Discapacidad, educación y COVID-19

Incertidumbre para el sector más vulnerable

Para que Carlos de Jesús López Mora, conocido como “Bombón” y Darian de Jesús Iván Esquivias Trejo puedan desarrollarse de manera integral necesitan una serie de atenciones médicas, educativas y sociales; medidas que han sido detenidas por la pandemia y que frenaron varios de los motores que hacen avanzar a uno de los sectores más vulnerables en el país: las personas con discapacidad.

Uno de estos pilares es el limitado entorno social al que ambos alumnos del Centro de Atención Múltiple (CAM) de Lagos de Moreno estaban acostumbrados desde hace años y al que al menos durante el resto del 2020 no regresarán. Esto debido a que tanto Bombón, como Darian padecen diferentes degeneraciones motrices y neurológicas que convergen en padecimientos como distrofia muscular, parálisis cerebral, luxación de cadera, neumonías e incluso epilepsia, condiciones que aumentan su vulnerabilidad ante el contagio de la COVID-19.

En Jalisco existen 154 Centros de Atención Múltiple (CAM) con más de 10 mil 360 alumnos en educación básica y 18 Centros de Atención para Personas con Discapacidad (CAED) que certifican el bachillerato a través de exámenes. Estos son los únicos centros especializados para la Educación Especial o EDU; escuelas que trabajan bajo la incertidumbre ante el regreso a clases del ciclo 2020-2021.

La maestra María Teresa Herrera Delgado, auxiliar en el CAED 148 ubicado en la capital del estado, afirma que aún no conoce con certeza cuáles serán las pautas para el regreso de las asesorías de sus 82 alumnos en activo. Además, la aplicación de 40 exámenes para la continuación de los estudios está detenida lo que ha impedido que varios de sus estudiantes sean graduados y certificados y siguen a la expectativa de cómo continuarán sus estudios a partir de agosto.

El pasado 17 de marzo de 2020, el Gobierno de Jalisco anunció la cancelación de las clases presenciales hasta terminar el ciclo escolar para todas las escuelas de educación básica en el estado debido a las medidas del confinamiento. Según el subsecretario de la Secretaría de Educación Jalisco, Pedro Díaz Arias, después de la primera mesa de educación el 29 de junio todavía no se sabe con certeza cómo será el regreso a clases. “Las nuevas estrategias para todo el sector educativo se determinarán dependiendo del panorama por COVID-19 en el estado, aún no se sabe si el regreso será escalonado o a distancia, pero se esperará a tener seguridad para todos los elementos educativos ante contagios por coronavirus”.

Además, los espacios dentro de los centros educativos para el EDU así como el traslado de los estudiantes reflejan un nuevo y mayor reto tanto para las familias, como para los trabajadores del sector. Por un lado, la maestra Herrera Delgado ha referido que en el CBTIS 10 en Guadalajara, sede del CAED donde labora, tienen espacios de menos de 42 metros cuadrados para atender a grupos de hasta 30 alumnos; bajo las medidas de la nueva normalidad los grupos se verían reducidos a 10 estudiantes y ninguno podría tomar más de uno o dos módulos a la semana, “lo que ralentizaría la terminación de su bachillerato y su recepción cognitiva”. Tanto en los CAED como en los CAM muchos de los alumnos asisten en sillas de ruedas y las condiciones del campus facilitan el contagio de enfermedades respiratorias debido a los espacios abiertos; ahí se atienden personas desde los pocos meses de nacidos hasta los 60 años.

Lorena Trejo, madre de Darian, no cuenta con un automóvil propio y sabe que su hijo corre más riesgo de contagio durante el traslado para asistir a la escuela ya que tiene que tomar al menos dos camiones. En el municipio tampoco existe un autobús con plataforma ni rampilla para sillas de ruedas.

El CAM en Lagos de Moreno es la escuela de atención múltiple más grande de la región con una matrícula de 150 alumnos que dejó de contabilizarse en marzo de este año, pero que recibe a niños, niñas, adolescentes y adultos durante todo el ciclo escolar. Según María Castillo Saavedra, trabajadora social del mismo, gran parte del alumnado viene desde las zonas rurales, y al menos el 50% de las familias son personas con bajos recursos económicos.

El panorama de la diversidad económica en Jalisco no sólo repercutirá para la continuación de los estudios en el estado en el que casi 30% de los alumnos no tienen acceso a internet, según INEGI; sino que los primeros estragos ya se presentaron durante la finalización del pasado ciclo. De acuerdo con María Castillo Saavedra, la educación en casa se hizo toda a través de Whatsapp y para quienes tuvieran acceso a internet.

La educación a distancia se realizó con ayuda de los padres de familia, mientras que cada uno de los profesores y directivos de las escuelas idearon sus propias estrategias para que los niños aprendieran de manera autodidacta o no profesionalizada. María Teresa Herrera y el resto del equipo que atiende el CAED 148 están previendo que sus alumnos continúen preparándose en los simuladores hasta que puedan aplicar los exámenes retenidos y continuar con sus estudios.

Según profesionales y trabajadores del sector de la EDU en Jalisco, los centros educativos especializados para personas con discapacidad son, muchas de las veces, el único entorno social y educativo al que tienen acceso. Además padres de familia, así como los maestros y trabajadores sociales del Centro de Atención Múltiple (CAM) en Lagos de Moreno han tenido reportes de que los niños presentan desconcierto e incluso síntomas de depresión, sobretodo en alumnos con trastornos psicológicos.

Para Darian y para Bombón, asistir a la escuela de manera presencial significa más que continuar con sus estudios: el Centro de Atención Múltiple es el único lugar donde podían desenvolverse socialmente; también es allí donde aprendieron a reconocer su individualidad y sus propios espacios lejos de sus padres. 

Debido a su condición, ninguno de ellos puede hablar ni caminar; sin embargo han aprendido a comunicarle a otros sus necesidades y explorar más capacidades sociales como hacer amigos. Bombón, por ejemplo, es reconocido por su sonrisa entre sus compañeros y maestros, pero también por tener un carácter fuerte y demandante y con 18 años, cursa uno de los talleres laborales del CAM donde le enseñan sobre cocina.

Durante los primeros meses de confinamiento a Bombón le costó entender por qué la rutina a la que estaba acostumbrado desde los 11 meses de edad se había frenado de tajo; rechazaba por completo el cubrebocas ya que le dificulta expresar sus emociones con gesticulaciones, además que le impedía respirar con facilidad. Hoy entiende que no podrá regresar a la escuela durante tiempo indefinido y que la convivencia con sus compañeros se limitará a unas cuantas videollamadas al mes.

Isabel Mora, madre de Bombón teme que su hijo no sobreviva ante el contagio de la COVID-19 y ha decidido no arriesgarse y limitar las salidas a consultas médicas, pero reconoce que esto se debe al apoyo de su familia para atender las necesidades de su hijo. Isabel también es consciente de la situación de personas que no tienen un ingreso fijo ni quien atienda a sus familiares con discapacidad en caso de que el confinamiento continúe y deban salir a trabajar.

Tal es el caso de Lorena Trejo, madre de Darian, quien renunció a su empleo justo antes de la suspensión de actividades no esenciales en el estado y hoy vende bolis en su colonia para solventar la dieta especial de su hijo.

 

 

Darian.

Bombón.

 

Las terapias como parte de la educación  

Las medidas de cierre en el estado también han vulnerado otros aspectos para la calidad de vida de miles de niños, niñas y adolescentes que dejaron de recibir terapias motrices y psicológicas.

Según Ricardo Moreno Gutiérrez, director del CAM de Lagos de Moreno y especialista en trastornos neuromotores, uno de los propósitos de la EDU es el seguimiento para que los estudiantes cumplan con requisitos que faciliten su trabajo educativo; entre ellos se encuentran elementos como la movilidad, la cual se logra a través de las Unidades de Rehabilitación que no habían estado en funcionamiento desde hace casi tres meses. Moreno Gutiérrez menciona que “sin rehabilitación sí hay un retroceso, en algunos casos se mantiene pero no hay avance. Nosotros lo notamos en muchos de nuestros niños que padecen hipertonía o hipotonía, en la deformación de su postura, en la poca flexibilidad o debilidad, en su desarrollo comunicacional, en sus estados de ánimo”.

Menciona también que “aunque muchas de las veces el trabajo terapeútico termina realizándose en casa gracias a la capacitación que han recibido los padres de familia a lo largo del tratamiento de rehabilitación para sus hijos, no todos tienen acceso a las herramientas necesarias”.

Antes de la pandemia Bombón ya cursaba uno de los últimos grados del CAM, y Darian se graduaría a segundo de secundaria para comenzar el ciclo escolar 2020-2021; ante la expectativa, las únicas certezas serán la sanitización de las escuelas, nuevas rutas de circulación internas, recreos escalonados, cuatro días de escuela, en vez de cinco y el examen diagnóstico de ubicación de nivel (que se replicará en la educación básica regular en todo el estado).

En CAED, a cargo de la Dirección General de Bachilleres de la SEP, algunos de los estudiantes de Herrera Delgado iban a ser evaluados con el último de los 21 módulos y harían trámites para la licenciatura en veterinaria, pero hoy todavía no han tenido indicaciones de reactivación presencial para acudir incluso a sus tutorías individuales.

 


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Gabriela León

Estudió la Licenciatura en Periodismo en la Universidad de Guadalajara. Ha sido reportera para Radio Universidad de Guadalajara en Lagos de Moreno y colaboradora regional para Canal 44 y medios locales. Desde su formación como estudiante ha cubierto temas de interés cultural, medioambiental, de derechos humanos y político. Ha sido conductora y productora de Radio Universidad de Guadalajara en Ocotlán y Lagos de Moreno en programas culturales desde 2016.