La influenza en la segunda ola

La temporada de influenza estacional reavivará contagios de COVID-19

La tendencia de incremento de casos de COVID-19 para este fin de año podría asimilarse a la de influenza o gripa en caso de que continúen relajándose medidas de prevención. El crecimiento de los casos de influenza durante la más reciente temporada de influenza estacional (que abarcó de septiembre de 2019 a abril de 2020) fue de 13 veces; un problema que afectó especialmente a Jalisco que tuvo la mayor cantidad de muertos en el país por esta enfermedad.

El rebrote o segunda ola de la pandemia de COVID-19 podría resultar en que la tendencia de decremento de contagios y muertes se revierta y vuelva a aumentar. Por ejemplo, el 5 de octubre de 2019 en el país apenas se registraban 44 casos de influenza estacional, pero para el 35 de enero la cifra incrementó a 587 casos en una semana; y la cantidad de muertos pasó de dos a 37 en cada una de las fechas citadas.

El jefe del Departamento de Clínicas en el Centro Universitario de Los Altos de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Jaime Briseño Ramírez, recuerda el panorama que hubo en 2009 con la pandemia de influenza A H1N1 y que será similar este año: una enfermedad prevalente en Jalisco como el dengue, la influenza estacional y COVID-19, que comparten síntomas similares. Advierte que es probable que se incremente la incidencia de contagios de COVID-19 con la misma frecuencia que la influenza.

“Con la influenza predominan los síntomas respiratorios pero también se pueden presentar fiebre y dolor muscular; en el dengue muchos casos pueden ser asintomáticos pero hay consecuencias similares, y COVID-19 nos ha enseñado una amplia gama de síntomas donde predomina la dificultad respiratoria, pero pueden confundirse las patologías entre los tres”.

 

 

Por su parte, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud a nivel Federal, Hugo López-Gatell, reconoció en la conferencia de prensa diaria que la pandemia sí podría repuntar y, por lo tanto “existe una probabilidad mayor de que se sobre ocupen los hospitales, y no queremos desmantelar la capacidad que hemos logrado (…) Cuando llegue octubre vendrá la temporada de influenza y puede ocurrir que COVID-19 también se presente en una segunda oleada epidémica”, que se propagará más eficientemente.

Sobre la intensidad del rebrote expuso que “es muy difícil predecirlo, sería aventurado”, pero la oleada podría extenderse hasta abril de 2021. Y para amainar la propagación epidémica recomendó evitar el contacto entre personas, tal como se ha difundido desde el comienzo de la pandemia.

El epidemiólogo de la UdeG Briseño Ramírez concordó que el desconfinamiento y reactivación de la economía son los principales factores que podrían avivar un rebrote de COVID-19. Los países que han tenido ya una segunda ola de contagios, en varios de ellos ha sido más cuantiosa que la primera ola como el caso de Estados Unidos.

 

El lamentable pasado reciente de Jalisco

En la temporada 2018-2019 de influenza estacional, las cifras de Jalisco pasaron casi desapercibidas, ya que estuvo en el lugar 16 por casos y en el siete por defunciones. Para la temporada 2019-2020, la más reciente, Jalisco subió al quinto lugar nacional en contagios y en muertes fue el primero debido a que concentró el 10% del total de fallecidos a nivel nacional. Los grupos de edad más afectados fueron los de 1 a 9 años, seguido de 25 a 39 años y los mayores de 65 años.

Sobre el embate que la influenza tuvo en Jalisco, el epidemiólogo de la UdeG Briseño Ramírez, explicó que se debió a que los virus de influenza que circulan cada año tiene dos mutaciones graduales con un patrón 10 años entre cada una, lo cual los hace más virulentos y dañinos para los humanos.

Aunado a esto, las medidas de prevención recomendadas en la pandemia de 2009 quedaron atrás y se descuidaron, lo cual también abonó a que el embate hubiera sido más fuerte.

Medidas como la sana distancia con otras personas, el uso de cubrebocas y lavado de manos puede aminorar casi en la totalidad la incidencia de influenza, como fue el caso de Australia que, además de la vacunación, redujo la incidencia de gripa casi a cero. “Es probable que si en México seguimos con las mismas medidas y fomentamos la vacunación masiva veamos un fenómeno similar”.

En los datos también se reconoce cómo, por ejemplo, la influenza A H1N1, que surgió en el año 2009 y que representó la pandemia más reciente después de la de COVID-19, llegó para quedarse y ahora es la más frecuente y agresiva ya que concentra el 47% de la incidencia.

 

 

Briseño Ramírez recomendó fomentar, más que nunca, la vacunación para la influenza ante la presencia de un virus como la COVID-19 que no tiene tratamiento y tiene una mortalidad 10 veces mayor. “De esa manera la mayor parte del diagnóstico será inclinado a presencia de COVID-19 y no de influenza”.

 

¿Qué tan efectivas son las vacunas?

Las vacunas contra la influenza son adquiridas y repartidas en el país por el gobierno federal que, de acuerdo con Hugo López-Gatell, ya arribaron a México. Este año el total de vacunas se incrementó de 32 a 35 millones por la actualización del cálculo de las poblaciones que están en condiciones de riesgo: adultos mayores de 60 años, mujeres embarazadas, personas con enfermedades crónicas y niños menores de cinco años.

Acerca de la efectividad de la vacuna, López-Gatell explicó que es de utilidad limitada ya que, dependiendo del cambio genético del virus, puede o no reforzar el sistema inmune de las personas. Acota que la efectividad de las vacunas es de alrededor de 40% y, debido a esto, no se vacuna a la totalidad de la población y solo a los más vulnerables en quienes se incrementa la efectividad.

En Jalisco se aplicaron dos millones 122 mil 570 dosis en la más reciente temporada de influenza, mismas que se concentraron en niños menores de cinco años, adultos mayores, mujeres embarazadas, personal de salud y personas con enfermedades crónicas.

La aplicación de las vacunas se concentra en la temporada de influenza estacional que va de la semana 40 del año (entre septiembre y octubre) a la 20 del siguiente año (entre marzo y abril), cuando existe una mayor circulación viral de influenza y otros virus respiratorios.

Según explicó el subsecretario López Gatell en conferencia de prensa, el virus presenta transformaciones o mutaciones cada año y “empiezan a cambiar su material genético y dan pequeñas variaciones, pero estas variaciones acumuladas pueden ser sustancialmente diferentes, de tal suerte que el virus que teníamos en un año puede ser muy diferente al virus que tenemos en el año siguiente”.

La fabricación de las vacunas se da desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), que cuenta con un mecanismo de vigilancia global de influenza que recibe cepas de virus circulantes y son la base para la solicitud de nuevas vacunas cada año.

Se solicitó entrevista a la Secretaría de Salud para conocer la planeación y gestión que darían a las vacunas este año, pero no se concretó. 

 

Diferencias entre COVID-19 e influenza

La OMS reconoce aspectos que diferencian la COVID-19 con una gripe:

Velocidad de transmisión. La gripe tiene un periodo de incubación y aparición de síntomas más corto que la COVID-19. La aparición de casos sucesivos o contagios de la COVID-19 es entre cinco y seis días, mientras que la influenza es de tres días. Sobre la cantidad de individuos infectados que una persona con el virus puede provocar, se multiplica al 2.5 con la COVID-19 en comparación con la gripe.

Población más vulnerable. Los niños son la población principal que transmite la influenza entre la comunidad, mientras que la COVID-19 afecta menos a los infantes. También los grupos de mayor riesgo por la influenza son las mujeres embarazadas, los adultos mayores, personas con afecciones crónicas y las personas con un sistema de defensas vulnerable; mientras, en el caso del nuevo coronavirus, la edad avanzada y las comorbilidades como obesidad y diabetes agravan más la salud de los afectados.

Tasa de mortalidad. A nivel mundial, la cantidad de personas enfermas que fallecen por COVID-19 está entre el 3% y el 4%, y en el caso de la influenza estacional suele ser del 0.1%.

De acuerdo con el Manual para la Vigilancia Epidemiológica de Influenza de la Secretaría de Salud, los síntomas que caracterizan a la influenza son fiebre, dolor de cabeza, en las articulaciones y muscular y tos seca; a diferencia de la COVID-19 que provoca pérdida momentánea del gusto y el olfato. 

 


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Saúl Justino Prieto Mendoza

Saúl Justino Prieto Mendoza

Es periodista de formación. Ha participado y colaborado en Radio Universidad de Guadalajara, proyectos web informativos como Tiempos de Enfoque, Vario Bros y Artículo Siete.
Durante su estancia en el periódico El Informador participó en coberturas para redes sociales, web y el diario impreso; posteriormente ingresó al área de periodismo de investigación donde desarrolló trabajos de profundidad sobre temas políticos, sociales y culturales.
Recientemente ha trabajado en áreas de divulgación de las Ciencias Sociales mediante la creación de contenidos multimedia para web y redes sociales.
Tiene casi 10 años de carrera donde ha indagado distintos aspectos de la divulgación e investigación periodística.