos hablando de que un 80 por ciento está cubierto por estaciones, pero ante cualquier evento, por ejemplo un incendio forestal, cuando hemos tenido algún incendio en zonas industriales, tenemos otras herramientas a través del uso de información satelital donde ubicamos estos puntos de emisión y empezamos a identificar cuáles son los posibles radios de afectación y se hacen las intervenciones de manera inmediata”.

Mencionó que se requieren inversiones “altas” para ampliar la red de monitoreo, pues además reconoció que hay días en que las actuales estaciones fallan por diferentes motivos técnicos y no miden los índices de contaminación.  

“Estos equipos (los actuales) cumplen con ciertos requerimientos que tiene la normatividad a nivel nacional, incluyendo los criterios de los años con los que pueden estar todavía midiendo”.

Por su parte, Hermes Ulises Ramírez Sánchez consideró que la autoridad estatal debe implementar políticas públicas en materia de medio ambiente de manera transversal en la que varias dependencias estén involucradas.

Apuntó que se tendría que apostar por tener una mejor calidad en los combustibles de los vehículos, una mejor semaforización en las vialidades, un transporte público más efectivo, y ordenar las actividades económicas y educativas a través de horarios escalonados de ingreso y egreso. 

Añadió que también sería importante fortalecer el sistema de verificación vehicular, priorizando el medio ambiente y no la recaudación de dinero; sin embargo lamentó la falta de voluntad de las autoridades para emprender acciones en la materia. 

 


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Jonathan Bañuelos

Jonathan Bañuelos

Estudió periodismo en la Universidad de Guadalajara, y una especialidad en periodismo de arte y cultura en la Universidad Iberoamericana. Inició en 2011 como colaborador en Radio Universidad en Ocotlán, Periodismo Transversal y el Semanario Guía.
Ha sido reportero en La Jornada Jalisco, Más por Más GDL, y MURAL; así como redactor web para NTR Guadalajara .
Reportea temas sobre derechos humanos, organizaciones civiles, medio ambiente, migración y cultura.
Es conductor activo en el programa radiofónico Ciudad Olinka de Radio Universidad en Ocotlán.