El daño renal puede evitarse en Poncitlán

El 40% de los niños estudiados presenta parámetros anormales

La Secretaría de Salud Jalisco inició este año una campaña para detectar indicios de daño renal en 24 mil niños que habitan en 6 municipios de la ribera de Chapala, lo denominó tamizaje y forma parte del proyecto estatal para sanear el río Santiago.

A la fecha, se han estudiado solamente el 6%, mil 629 niños y niñas de la comunidad de San Pedro Itzicán, Poncitlán, debido a que el cierre de escuelas por la pandemia no permitió avanzar hacia el resto de la ribera. Pero lo que encontraron en esa primera muestra no es menor: el 40% de los menores presentó parámetros elevados, anormales, de creatinina, un compuesto orgánico que desechan los músculos del cuerpo humano y que los riñones se encargan de excretar en la orina, pero si se acumula por encima de cierto parámetro indica que tales órganos no están cumpliendo debidamente su función y de continuar así, podría desarrollarse la enfermedad renal crónica.

Esto significa que en la actualidad, en San Pedro Itzicán, 645 niños y niñas ya tienen inflamación en los riñones denominada nefritis, con base en la evidencia de los análisis realizados por la Secretaría de Salud, en conjunto con el gobierno municipal de Poncitlán y la Universidad de Guadalajara (UdeG). 

A decir de Felipe Lozano Kasten, médico e investigador de la UdeG que forma parte de dicho proyecto de tamizaje, los resultados son alarmantes, anormales, para una población infantil. Sin embargo, asegura que aún están a tiempo de evitar que la nefritis crezca.

“La enfermedad renal tiene una ventana de varios años de evolución, no es como si fuera un dengue que te pica el mosco y a los días estás malísimo, no, esto da en años de ventana, es un periodo de evolución de hasta 10 años, entonces nosotros creemos que esto se da en la infancia y se presenta en la adolescencia, o después de los 20, 25 años, es lo que hemos aprendido”, contextualizó.

“Son muchos niños (con nefritis y daño renal), esto es inusual en el mundo y solamente se da de Mezcala a Chalpicote (localidades ribereñas de Poncitlán), fuera de la laguna aparentemente no hay, ya estudiamos El Salto y no encontramos; lo que vemos aquí lo hemos hecho en cientos de niños en otros lados pero no encontramos lo que pasa ahí. Hay una inflamación de los riñones que si es persistente llega a inflamarse y a cicatrizar, y al cicatrizarse se hace la insuficiencia renal crónica porque ya cicatrizó el riñón y ya no funciona, se obstruye”.

 

 

Por otra parte, César Domínguez, responsable de Vigilancia Epidemiológica de la Secretaría de Salud, aseguró que 208 de los niños y niñas que resultaron con niveles anormales y anormales altos de creatinina fueron derivados a un especialista (nefrólogo) para realizar estudios más específicos y darles un diagnóstico. De ellos, seis ya presentaron daño renal en grado uno, que debido a su detección temprana pueden evitar un escenario en donde requieran un trasplante de riñón.

“El hecho de detectarlos de manera temprana e integrarlos a un tratamiento renal implicaría que tengan un mejor diagnóstico, se busca que no lleguen al reemplazo renal”. Y explicó que la enfermedad renal tiene cinco etapas; en la primera y segunda se pueden revertir los daños con medicamentos; en la tres, cuatro y cinco ya hay mayores daños que son difíciles de reparar.

“Lo que sí pretendemos garantizar es que todos los pacientes con enfermedad renal sean integrados a este tratamiento y obviamente esto incrementa su posibilidad de mejorar su vida, lo que queremos es evitar su complicación”.

La falta de atención médica especializada es una de las carencias más sensibles en las comunidades ribereñas de Poncitlán, municipio con la mayor tasa de enfermedad renal del estado, por lo que Domínguez aseguró que ya hay un nefrólogo de base encargado de dar seguimiento a los pacientes. Y agregó que como parte del saneamiento del río Santiago, se prevé construir un centro de salud, aunque aún no se define el proyecto ejecutivo.

En cuanto a los 22 mil 371 niños que faltan de ser sometidos a tamizajes para detectar posible daño renal a lo largo de la ribera, el funcionario descartó dar una fecha para reanudarlas, ya que la crisis sanitaria de la COVID-19 que mantiene vigente la suspensión de clases complica localizar a los menores pues su programa de trabajo se diseñó para estudiar a los niños cuando se congregaban en sus aulas.

 

¿Cuáles son las causas de la enfermedad?

Para el médico Felipe Lozano, quien ha realizado estudios de daño renal en diferentes regiones del estado, los factores que más podrían incidir en la prevalencia de esta enfermedad en comunidades marginadas de Poncitlán son la contaminación de lago de Chapala, que sumada a las bajas defensas de la población donde el 30% de los niños está desnutrido, genera impactos más notables que en otras zonas de la ribera.

“Los pesticidas están jugando un papel aquí, los hemos estudiado, sí hay, ahí están, porque con las lluvias, con tanto que se siembra están en el lago, pero en esa zona en especial la costumbre ancestral es lavar la ropa en el lago y que los niños se bañen ahí y las mujeres también, lavan hasta los trastes en el lago”, contó el especialista.

“Esto hace que la ropa se impregne, luego la usen y poco a poco están en contacto cotidianamente con los contaminantes que están en el lago. Esto no se revierte de la noche a la mañana pero hay que trabajar y meterle dinero”. 

Aunque el glifosato podría ser el principal herbicida relacionado con el daño renal, puntualizó que aún falta evidencia científica al respecto, pero advirtió que hay otros contaminantes como los metales pesados que también son de riesgo porque afectan el sistema nervioso central. “Actualmente hay microdosis de mercurio en el lago, pero si sigue igual la contaminación, algún día habrá macrodosis persistentes”. 

En contraste,  la población de otros municipios ribereños como Chapala o Jocotepec no realiza ese tipo de actividades en la laguna debido a que tiene mejores condiciones de vida, acceso al agua potable, empleo y alimentación, mientras que en Poncitlán la pobreza multidimensional que experimentan no les permite incluso consumir proteína animal con regularidad, salvo el pescado que obtienen de Chapala. 

 

Sí hay formas de evitar daño renal 

Aunque el escenario para la infancia en Poncitlán es grave, sí hay soluciones para evitar que escale. El doctor Lozano plantea soluciones a diferentes escalas de tiempo que involucran desde los agricultores e industrias, hasta los tres órdenes de gobierno y los usos y costumbres de quienes habitan la zona, ya que todo suma.

En primer lugar, acercar a las poblaciones más marginadas alimentos de calidad, principalmente a los niños, es una de las medidas que ya se están tomando pero solo en algunas comunidades como San Pedro Itzicán, el objetivo que propone Lozano en toda la ribera es sacar a la gente de la desnutrición para que pueda defenderse mejor.

“Debe de haber solución de corto, mediano y largo plazo, buenos servicios de salud, mejor nutrición, niños nutridos se protegen más de la contaminación, hay que quitar el hambre y la desnutrición ya, eso se puede hacer, la contaminación va a tardar más”, planteó.

“Los niños que ahorita tienen nefritis necesitan dieta, menos sodio, cosas que a veces la madre no comprende. Necesitamos de entrada influir con una buena comida y que las madres participen”, en lo cual también interviene la educación, ya que los líderes comunitarios y las madres de familia les han expresado a los investigadores que no dimensionan íntegramente lo que quieren decir cuando les hablan de desnutrición. 

Sin embargo, también hizo énfasis en coordinar a los gobiernos de los cinco estados que conforman la cuenca Lerma-Santiago-Pacífico para incidir en que se usen menos pesticidas en los campos agrícolas que, eventualmente por el escurrimiento, terminarán en el lago de Chapala pese a utilizarse en el Estado de México o Guanajuato, ya que si la contaminación no para, seguirá causando problemas ambientales y de salud en la ribera jalisciense.

 


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Violeta Meléndez

Violeta Meléndez

Reportera desde 2011 especializada en medio ambiente. Ha trabajado en medios impresos y digitales de Guadalajara en la cobertura de noticia diaria y realización de investigaciones, su especialidad es el manejo de recursos naturales, impacto ambiental, desarrollo urbano sustentable y divulgación de la ciencia. Estudió Periodismo y Biología, ambas licenciaturas por la Universidad de Guadalajara.