¿Cuáles son las medidas económicas para las micro, pequeñas y medianas empresas?

A pesar de ser la base económica del país, las mipymes flotan a la deriva.

Aunque las cifras sobre el número de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) que hay en México no son exactas (porque algunas son informales), economistas coinciden en un punto: representan un alto porcentaje del total de empresas en el país, y ante la crisis derivada de la pandemia por COVID-19, el gobierno federal no las ha respaldado como se merecen.  

Si bien la contingencia sanitaria ha golpeado la economía mexicana con una disminución del Producto Interno Bruto (PIB) del 1.6% durante el primer trimestre de 2020, y la pérdida de casi 500 mil empleos, según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), las mipymes padecen más la situación. 

¿La razón? La mayoría de estas empresas viven al día, es decir, dependen de sus ventas diarias para poder sortear sueldos y el pago de servicios; al disminuir su liquidez debido a la pandemia, su supervivencia pende de un hilo.

“Son muy pocas las empresas que pueden ir más allá de cuatro semanas de operaciones sin tener un ingreso”, compartió el director del Instituto para el Desarrollo de la Innovación y la Tecnología en la PYME del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA), Ricardo Arechavala Vargas. 

En México existen aproximadamente 4.1 millones de mipymes, según la Encuesta Nacional sobre Productividad y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (ENAPROCE) 2018 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Además, según el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) ese número de mipymes generan el 78 por ciento de empleos en el país y aportan cerca del 42 por ciento del PIB nacional. 

La Asociación de Emprendedores de México (ASEM) y el Centro de Competitividad de México (CCMX) publicaron los resultados de una encuesta que aplicó a mipymes, revelando que cerca del 77% de las mismas podrían dejar de operar en menos de dos meses debido a la actual contingencia. 

Créditos a la palabra

Para paliar los estragos económicos, el gobierno de México creó el Crédito Solidario a la Palabra, que consiste en la dispersión de un millón de apoyos de 25 mil pesos cada uno, para mipymes registradas ante el IMSS, y otro millón más, con la misma cantidad, para negocios informales. 

En el primer caso, el requisito para ser beneficiado por el apoyo es haber sido “solidario”, y haber mantenido al menos a tres personas en la plantilla laboral hasta el 15 de abril. Si se cumple, el IMSS deposita los 25 mil pesos -una vez hecho el registro- en un plazo no mayor a siete días. 

El crédito es a 36 meses (tres años), pagando a partir del cuarto mes una mensualidad de 823.7 pesos, es decir, terminar pagando 27 mil 181. 5 pesos.

Para el académico del CUCEA, Ricardo Arechavala Vargas, ese dinero será insuficiente porque sostendría a una mipyme solo por un mes, pues serían utilizados principalmente para pagar sueldos de 3 a 5 empleados o en la compra de materia prima que requieren para su operación. 

En eso coincidió Raúl Rodríguez, académico del Departamento de Economía, Administración y Mercadología del ITESO, al señalar que por más bajos que sean los intereses del crédito, sigue siendo una deuda que será complicado saldar. 

“Es un crédito donde vas a obligar a las personas sin ventas, a que paguen un crédito con intereses, eso es absurdo”, comentó 

Propuestas de la IP 

Ante este panorama, y la cerrazón del gobierno federal por implementar otras medidas, organismos como el Banco de México (Banxico), el Consejo Mexicano de Negocios (CMN) y BID Invest, un apartado del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), elaboraron sus propias medidas para inyectar liquidez a la economía de las mipymes. 

Banxico anunció 10 medidas para fortalecer el sector financiero, una de ellas es un programa de 250 millones de pesos para apoyar a que la banca múltiple y de desarrollo tengan liquidez y de esa forma puedan ofrecer créditos a mipymes. 

Esta modalidad, explicó la investigadora de la Universidad Panamericana (UP) Nora Ampudia Márquez, es limitada, pues aunque dota de liquidez a esas instituciones privadas, las mismas no suelen otorgar créditos a las Mipymes porque no cumplen con una serie de requisitos, como contar con estados financieros y de contabilidad. 

“La política del Banco de México de apoyos a empresarios es menos efectiva porque depende de la buena voluntad de la banca (para otorgarles los créditos)”.

En este caso, las mipymes podrían obtener algún crédito a través de una micro financiera, o tarjeta de crédito, pero nadie se los puede garantizar. 

Por otro lado, la propuesta del CMN y BID Invest, a través de un acuerdo para facilitar el financiamiento de las cadenas productivas y apoyar mipymes del país, el cual prevé recursos por hasta 12 mil millones de dólares, es un modelo “sumamente interesante”.

Por ejemplo, si una empresa grande requiere de la materia prima que provee una mipyme, pero no tiene recursos para pagar las facturas correspondientes, entonces puede recurrir a la banca comercial para que pague por ellas con dinero que el BID Invest está proveyendo. 

De esa forma, la mipyme recibe su dinero sin contratiempos y le permitirá mantenerse a flote, al mismo tiempo que generará que la empresa grande continúe en operaciones y, al contar con solidez, pueda arreglarse posteriormente con el BID Invest. 

Es decir, a quien apoya directamente BID Invest es a la empresa grande, perteneciente al CMN, pero la mipyme se ve beneficiada porque no tendrá que esperar a que le paguen sus facturas, pues obtendrá el dinero de manera casi inmediata.

“Esta manera de operar para la banca comercial es mucho más atractiva, y para el microempresario también; entonces lo que hace el BID es garantizar el factoraje y en caso que la empresa grande llegase a quebrar, operaría para darle a la banca los recursos”, mencionó la académica. 

Sin embargo, el problema de esas iniciativas, apuntó por su parte el académico de CUCEA, es que están dejando de lado a las mipymes que no forman parte de estas organizaciones. Ante ese panorama, subrayó, será necesario que se fortalezcan las redes de apoyo entre empresarios locales. 

“Redes locales de suministro y consumo para que se ayuden más en corto las empresas; del gobierno es muy difícil que llegue a haber algo. Las empresas tendrán que estructurarse y operar de manera local para que sea más rápido (sobrellevar la situación) porque el problema que tienen de siempre es que operan al día, y eventualmente no tienen manera de financiar a sus proveedores y clientes”.

Jalisco 

A finales de marzo, el gobierno de Jalisco, presentó su propio programa para apoyar económicamente a las Mipymes, a través de una bolsa de 450 millones de pesos que podrán ser dispersados para pagar los salarios de sus trabajadores o la propia empresa, por mes. 

Los apoyos van desde 10 mil pesos por empleado –registrado ante el IMSS- y hasta 150 mil pesos por empresa, con la posibilidad de acceder a una segunda ministración del recurso siempre y cuando cumpla una serie de requisitos.  

De acuerdo con la convocatoria, este apoyo, bajo la modalidad de préstamo a una tasa de 0% de interés, se deberá saldar a 18 pagos mensuales a cubrirse el primero a partir del séptimo mes que se haya recibido el recurso. 

Además, el ejecutivo estatal anunció una bolsa de 400 millones de pesos para un programa social que consiste en apoyos de 5 mil pesos mensuales para personas con auto empleo, subempleo o empleos no formales, a cambio de “brindar algún servicio o trabajo para ayudar a la sociedad en caso de necesitarse”.

Para Raúl Rodríguez, académico del Departamento de Economía, Administración y Mercadología del ITESO el esquema de ayuda de Jalisco es mejor que el federal; sin embargo, será insuficiente porque se requerirá un apoyo mayor, pero el estado tiene una capacidad económica limitada para hacerlo. 

De acuerdo con el Monitoreo de las afectaciones económicas a las unidades económicas de Jalisco por el COVID-19, elaborado por el Instituto de Información Estadística y Geográfica estatal (IIEG), de las empresas encuestadas el 77.4% son micros (de cero a 10 trabajadores); 15.3% son pequeñas (de 11 a 50 empleados); 4.7% son medianas (de 51 a 250 empleados); el resto son grandes empresas (más de 250 trabajadores).

De las mil 708 unidades económicas (empresas) encuestadas en general, 43.7% están operando bajo condiciones especiales debido a la pandemia (servicio a domicilio, home office); 43. 5% están en cierre temporal, y el 3.9% cerraron de manera definitiva.  

De las mil 641 unidades que no han cerrado de manera definitiva, el 35% está considerarlo hacerlo, principalmente por falta de fondos y liquidez, incertidumbre sobre la duración de la caída de las ventas, los gastos elevados, entre otros factores.


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Jonathan Bañuelos

Jonathan Bañuelos

Estudió periodismo en la Universidad de Guadalajara, y una especialidad en periodismo de arte y cultura en la Universidad Iberoamericana. Inició en 2011 como colaborador en Radio Universidad en Ocotlán, Periodismo Transversal y el Semanario Guía.
Ha sido reportero en La Jornada Jalisco, Más por Más GDL, y MURAL; así como redactor web para NTR Guadalajara .
Reportea temas sobre derechos humanos, organizaciones civiles, medio ambiente, migración y cultura.
Es conductor activo en el programa radiofónico Ciudad Olinka de Radio Universidad en Ocotlán.