¿Cómo se superaron las pandemias? (III)

La Influenza: la gripe que mató a más que la Primera Guerra Mundial

La palabra “influenza” se ha transformado de la mano de su evolución como enfermedad y las consecuencias que ha provocado a lo largo de la historia. Proviene del latín que significa “fluir hacia dentro” y que en Italia se documentó su uso desde 1504 para describir a las “enfermedades epidémicas”. El padecimiento ha matado a más personas que varias guerras y cambió el rumbo de naciones enteras. 

Las variantes conocidas más recientes son son la influenza A H1N1 y la COVID-19, pero otros tipos provocaron las tres peores pandemias registradas en el siglo XX.

 

Influenza H1N1: la gripe que mató a más que la Primera Guerra Mundial

El virus H1N1 apodado como “gripe española”, provocó la muerte de 50 millones de personas en solo dos años e infectó a más de 500 millones; en México provocó la muerte de 500 mil personas. El virus circuló en cisnes y humanos antes de que comenzara la pandemia. 

La gripe se potenció debido a la vulnerabilidad de los adultos y la falta de vacunas y tratamientos que dejó la Primera Guerra Mundial (1914-1918). De hecho, según el Departamento de Salud y Servicios Humanos del gobierno de Estados Unidos, el desplazamiento de tropas propició la propagación del virus. En comparación con la muerte de 500 mil personas por la enfermedad, el conflicto bélico tuvo 16 millones de muertos en combate.

La primera referencia de la influenza apareció en un informe que reportó casos graves y muertes en Estados Unidos. Miles de soldados, probablemente enfermos, fueron enviados a Europa para participar en las hostilidades. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el origen del mote “gripe española”, se debe a que ninguna nación en guerra pretendía revelar su debilitamiento por la enfermedad. Pero los diarios españoles sí difundieron la noticia al constatar los contagios en su país, por lo que en esa época se creyó que el brote surgió allí.

La enfermedad se propagó hasta Asia y Oceanía y en apenas cuatro meses, el virus había llegado a todo el mundo. Solo en Nueva York mató a 33 mil personas; por el actual coronavirus han muerto 28 mil 812 hasta el 20 de mayo.

En 1918, no había recursos para identificar el origen de la gripe y crear vacunas. Además, debido a que la penicilina no se descubrió hasta 1928, los pacientes que superaban la gripe fallecían más tarde debido a otras infecciones. 

Uno de los aspectos positivos que dejó esta pandemia fue la necesidad de una cooperación mundial para combatirla; así, se cristalizó en 1923 la Liga de las Naciones, antecesor de las Organización de las Naciones Unidas, y la fundación de la Organización de la Salud que, a su vez, antecede a la Organización Mundial de la Salud creada en 1948.

 

Las gripes que mutaron en Asia

 

Casi 40 años después se detectó una nueva mutación del virus de la influenza: el A H2N2 que se originó en la gripe aviar e impactó, sobre todo, al continente asiático. La cantidad estimada de muertes fue de 1.1 millones en el mundo, pero otra estimación citadas por la OPS calculan 4 millones.

A diferencia del virus que provocó la pandemia de 1918, este último se identificó rápidamente y se dispuso de una vacuna de manera pronta.

La llamada “gripe asiática” otorgó la primera oportunidad de estudiar los periodos pospandémicos. Se comprobó que las infecciones se seguían presentando en un periodo de tres años.

Asia fue el foco de la próxima pandemia en 1968 por el virus H3N2. El brote surgió en Hong Kong, sin embargo fue menos mortífero que los anteriores porque provocó el fallecimiento de un millón de personas, pero en pocos días infectó a 250 mil personas en esa región.

Una de las razones que provocó la infección en esa región fue la densidad poblacional. En Hong Kong residían 123 mil 500 personas por kilómetro cuadrado; en comparación, Guadalajara tiene una densidad de mil 622 personas por kilómetro cuadrado. 

 

Las epidemias de proporciones bíblicas

 

Las epidemias se han presentado desde hace siglos, pero pocas han perdurado en la historia por sus proporciones masivas. El Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), destaca la epidemia de viruela que en 1520 afectó Tenochtitlán. Impactó de tal manera a los mexicas que facilitó la victoria de los tlaxcaltecas aliados con los españoles, y así, conseguir la Conquista de México.

Las epidemias sucesivas que golpearon a la población en el siglo XVI provocaron la muerte de entre el 70% y el 90% de la población. Los médicos indígenas procuraban curar a los enfermos por medio de baños en temascales, pero solo aceleró el contagio.

Según cronistas de la época, la enfermedad apareció entre los indios de la isla de Santo Domingo, y surgió en México en la isla de Cozumel en el año de 1520 al ser importada desde Cuba entre los indios que se embarcaron para apresar a Hernán Cortés.

Fuera de México, la OPS registra tres grandes pandemias, todas causadas por la peste: la del año 542 (peste de Justiniano), que se estima pudo haber causado 100 millones de muertes; la de 1346 (peste negra) que duró tres siglos y cobró cerca de 25 millones de víctimas, y la de 1894 que siguió presente hasta el decenio de 1930. En México, la última ola de contagio infectó a 824 personas, de las cuales fallecieron 582.

La peste es causada por una bacteria que suele encontrarse en pequeños mamíferos y en las pulgas que los parasitan. Este padecimiento tiene dos variantes: bubónica y neumónica. La primera, caracterizada por la tumefacción dolorosa de los ganglios linfáticos ubicados en el cuello, la axila, el pecho, el abdomen y la ingle; la segunda afecta gravemente los pulmones.


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Saúl Justino Prieto Mendoza

Saúl Justino Prieto Mendoza

Es periodista de formación. Ha participado y colaborado en Radio Universidad de Guadalajara, proyectos web informativos como Tiempos de Enfoque, Vario Bros y Artículo Siete.
Durante su estancia en el periódico El Informador participó en coberturas para redes sociales, web y el diario impreso; posteriormente ingresó al área de periodismo de investigación donde desarrolló trabajos de profundidad sobre temas políticos, sociales y culturales.
Recientemente ha trabajado en áreas de divulgación de las Ciencias Sociales mediante la creación de contenidos multimedia para web y redes sociales.
Tiene casi 10 años de carrera donde ha indagado distintos aspectos de la divulgación e investigación periodística.