Jalisco homofóbico

La violencia a la comunidad LGBT+ sin castigo

“Mataron a pollito”.

Con esa frase inició su día Anahí, prima de Jonathan Santos o “pollito”, como le decía su familia de cariño. Era martes 10 de agosto y ella se preparaba para ir a trabajar cuando su papá, con la mirada seria y vacía, le dijo que habían matado a su primo. 

El cuerpo de Jonathan, de 18 años, fue encontrado con un disparo en la cabeza a dos cuadras de su casa en Balcones de la Cantera, en Zapopan. 

Ese martes, de pronto Anahí tuvo que despedirse de su primo, aquel que se refería a ella como hermanita; el que le pedía prestado su maquillaje; el que parecía no tener miedo a mostrar su personalidad extrovertida, su gusto por las sombras o las uñas postizas. De pronto Anahí, sus tíos que también eran padrinos de Jonathan, sus familiares y sus amigos tuvieron que despedirse. 

“Jonathan quería terminar la prepa, eso estaba en sus planes de que ojalá no lo reprobaran o le aplicaran ningún artículo. Creo que él quería tomar clases de maquillaje porque era lo que a él le gustaba. Él siempre que iba a mi casa agarraba mis pinturas, se agarraba pintándose la ceja, sus ojos, todo”, recordó Anahí. Y al igual que sus amigos, todos sonríen al recordarlo. 

Jonathan siempre fue extrovertido, en la escuela cualquiera lo saludaba, les regresaba una sonrisa o incluso le compraban una de sus famosas galletas que él preparaba y vendía en la preparatoria. 

 

Anahí, prima de Jonathan.

Montserrat, amiga de Jonathan

Además de la indignación del asesinato de un joven, el caso de Jonathan, un hombre homosexual, revela la violencia homofóbica que existe en el estado y en el país. 

Tras su muerte, la Fiscalía Estatal inició tres líneas de investigación por crimen pasional, robo y crimen de odio por su orientación sexual. Además, iniciaron un protocolo por feminicidio, según informó el Fiscal General del Estado, Gerardo Octavio Solís Gómez. 

Expertos y activistas rechazaron la labor de la fiscalía y criticaron el protocolo por feminicidio pues Jonathan no se identificaba como mujer trans e incluso dicho protocolo, aunque debería,  no se aplica con los asesinatos de las mujeres trans. 

Y aunque el estado, desde la Dirección de Diversidad Sexual, defendió que el protocolo de feminicidio es la vía para investigar el caso por la orientación sexual del joven, esto, para los activistas evidenció la falta de protocolos por crímenes de odio en el estado y la poca seguridad legal y fiscal que existe para investigar la violencia contra las personas de la diversidad sexual. 

A diferencia de la Ciudad de México, que creó un protocolo para la atención de las personas LGBT+ en el 2012, Jalisco no cuenta con un documento que estipule cómo atender y perseguir las violencias homofóbicas además de que apenas el año pasado el Congreso aprobó la tipificación del delito de odio. 

De acuerdo con la asociación civil, (Codise), en lo que va de este año, con el homicidio de Jonathan, se han documentado cuatro crímenes de odio que atentan contra la comunidad LGBT+. 

 

La cotidianidad de las violencias  

El 16 de octubre del 2019 se creó la Coordinación de Atención a Delitos por Diversidad Sexual como parte de la Fiscalía Especial de Derechos Humanos y como una propuesta para atender la violencia contra las personas de la diversidad sexual. 

Desde su inicio, hasta el 15 de julio de 2020 se han registrado 64 denuncias; es decir, en promedio se registran 6 delitos al mes, lo que equivale a una persona violentada cada semana por ser parte de la comunidad LGBT. 

El mes con más denuncias registradas fue diciembre con 14 casos principalmente por amenazas, atentados contra la dignidad de las personas y robo. Además, tan solo desde que inició el confinamiento a la fecha, la Fiscalía del Estado registró 22 denuncias por agresiones en contra de la comunidad LGBT+ con delitos como violencia familiar, robo, lesiones, amenazas y violación. 

 

 

Y aunque hasta la fecha no hay una cifra exacta de cuántas personas pertenecen a la comunidad de Lesbianas, Gais, ​ Bisexuales, Transgénero o más (LGBT+) en Jalisco, los expertos han advertido de la violencia constante contra una población vulnerable y discriminada por su orientación sexual o identidad de género. 

El asesinato de Jonathan resultó en una de las muestras de violencia más severas, pero todos los días las personas de la diversidad sexual se enfrentan a rechazos, discriminación y prejuicios en diferentes escenarios como el transporte público, la escuela, el trabajo y la familia.

 

¿Y la violencia LGBT en pandemia?

Durante la pandemia, la violencia se ha agravado para todos los grupos vulnerables, uno de ellos las personas de la diversidad sexual. Esto ha afectado principalmente a quienes conviven en casa con personas que no aceptan su orientación sexual o identidad de género. 

La Dirección de Diversidad Sexual del gobierno estatal ha identificado desde marzo un incremento de personas que requieren atención. Hasta agosto, recibieron a 435 personas de las cuales 157 fueron por atención psicológica o acompañamiento jurídico. Y de estas, 21 fueron específicamente por violencia.

Según Andrés Treviño, titular de dicha Dirección, en gran parte se debe a la pandemia, aunque no descarta el hecho de que cada vez más personas conocen la dependencia. 

Lo mismo sucedió en la asociación civil Unión Diversa de Jalisco quienes vieron un aumento considerable en las llamadas de auxilio así como en las solicitudes de asesoría legal y psicológica. Fue tanta la petición de ayuda que activaron una línea telefónica de apoyo las 24 horas. 

“Desde el confinamiento esto se ha disparado, aproximadamente el doble de casos. Y a su vez, también hemos notado que esta violencia ha sido más intensa”, explicó Fascinación Jiménez, integrante de Unión Diversa. 

Uno de esos casos intensos se registró a inicios de la cuarentena cuando acompañaron a Esmeralda, una mujer lesbiana que denunció agresiones verbales de un grupo de vecinos en la colonia Loma Dorada en Tonalá.

En el 2016, la mujer ya había sido agredida físicamente por sus vecinos al grado de causarle un esguince cervical, sin que hubiera ningún detenido y solo la publicación de medidas cautelares. Esto la forzó a buscar otro departamento lejos de donde vivía, pero tuvo que volver cuando comenzó la cuarentena y fue en ese momento que volvieron las agresiones verbales por parte de sus vecinos. Hasta el momento, la mujer no ha recibido ayuda de las autoridades y por su experiencia, teme que ésta no vaya a llegar.

En lo que va de la pandemia, los activistas de Unión Diversa han acompañado 5 casos de violencia y 2 casos de discriminación laboral en Guadalajara y Zapopan. 

 

La violencia en casa con o sin pandemia 

El encierro a raíz de la pandemia obligó a Apollo Cárdenas a hablar con su familia sobre su identidad de género. Él es un hombre trans de 21 años que vive en el municipio de Sayula en Jalisco. 

“Ahorita que estamos en pandemia todo el día tengo que estar en mi casa, mi familia al principio no sabía que era trans y ahora que estamos encerradas les dije y ahí fue donde todo empezó a ser un poco difícil”. 

 

 

Apollo Cárdenas, hombre trans.

 

Apolo no solo ha vivido esas confrontaciones en casa, cuando acudía a clases de Derecho a su Centro Universitario en Ciudad Guzmán en la Universidad de Guadalajara (UdeG), lo sacaron de los baños de mujeres sólo por ser transgénero. Sin embargo, “la ignorancia”, como la llama él, lo ha impulsado a convertirse en activista por los derechos de la población LGBT+ en su comunidad.

 

Y las instituciones…de adorno

Al inicio de la actual administración se abogó por tener herramientas e instituciones que defendieran a las personas de la diversidad sexual; sin embargo, debido al número de homicidios y casos de crímenes de odio pareciera que las acciones no han sido suficientes. 

Por un lado, la Dirección de Diversidad Sexual de Jalisco no destaca en las asignaciones presupuestales. El año pasado, de acuerdo con su titular, Andrés Treviño, no tuvieron presupuesto asignado porque se separaron de la Secretaría de Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres (Sisemh), para integrarse a la Subsecretaría de Derechos Humanos.  Y este año, debido a la modificación al presupuesto por la adquisición de una deuda estatal terminaron con 243 mil 900 pesos de recurso sin contar la nómina. 

Treviño defendió que esta no es la única fuente de dinero estatal para la atención de la población LGBT, existen otras oportunidades como los anexos transversales. Pero aún así, significa que la Dirección creada especialmente para vigilar las violencias, generar políticas públicas y programas de apoyo para la diversidad sexual tiene solo 20 mil pesos al mes para actuar. 

Por otro lado, el año pasado se creó la Coordinación de Atención a Delitos por Diversidad Sexual que asesora y dota de información sobre crímenes de odio a la Fiscalía Estatal; pero no les corresponde la atención de homicidios sino de otros delitos como extorsión o amenazas. 

Aún así, de acuerdo con Fascinación Jiménez, activista por los derechos de la comunidad LGBT+, algunos funcionarios de dicha coordinación y otras áreas de la Fiscalía han sido agresivos con los activistas y les han prohibido asesorar a las personas durante el proceso de denuncia. 

Incluso en la pandemia recibieron un caso de violencia pero como no pudieron acompañar a la víctima dentro de la Fiscalía ni asesorarla, el agente del ministerio público escribió mal la declaratoria y la denuncia no procedió. 

Otra institución que está ‘atada de manos’ ante la defensa de esta población vulnerable es la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco (CEDHJ) quienes han recibido 535 de quejas por violencia contra personas de la diversidad sexual desde 2010 hasta el año pasado, sin embargo, de acuerdo con la respuesta a la solicitud de información SE/UT/591/2020, la comisión aseguró haber archivado el 98% de estas quejas. 

“Ninguno de estos hechos es de naturaleza grave , porque si así lo fuera la comisión está obligada a abrir una investigación de manera oficiosa”, aclaró el primer visitador de la CEDHJ  Eduardo Sosa Márquez, quien también puntualizó que las quejas fueron archivadas por que estas se resolvieron, fueron improcedentes, hubo falta de interés de la persona quien presentó la queja, o se presentaron varias de un mismo hecho. 

El 78% de las quejas presentadas fueron archivadas por ser improcedentes. “El hecho de que a una persona no la hayan dejado ingresar a algún bar o restaurante sí son una lesión a su dignidad y derechos pero se hace un acuerdo de improcedencia y orientamos a la persona para que acuda ante la autoridad que sí puede sancionar al establecimiento, por ejemplo”, explicó.

 

De las quejas que fueron interpuestas, el 59% fueron en contra del poder ejecutivo del Estado, el 19% contra empresas privada y el resto se interpuso contra dependencias como el Ayuntamiento de Guadalajara, Tonalá y Tequila, la Secretaría de Salud, la Fiscalía, la Secretaría de Educación y el Sistema de Tren Eléctrico Urbano. 

La CEDHJ, durante este 2020 ha recibido solo 3 quejas interpuestas por la población LGBT+, una queja es contra la Secretaría del Transporte, la segunda contra el Registro Civil de Zapopan y la tercera contra la dirección de seguridad pública de San Miguel El Alto.

 

Si necesitas atención psicológica o jurídica puedes contactar a:

Unión Diversa

Línea telefónica 24 horas: 3316394814

Facebook: Unión Diversa de Jalisco A.C.

Dirección de Diversidad Sexual.

Jesús García 720 colonia Centro, Guadalajara Jalisco.

 


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