El agua del Siapa, turbia y clorada en exceso

¿Qué riesgos en la salud implica para los habitantes del AMG?

“Agua que se utiliza para usos domésticos, para beber, cocinar y en la higiene personal solo se considera segura si cumple ciertas normas microbiológicas y químicas concernientes a su calidad”, así define la Organización Mundial de la Salud (OMS) el agua potable, mientras que la Constitución mexicana reconoce el derecho de todo ciudadano a gozar de este recurso de manera suficiente, salubre y asequible.

Pero en el Área Metropolitana de Guadalajara, el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa) no cumple con dichas características. A partir del segundo semestre del 2020, el organismo operador que surte de agua a 4.1 millones de habitantes comenzó a enviarla con niveles de turbiedad incompatibles con cualquier uso doméstico que de inmediato causó inconformidad social en más de 35 colonias del área metropolitana que tenían los peores registros.

De acuerdo con estudios de laboratorio que realizó el Siapa, de agosto a octubre los niveles de turbiedad del agua de las tres plantas potabilizadoras metropolitanas, los sólidos disueltos, los fluoruros, el manganeso, los nitritos y los coliformes se encuentran por debajo de los niveles máximos establecidos en la Norma Oficial Mexicana 127 (NOM127). Además, el agua que recibieron más de 35 colonias durante ese periodo tenía gran carga de material suspendido.

Estudios-de-laboratorio-Siapa

El único parámetro de los estudios de laboratorio oficiales que rebasa la norma es el cloro residual, indicador de productos derivados de cloro que permanecen en el agua cuando ya logró eliminar los microorganismos presentes al inicio del proceso. 

Mientras la OMS indica que el cloro residual en agua potable no debe rebasar 1 microgramo por litro de agua, y la NOM-127 establece como límite 1.5, la totalidad de muestreos entregados rebasa ambos parámetros pues registra desde los 2.5 a los 3.5; más del doble de lo permitido. Este aspecto aleja al agua del Siapa de cumplir con la condición de potabilización en su concepto íntegro pues ingerirla en esas condiciones, aunado a la turbiedad real que ha llegado a presentar, implica un riesgo para la salud ya que el cloro se cataloga como un agente posiblemente cancerígeno en humanos.

Para el coordinador del Observatorio Ciudadano para la Gestión Integral del Agua, Juan Guillermo Márquez, es necesaria la intervención de un organismo externo para evaluar la calidad del agua que proviene de las plantas potabilizadoras debido a que el Siapa es juez y parte. Además, dadas las condiciones de turbiedad e incluso coliformes fecales que se han documentado este año en el agua doméstica, consideró imposible que los resultados de laboratorio sean como lo refiere el organismo.

“Todo apunta a que no se está haciendo la potabilización de acuerdo a los procesos adecuados, esa aseveración de que la mala calidad del agua es por la tubería es poco creíble porque cualquier tubería con un flujo constante no puede acumular ese tipo de residuos, pudiera darse en lugares donde hay fugas, pero también sería un síntoma de que está en pésimas condiciones esa línea de conducción. Todo apunta a que el procedimiento inicial no se da como debería”, relató.

Respecto al exceso de cloro, mencionó que si bien se trata de una medida básica para eliminar microorganismos patógenos en el agua, este solo es parte del proceso de potabilización que debe usarse en cantidades moderadas, de acuerdo a lo que establece la Norma Oficial Mexicana 127.

“Falta actualización a las personas que están a cargo de la potabilización porque lo que están poniendo en exceso (cloro) es un veneno. Hace años invitamos a un técnico alemán a San Juan de los Lagos para revisar temas del agua potable y estaba sorprendido porque en Alemania solo se usa el cloro en casos extremos, lo usaban en muy bajas concentraciones. El Siapa tiene todos los elementos técnicos para hacer un saneamiento debido, completo”.

Si bien el Observatorio Ciudadano ha emitido más de 50 recomendaciones relacionadas con necesidades en el saneamiento del agua en el interior del estado, Márquez indica que el Siapa ha escapado a estas medidas no porque no haya puntos de mejora, sino porque ha sido un ente opaco que ha dificultado el acceso a información técnica para conocer a fondo la forma de operar del organismo.

“No hemos podido tener elementos para tener un juicio de lo que están haciendo, eso trae la consecuencia de que no se les señale nada, ni siquiera por el observatorio, son muy herméticos, no contestan, les hemos pedido información para tener elementos sobre sus procesos y no, cero, son muy cerrados, es el colmo sobre todo por el gran impacto que tienen sobre la salud”, agregó. 

Otro aspecto donde criticó el incumplimiento del Siapa con lo establecido en la Constitución, además de la suficiencia y calidad del agua, es que sea asequible, es decir, accesible para la población al tratarse de un derecho humano. De acuerdo con Márquez, los incrementos al agua aprobados por el consejo tarifario durante los últimos cuatro años se asemejan a los de Europa, donde el agua sí es potable y sí se puede beber directamente de la llave, una práctica insegura en Jalisco.

 

Invierten 252 millones en infraestructura que no se nota

Parte de la opacidad que refiere Juan Guillermo Márquez sobre la operación del Siapa tiene que ver con el recurso público que gasta en obras, pero a pesar de eso, este año surtió agua en tan malas condiciones que en ocasiones no era útil para ningún uso doméstico.

De acuerdo con una solicitud de transparencia que respondió el Siapa, solo en 2019 y en lo que va del 2020 el organismo ha invertido 127 y 125.7 millones de pesos respectivamente en obras de infraestructura para la potabilización y abastecimiento de la red, que dan una suma de 252 millones de pesos en menos de dos años.

Algunos de los proyectos que se financiaron con dicho monto fueron, en 2019, la modernización y mantenimiento de las plantas potabilizadoras 2 y 3 por 939 mil pesos, la ficha informativa no especifica el tipo de trabajos que se realizaron en cada una; la construcción de una caseta de desinfección por dosificación de cloro en tres pozos de agua en Zapopan por 1.6 millones de pesos; o bien, la reubicación eléctrica en líneas de media tensión de tres pozos de ese mismo municipio, por 5.2 millones de pesos, así como una planta de bombeo en Tonalá 6.6 millones.

Ya en 2020 algunas de las obras más significativas son la rehabilitación de un pozo en Tesistán y la perforación de otro en esa misma delegación zapopana por 17.3 millones de pesos. También figura el mejoramiento en la capacidad de filtración en las 10 celdas de la planta potabilizadora número uno de Miravalle por 58.2 millones de pesos, entre otros trabajos.

Pese a esta inversión, se registró el abasto de agua turbia en color café en más de 35 colonias del AMG este año sin que a la fecha el Siapa reconozca que el agua que envió no tiene la calidad que establece la NOM127 para consumo humano.

Siapa-estudios-agua-2020-páginas-13-18-1


En Territorio buscamos involucrar a nuestros lectores en el fortalecimiento del trabajo periodístico que realizamos. Por eso necesitamos de su apoyo para producir información con utilidad, permanencia, calidad y rentabilidad. Este trabajo es posible gracias a tu contribución. Si quieres apoyar a Territorio, lo puedes hacer donando desde acá, comprando algunos de nuestros productos en la tienda o asistiendo a alguno de nuestros cursos.

#TerritorioBienPúblico

Violeta Meléndez

Violeta Meléndez

Reportera desde 2011 especializada en medio ambiente. Ha trabajado en medios impresos y digitales de Guadalajara en la cobertura de noticia diaria y realización de investigaciones, su especialidad es el manejo de recursos naturales, impacto ambiental, desarrollo urbano sustentable y divulgación de la ciencia. Estudió Periodismo y Biología, ambas licenciaturas por la Universidad de Guadalajara.