La política y el empleo: espacios de discriminación racial

Desigualdad étnico-racial

La meritocracia laboral y política tiene un obstáculo casi impenetrable: la discriminación por el color de piel. De hecho, desde las oficinas de gobierno la discriminación se expone de manera particular.

A través de la iniciativa “¿Por qué preferimos la desigualdad?” de Gatitos contra la Desigualdad y el Instituto de Estudios sobre Desigualdad que busca analizar historias de discriminación a las personas por su origen étnico-racial, “Cynthia” -cuyo nombre real se ocultó para evitar represalias- compartió su experiencia en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). 

Durante los cinco años que laboró en la dependencia sufrió una invisibilización sistemática de su trabajo debido a su tono de piel. Tiene estudios especializados en restauración pero aún así solo alcanzó un puesto eventual en el que le renovaban su contrato cada tres o seis meses.

La capacidad de Cynthia llegó a destacar en una obra que restauró durante más de dos años que ameritó una gran difusión en los contenidos que el INAH producía, pero no se le otorgaba crédito y aparecía personalmente: “Me cortaban de las tomas cuando exponía, solamente dejaban a mis compañeras rubias”.

El equipo de producción y difusión del INAH solicitó grabar todo el proceso de la restauración y sustituyó con una mujer rubia a Cynthia para platicar sobre el proyecto.

“Le comenté a mi jefa inmediata que no me parecía correcto que se invisibilizara mi trabajo ante los medios solo porque yo no poseo cánones de belleza europeos, pero mi jefa se burló de mí”.

Finalmente, desde el INAH iniciaron con recortes de personal y al momento de optar por Cynthia u otra persona, prefirieron renovarle el contrato a compañeras suyas con menos resultados de trabajo pero de tez clara.

“No había tenido malas experiencias por mis rasgos físicos indígenas. Estudie en escuelas privadas que mis papás pudieron pagar y en ese momento no me había dado cuenta de cómo era la discriminación hasta que ingresé al INAH (…) Me da risa porque no me metí a trabajar en sectores con ciertos estereotipos, entré a trabajar en el INAH donde se supone de que hay espacio para todas las poblaciones de México y respetan la diversidad”.

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Publicado por Memazos Restauración en Martes, 6 de agosto de 2019

Situaciones como la de Cynthia son más comunes de lo que pareciera. En el estudio “Discriminación étnico-racial en México: una taxonomía de las prácticas” de un grupo especializado de investigadores en el tema de El Colegio de México (Colmex) se encontró que el trabajo es el espacio donde las personas se topan con prácticas discriminatorias de manera más frecuente (24%), por encima del círculo familiar, la escuela, tiendas o espacios públicos. En este contexto, la principal acción discriminatoria es limitar el acceso a recursos y servicios en el empleo y posteriormente los ascensos y méritos.

“En el mercado laboral la discriminación empieza desde el reclutamiento, restringiendo el acceso a personas con ciertas características. Los participantes describen el funcionamiento de filtros muy potentes para el mercado de trabajo, detonados, generalmente, por la apariencia física y, de manera menos frecuente, por rasgos lingüísticos, socioeconómicos, apellidos y vestimenta”.

El seguimiento y estudio de la discriminación y su influencia en los aspectos políticos y económicos en México es aún incipiente. Apenas en 2016 el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) integró a estudios sobre la posición socioeconómica el origen racial o la autoadscripción de las personas por su tez. El fenómeno se conceptualiza en la movilidad social, es decir la facilidad con la que una persona puede cambiar su posición de bienestar socioeconómico en la sociedad.

INEGI detectó que las personas con piel clara ocupan más puestos de funcionarios, directores, jefes, profesionistas y técnicos con un 31.5%; el porcentaje decrece al 22.6% para las personas de tez oscura.

La organización Oxfam México apoyada por académicos del Colmex y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) destacan la importancia de que el INEGI haya incluido para el Censo 2020 una pregunta para identificar a la población mediante la autoadscripción cultural: “Por primera vez en la historia reciente del país, el Estado, a través de su instituto oficial de estadística, reconoce que la composición de la población mexicana es multiétnica (…) lo cual implica, de facto, una ruptura con el paradigma dualista del mestizaje”.

Oxfam, el Colmex y la UNAM aclaran que el concepto de “raza” no debe considerarse como un criterio de diferenciación, ya que se basa en una creencia de que existen diferencias genéticas o biológicas entre humanos que determinan jerarquías “naturales”; esta creencia tiene consecuencias en la legitimación de las desigualdades económicas, culturales, sociales y políticas.

Una prueba es que en sus investigaciones demuestran que las personas que se autoclasifican como mestizas o blancas alcanzan posiciones ocupacionales de mayor jerarquía (25.7%), en comparación con las personas indígenas, negras o mulatas (17.1%).

El trabajo “Discriminación percibido según sexo y tono de piel en México”, descubrió que 10% de las personas asociadas a piel oscura le negaron un trabajo por “razones injustas”, un porcentaje que se reduce al 3% en personas de tez clara.

Desde los procesos electorales fluye la discriminación

La violencia política ha estado presente en la vida de Luis Ángel Oseguera, quien se identifica como afromexicano. Es originario de Michoacán pero desde hace cinco años vive y estudia en Jalisco. Luis Ángel ha padecido cuestionamientos de su capacidad o legitimidad política por parte de varias personas basados en su color de piel. Le cuestionaban “cómo alguien que ‘no era como ellos’ iba a representarles”.

Desde que comenzó a estudiar Gestión Pública se ha interesado en cuestiones políticas y se ha involucrado en asociaciones civiles como Jóvenes Indígenas Urbanos. Durante su participación en la sociedad civil ha observado cómo agentes políticos han tratado de cooptar a estos grupos desde visiones paternalistas o asistencialistas, sin considerar que pueden tener su propio accionar político.

“La clase social privilegiada no entiende otras formas de conformación política y así he conocido a muchas personas que han sido candidatas y candidatos y han sido menospreciados por su color de piel”.

Recientemente, Oxfam junto con W. K. Kellogg Foundation e investigadores del Colmex crearon el Proyecto “Discriminación Étnico-Racial en México” y publicaron estudios sobre la relación de este tema y la política.

Su investigación “El tono de piel de los representantes de elección popular en México” recopiló datos del tono de piel de 12 mil 798 candidatos de las elecciones de 2018, donde descubrió que los candidatos con tono de piel morena u oscura tienen 20% menos probabilidad de ganar, y un 9% más probabilidad de quedar en cuarto lugar o peor.

Si bien la tendencia estatal del tono de piel de los candidatos es similar a la de la población mexicana, tiene correlación con los niveles de pobreza. En el caso de las mujeres se agudiza: la proporción de candidatas blancas es mayor que la de los candidatos, esto se atribuye a que los prejuicios por color de piel son más severos para ellas.

Los investigadores exploraron como posibles razones del sesgo que a los partidos políticos no les gusta tener candidatos con ciertos rasgos físicos, porque piensan que un candidato de piel morena tiene menos posibilidades de recibir votos o que los prejuicios generalizados una persona con tez clara causa mejor percepción a los electores.

La importancia del análisis radica en que el ámbito político puede ser una representación de las barreras que enfrenta la población mexicana debido a la discriminación y a los estereotipos como sucede en el mercado laboral.

Los datos indican que los candidatos del PAN, PRI y PVEM se concentran en personas más blancas, mientras que partidos participantes en esas elecciones como Nueva Alianza o Movimiento Ciudadano concentraron a candidatos y candidatas más inclinados a la tez morena oscura. Los partidos políticos clasificados con ideologías de derecha tienden a estar mayormente representados por candidatos blancos.

Una conclusión más es que los cargos con mayor exposición y de rango superior son concentrados por candidatos más blancos. El cargo de senador y diputados federales son 10% y 6%, respectivamente, más blancos que los cargos locales; es decir, los cargos que representan a un mayor número de ciudadanos y —por ende, son de rango superior—, tienden a ser contendidos por políticos más blancos.


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Saúl Justino Prieto Mendoza

Saúl Justino Prieto Mendoza

Es periodista de formación. Ha participado y colaborado en Radio Universidad de Guadalajara, proyectos web informativos como Tiempos de Enfoque, Vario Bros y Artículo Siete.
Durante su estancia en el periódico El Informador participó en coberturas para redes sociales, web y el diario impreso; posteriormente ingresó al área de periodismo de investigación donde desarrolló trabajos de profundidad sobre temas políticos, sociales y culturales.
Recientemente ha trabajado en áreas de divulgación de las Ciencias Sociales mediante la creación de contenidos multimedia para web y redes sociales.
Tiene casi 10 años de carrera donde ha indagado distintos aspectos de la divulgación e investigación periodística.