La paridad simulada

El largo camino para las mujeres en la política

A días de que inicien las campañas electorales y se den a conocer los candidatos oficiales -el 3 de abril-, las fotos de los candidatos hombres ya inundan los espacios de los partidos políticos dejando fuera a las mujeres. 

Una vez más, son pocas las candidatas que tienen un espacio para contender por alguna presidencia municipal o diputación, y son aún más pocas cuando se trata de un espacio en los municipios de la zona metropolitana. 

A pesar de que durante el 2020 se realizaron modificaciones a diversos ordenamientos de Jalisco, incluyendo la constitución, para erradicar la violencia de género; de que el 13 de abril se reformaron disposiciones a nivel federal; y de que el 27 de diciembre, la Sala Regional de Guadalajara del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) emitió una sentencia para que el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) modificara sus lineamientos de paridad de género para el siguiente proceso electoral por tercera ocasión, nada ha resultado en una verdadera paridad electoral donde cada partido proponga un hombre y una mujer sin importar el puesto a contender. 

Tal es así que en Guadalajara, hasta la fecha, solo se han perfilado tres mujeres de los siete partidos con candidato: Dolores Pérez-Lazcarro del partido Futuro, Sofía García Mosqueda del PRI y Xóchitl Vázquez Medel del PES. 

En Zapopan el panorama es aún peor con dos mujeres de siete candidatos: Dulce Cortés del PRI y María Gómez Rueda de Hagamos. 

El camino para lograr avances en la paridad electoral ha sido largo, pero acompañado y presionando siempre por académicas y activistas. En los comicios del 2018, el IEPC separó los municipios por bloques de competitividad para cada partido político, es decir, por grupos dependiendo el número de votos que recibieron la elección pasada y así definir candidatos hombres y mujeres. 

Este año, varias colectivas propusieron aún más lineamientos sobre todo para los 10 municipios con mayor densidad poblacional e importancia económica: Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tlajomulco de Zúñiga, Tonalá, Puerto Vallarta, El Salto, Lagos de Moreno, Tepatitlán de Morelos y Zapotlán El Grande. 

Desde el verano pasado propusieron al IEPC puntos de mejora a través de la comisión de igualdad de género del mismo instituto, pero a la hora de dictaminar dejaron los mismos lineamientos que en el 2018. 

Tras varios recursos de revisión e impugnaciones, el Tribunal Electoral del Estado de Jalisco (TEEJ) obligó al IEPC a reformar sus lineamientos de paridad y a separar a los 10 municipios más relevantes de los bloques de competitividad y asegurar que cada partido tuviera 5 candidatos hombres y 5 mujeres para la Zona Metropolitana. 

Sin embargo, algunos ministros del TEEJ y activistas consideraron que esto no era suficiente para garantizarle un espacio a las mujeres y propusieron que dentro de esos 10 municipios se separaran los 5 más relevantes en materia económica y poblacional: Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá y Tlajomulco; y el resto en otra división. Y de esos primeros 5 obligar a postular 3 mujeres candidatas y en el otro grupo a 2. Esto para cortar con los acuerdos previos que hacen los partidos y realmente darle espacio a las mujeres. 

“Tiene que ver con una presión de los partidos políticos o quienes gobiernan el estado. Para nadie es ajeno que (a Movimiento Ciudadano) le interesaba postular al Pope (Ismael del Toro) en Guadalajara y a alguien cercano a (Pablo) Lemus en Zapopan”, criticó Laura Plascencia, activista integrante de la colectiva G10 x Jalisco que vigilará estas elecciones. 

La propuesta de candidaturas 3 y 2 fue desechada por el IEPC. 

De acuerdo con Plascencia, no todo es falta de voluntad por parte del instituto electoral, sino es la presión de los partidos políticos y sus intereses. “El gran problema de los partidos políticos es que prefieren a los cuates y a las cuotas en lugar de los perfiles femeninos que les pueden dar competitividad o legitimidad”. 

Parte del desinterés de los partidos es que ni siquiera se preocupan por generar candidatas que sean contendientes a otros perfiles fuertes. Muy pocos destinan el 3% de su financiamiento para la formación política de las mujeres y por ende tienen pocos cuadros femeninos. “No solo es ser candidata sino tener posibilidades de contienda y ganar, y esto solo se logra con un compromiso del partido, que hagan su chamba”, agregó la activista feminista. 

¿Qué pasó con las candidatas? 

En lo que va del proceso electoral y durante las precampañas, pareció que muchas mujeres levantaron la mano al interior de sus partidos políticos, pero rápidamente fueron sustituidas por sus contendientes hombres. 

Un ejemplo fue Mara Robles quien compitió contra Tonatiuh Bravo Padilla para la candidatura de la presidencia municipal en Guadalajara desde el partido Hagamos. Ambos son y han sido funcionarios públicos afines a la Universidad de Guadalajara (Bravo Padilla fue rector), pero en febrero, este último anunció que sería el candidato del partido. Sin embargo, su lenguaje, con pocas explicaciones y con lo que pareció una orden para la actual diputada de continuar con su trabajo desató críticas y mostró las pocas oportunidades que realmente tuvo Robles frente a un hombre con el poder de Bravo Padilla. 

Lo mismo sucedió con Mariana Fernández quien era diputada del PRI y pretendía contender para una candidatura pero ante la falta de espacios y oportunidades según criticó, decidió irse a Morena donde tampoco obtuvo una candidatura. Igual para María Gómez Rueda quien era regidora en Zapopan desde Movimiento Ciudadano pero desde el inicio de las precampañas denunció poca apertura para su candidatura y decidió saltar al partido Hagamos donde ahora es candidata para la presidencia municipal de Zapopan.

Hasta el momento, de los municipios de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), Tlajomulco es el que más mujeres candidatas tiene. De los seis participantes, cinco son mujeres: Marcela Michel de Morena, Sara Estrada del PRI, Elena Rivera del PAN, Tania Romero López de Futuro y María del Rosario García de Hagamos. Salvador Zamora es el único candidato hombre y representa a Movimiento Ciudadano, el partido que gobierna actualmente y que desde hace al menos tres elecciones no pierde en dicho municipio. 

Por otro lado, Zapotlán el Grande es el municipio con menos candidatas mujeres, solo una, Tania Bernardino de Morena; los otros dos candidatos son hombres. 

La falta de espacios y la simulación de competencia entre candidatos hombres y mujeres es también una forma de violencia que las instituciones, pero sobre todo las activistas, se han dedicado a vigilar y denunciar. 

En las últimas elecciones se registraron casos de violencia política contra las candidatas, desde las que fueron obligadas a “bajarse”, es decir, declinar su candidatura, hasta las amenazadas de muerte o asesinadas. 

Este año y antes de que inicien las candidaturas ya se han registrado dos casos violentos en Oaxaca: el asesinato de Ivonne Gallegos Carreño, precandidata del PAN a la presidencia Municipal de Ocotlán de Morelos y el intento de asesinato de Aimé Rodríguez Vásquez, precandidata por Morena a la presidencia municipal de Zimatlán de Álvarez.

La violencia es visible en la cotidianidad de las campañas como el poco espacio que les otorgan los medios de comunicación, las pocas oportunidades de presentar sus propuestas en los espacios públicos y la desestimación de los demás candidatos e incluso de la sociedad. 

Ante ello y porque la situación no es nueva, la colectiva Las Constituyentes pidieron al Instituto Nacional Electoral (INE) que inste a los candidatos a firmar un documento en el que manifiesten no haber sido condenados o sancionados por violencia familiar y/o doméstica, por delitos sexuales, ni como deudores alimentarios o morosos. De Las Constituyentes se desprendió otra colectiva llamada La Observatoria con representantes a nivel nacional quienes vigilarán a los candidatos para garantizar que no haya violentadores en las boletas. 

Otro esfuerzo colectivo para apoyar a las mujeres en la política es Aúna, una red de mujeres que buscan un puesto de elección popular que son formadas, asesoradas y acompañadas para ayudarlas a consolidar sus carreras políticas. En el 2020 crearon una convocatoria y eligieron a 50 mujeres, algunas ya en un puesto público pero la mayoría nuevas. Durante esta contienda electoral, las guiaran con la intención de hacer redes y fortalecerlas para prevenir la violencia en sus procesos electorales. 

Las ventajas de las mujeres gobernando

La batalla por más espacios en la política para las mujeres no es un capricho de las activistas y académicas, es una lucha por conseguir un derecho más y conquistar un espacio que les corresponde desde el principio. 

La idea de legislar y poner lineamientos surge en el momento en que para que una mujer llegue a algún puesto haya tenido que pasar por una serie de pruebas y cuestionamientos que los hombres normalmente no experimentan. Se trata de garantizar la igualdad en cualquier espacio público, incluida la política.

“Las mujeres tenemos igualdad de derechos y oportunidades en la participación política. Si un hombre puede aspirar a ser candidato en los municipios más relevantes, también las mujeres tenemos derecho”, insistió Laura Plascencia quien fue diputada federal del 2015 al 2018. 

Pero también, urgen mujeres al frente porque los hombres han demostrado no poder con la violencia, las desapariciones y la reconstrucción del tejido social que afecta en gran medida a las mujeres, sobre todo las más pobres. 

Si bien, una candidata mujer no es garantía de consciencia de género, la mayoría saben reconocer las desigualdades del patriarcado porque las han experimentado. Con algunas excepciones, la mayoría de los municipios de la ZMG no han sido gobernados por mujeres y son una oportunidad para reencausar las políticas públicas que garanticen igualdad, prevención y atención a la violencia que va en incremento. 

Aún falta mucho camino por recorrer, pero la diferencia es que hoy hay mujeres que siguen en la lucha por una contienda electoral más igualitaria y que seguirán hasta que un día todas tengan las mismas oportunidades en la política.


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Katia Diéguez

Katia Diéguez

Es periodista formada en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) en Jalisco. Desde su formación como estudiante y ahora como profesionista ha trabajado en diferentes medios locales como Más por Más, el Diario NTR, Territorio y Mural de Grupo Reforma. En este último trabajó como reportera de la sección local y realizó coberturas diarias y de investigación principalmente en temas de género, derechos humanos, infancia, diversidad sexual y educación. Además, ha complementado su educación con cursos y talleres de periodismo narrativo, de investigación, transparencia, género y derechos humanos.