El acuerdo común: los jóvenes al centro

Desde la redacción

Desde la redacción de Territorio

Hacer periodismo es diferente para cada medio de comunicación, para cada reportero y para cada situación que se vive. No es lo mismo reportar la pandemia desde Italia que desde México, o reportar una crisis económica desde la versión oficial o la versión de quienes lo viven. 

Por ello, en Territorio hemos decidido compartir un poco de las experiencias que vivimos, los dilemas, las decisiones que se toman en la redacción todos los días y los retos a los que nos enfrentamos. Esto, con la intención de transparentar nuestro trabajo y mostrar cómo es hacer periodismo desde un medio como el nuestro; colaborar con nuestra experiencia y abrir el debate hacia las diferentes formas de informar e interactuar con la información y la realidad. 

 

El acuerdo común: los jóvenes al centro

Desde los primeros años de Territorio nos hemos propuesto que el periodismo recupere su papel central como un espacio crítico capaz de ampliar las posibilidades de diálogo, empatía, discusión y entendimiento. Sobretodo, hacer un esfuerzo por darle voz a todas aquellas personas que no son parte de los círculos de decisión y que por lo tanto, no tienen posibilidades de hacerse escuchar.  

Para eso hicimos un par de experimentos: abrimos las puertas de nuestra redacción, pusimos textos y métodos de trabajo a discusión, buscamos ampliar el debate alrededor de temas de interés público, mejoramos la presentación de los contenidos para hacerlos más accesibles y transparentamos nuestra información esencial.

En ese contexto nació Común, un festival de periodismo en donde los estudiantes de preparatorias públicas y privadas fueran el centro. Pensábamos que la mayoría de los congresos, eventos o festivales alrededor del periodismo, eran lugares de difícil alcance para las personas que no estaban tan familiarizadas con el tema. En algunos casos, se necesitaban recursos para viajar y asistir, además los espacios de exposición estaba asignados a expertos, periodistas o directivos de medios con una gran influencia y experiencia. Esto no quiere decir que la voz de expertos o profesionales no sea valiosa, simplemente que hay espacios sociales que no son alcanzados.

En ese sentido queríamos utilizar el festival para recuperar la centralidad del periodismo en la vida cotidiana, eliminar algunas barreras de acceso y agregar otras voces que pudieran participar, expresarse y experimentar.

Nos interesaba la mirada, la curiosidad y la ideas que los estudiantes tenían sobre el lugar dónde vivían, los problemas a los que se enfrentaban, y sus opiniones sobre los medios de comunicación y los periodistas. 

La primera edición del Común, festival de periodismo, se realizó con estudiantes del colegio jesuita Pedro Arrupe, una preparatoria que a través de donaciones de privados, beca a estudiantes notables que vienen de contextos económicos adversos, y les ofrece educación de calidad en un espacio digno, a cambio de unas horas de trabajo. 

Un mes antes del festival, cinco equipos de estudiantes hicieron un trabajo de investigación junto a un editor designado/invitado. Los temas fueron propuestos y elegidos por los estudiantes, bajo dos condiciones: que abordaran problemáticas que les afectaran directamente, y que estuvieran incluidos dentro de los ejes temáticos propuestos por el equipo de Territorio: comunidad, medio ambiente, cultura, espacio público y movilidad.

El día del festival, los estudiantes expusieron su plan de trabajo en una mesa de redacción junto a un periodista invitado, con la idea de recibir retroalimentación. Después, los equipos salieron a la calle para hacer entrevistas y tomar fotografías. Por la tarde regresaron a la redacción para hacer transcripciones, avanzar en su reportaje y trabajar con su editor. 

Al finalizar el día compartieron una mesa pública de cierre con Luis Miguel González, periodista invitado, para exponer sus decisiones editoriales, los problemas a los que se enfrentaron y escuchar recomendaciones finales.

Después del festival, cada equipo tuvo un mes para editar, corregir o agregar material a su texto final. El resultado fueron cinco reportajes acompañados de trabajos fotográficos, y sobre todo un gran ejercicio de periodismo gracias al esfuerzo de los estudiantes. Un par de estudiantes decidieron estudiar periodismo después de la experiencia y otros se mantiene en contacto con nosotros para dialogar sobre temas de la agenda mediática. 

Durante el festival y mientras los estudiantes hacían trabajo de campo, en la sede principal había talleres gratuitos, charlas, entrevistas en vivo, música y comida. Esta sede estaba planeada para que tuviera acceso el público general.

Después de esa primera experiencia hemos querido repetir el ejercicio con un mayor alcance y con más personas e instituciones involucradas, pero no hemos encontrado el tiempo indicado. Sin embargo, queremos recuperar al menos, la idea de acercar a los jóvenes a la construcción de información pública.

 


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