La realidad de la violencia contra las mujeres en Jalisco

Los feminicidios bajan pero los suicidios siguen

“Su hija se suicidó”. Esa fue la noticia que le dieron las autoridades a la familia de Liliana después de encontrar su cuerpo sin vida. El 3 marzo del 2020 a las 8:40 de la mañana en el rancho El Bajío en Santa Catarina Cuexcomatitlán, una comunidad wixárika de Jalisco, las autoridades encontraron el cuerpo de Liliana, una mujer de 20 años y madre de una niña de 3 años. Sin una autopsia, sin un análisis del lugar donde fue encontrada o de su ropa y sin investigaciones a su pareja de la cual Liliana ya había referido agresiones, las autoridades determinaron que la mujer se había suicidado. 

Liliana se fue a vivir con Gelasio, su pareja, a los 16 años cuando quedó embarazada. Sin embargo, desde el primer momento de su vida juntos la mujer vivió violencia y humillaciones por parte de Gelasio, de acuerdo con el relato de su familia. La noche antes de su asesinato, el hombre recogió a su hija de casa de sus abuelos y aseguró que Liliana “tenía flojera”, situación que le extrañó a su familia. Gelasio fue el último en tener contacto con Liliana antes de que la encontraran muerta. 

Entre las inconsistencias en la carpeta de investigación, la falta de peritaje y los testimonios de su familia, el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem) se encargó de darle seguimiento legal al caso, de exigir una investigación profesional que incluyó la exhumación del cuerpo de Liliana para hacerle la necropsia correspondiente y el 30 de abril se vinculó a proceso a Gelasio como sospechoso por el feminicidio de Liliana. 

“Se pensaría que con esta vinculación a proceso la Fiscalía ya cumplió con el saldo que tiene pendiente con las comunidades indígenas y no es así, en realidad el problema es que en México ha prevalecido un discurso individualista de la justicia cuando las causas de la violencia contra las mujeres son sistémicas y estructurales y continúa habiendo casos de mujeres asesinadas que son cerrados como suicidios porque no se investigan”, criticó Mara Muñoz, la abogada defensora del caso. 

De acuerdo con Muñoz, quien también es integrante del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, hubo omisiones por parte del médico José Fernando Montes de Oca Padilla por no hacer las diligencias correspondientes y acreditar el caso como suicidio. Además, han visto poca disposición por parte de la Fiscalía y de la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco (CEDHJ) quien sabe del caso desde abril y no se ha pronunciado al respecto. 

 

Los feminicidios que no descansan en pandemia

Desde hace al menos dos años, los asesinatos violentos de mujeres van a la alza en Jalisco y la entidad se posiciona en los primeros lugares a nivel nacional por violencia contra las mujeres. 

El caso de Liliana no es aislado y es una muestra de cómo los asesinatos de mujeres no son investigados con perspectiva de género ni como feminicidio desde el principio, contrario a lo que prometió el gobernador del estado, Enrique Alfaro. 

Además, durante la pandemia la situación empeoró mientras las mujeres violentadas fueron obligadas a quedarse en casa junto con su agresor.

De acuerdo con la Secretaría de Igualdad Sustantiva entre Hombres y Mujeres (Sisemh), durante los primeros cinco meses del 2020 las llamadas de auxilio que hicieron las mujeres al 911 aumentaron un 17% en comparación con el año pasado. De enero a mayo de este año, 6 mil 389 mujeres lograron llamar para pedir ayuda. El año pasado llamaron 5 mil 459. 

Además, con todo y las restricciones para salir de casa, hasta el 30 de mayo 127 mujeres fueron asesinadas. Entre los 105 homicidios dolosos y los 22 feminicidios, en Jalisco murieron alrededor de 6 mujeres a la semana. 

 

 

“Ha sido gravísimo que aún en aislamiento sigamos las mujeres siendo asesinadas, a las mujeres nos están matando nuestros esposos, nuestra pareja y ahí la autoridad no ha podido erradicar esta situación porque no la visibiliza”, criticó Alejandra Cartagena, abogada integrante de Cladem Jalisco. 

En un anuncio reciente, el gobernador aseguró que la violencia contra las mujeres va a la baja en el estado a pesar de la pandemia, y presumió que hasta junio de este año van 29 feminicidios, la misma cifra que el año pasado. Y aseguró que, en comparación con el 2018, ahora sí se investigan todos los casos como feminicidio. 

De hecho, de acuerdo con Guadalupe Ramos, académica e integrante de Cladem Jalisco, solo el 20% de los asesinatos de mujeres se catalogan como feminicidios cuando han investigado que al menos el 80% reúnen las características de un asesinato por razón de género. 

Además, según el análisis de Fela Pelayo, titular de la Secretaría de Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres (Sisemh), que hizo en un pánel de diálogo internacional, el aumento de las llamadas al 911 durante la pandemia y el aumento de las denuncias tienen que ver con que las mujeres han hecho conciencia de la violencia que viven gracias a los movimientos sociales; y también porque hay más cercanía con las autoridades encargadas de la seguridad que son funcionarios capacitados. 

El caso de Liliana parece muy distante a la realidad que retratan los funcionarios. Su asesinato no fue investigado como feminicidio sino como suicidio y de no ser por las abogadas, seguiría cerrado así. Además, ni Liliana ni su familia recibieron ese trato capacitado de las autoridades del que se refiere Pelayo. 

Con todo y los mensajes de las autoridades en redes sociales que aseguran que todo va bien. Con todo y el Código Violeta, un programa que se creó para atender con eficacia las llamadas al 911 por violencia de género. Con todo y la capacitación al personal de la Fiscalía. Con todo y el aumento de casi 100 millones de pesos al presupuesto de la Sisemh de este año, ni así se redujeron de manera considerable los ataques a las mujeres. 

 

La alerta sin presupuesto pero sin excusas

Junto al incremento de la violencia contra las mujeres por la crisis sanitaria, este mes la Secretaría de Gobernación redujo la partida 43801 de ‘subsidios a entidades federativas y municipios’ y eliminó el presupuesto federal para las Alerta de Violencia de Género (AVGM) de Jalisco.

En marzo pasado, la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (Conavim) le aprobó a Jalisco 5 millones 800 mil pesos para 3 proyectos, pero con el recorte federal se quedó sin presupuesto. 

Una de las críticas a la Comisión es que no hicieron pública la razón por la que decidieron eliminar todo el presupuesto para Jalisco, pero sí dejaron e incluso aumentaron proyectos en estados más pequeños y menos críticos como Campeche o Morelos. 

Aún así se espera que Jalisco organice sus finanzas y no lo use como una excusa para no atender la violencia de género ni cumplir con los indicadores de la alerta que se emitió desde noviembre 2018. “Al final ellos (el gobierno estatal) tienen que hacer sus acciones porque eso no justificaría porque tienen sus propios recursos”, aclaró Luz Estrada, integrante del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio. 

 

¿Y quién previene la violencia machista? 

La Secretaría de Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres (Sisemh) es la encargada de vigilar las cifras y a los funcionarios para garantizar un trato con perspectiva de género que atienda y prevenga las violencias contra las mujeres. 

Sin embargo, en el caso del feminicidio de Liliana, la Sisemh está incluida en las exigencias que hacen las académicas y activistas para garantizar que un caso así no se repita. Piden que realice una investigación sobre la muerte de mujeres en comunidades indígenas, cuántas han sido catalogadas como suicidios y cuántos de estos supuestos suicidios fueron atendidos por el mismo médico que atendió a Liliana. Hasta el momento, nadie en la Sisemh se ha pronunciado respecto al caso ni se ha comprometido a atenderlo. 

Y aunque la Secretaría no se encarga de sancionar, ha sido criticada por no activar el Sistema estatal para prevenir, atender y erradicar la violencia contra las mujeres y porque su consejo no ha sesionado. Tanto el consejo como el sistema vigilan y atienden las violencias contra las mujeres de manera coordinada entre municipios y estados. De hecho, ninguna de las sesiones se han hecho públicas y las únicas publicadas en el sitio web son sesiones del 2016.

Además, Fela Pelayo tampoco ha publicado su agenda para consulta y seguimiento de lo que hace la funcionaria defensora de los derechos de la mujer, principalmente durante la pandemia. Tras una petición, compartió su agenda y se comprometió a subirla en las próximas semanas después de arreglar problemas técnicos. 

 

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Liliana y los “suicidios” que sabemos

El caso de Liliana pareciera no ser el único, sobre todo entre mujeres de las comunidades indígenas. Durante la defensoría jurídica de la mujer wixárika, Cladem y la red de activistas detectaron otros dos casos similares. Uno es el caso de Ilaria, una mujer de la comunidad de Las Lajas que acababa de parir a su hijo y que presuntamente ingirió raticida. El único que la vio antes de morir fue su pareja. El otro caso es el de una mujer en Colotlán reportada como desaparecida y que encontraron su cuerpo mutilado en una alcantarilla; hasta el momento no se ha catalogado como homicidio ni hay una investigación para dar con los responsables. 

Las feministas exigieron al gobernador del estado que obligue tanto al Fiscal como a la directora de delitos contra las mujeres por razones de género que atiendan el caso. Además, piden capacitación a todo el personal de la Fiscalía para que investiguen con perspectiva de género todos los asesinatos de mujeres. 

Además, reportaron el caso a la oficina en México del Alto Comisionado y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sin que hasta el momento tengan respuesta. 

 


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Katia Diéguez

Katia Diéguez

Es periodista formada en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) en Jalisco. Desde su formación como estudiante y ahora como profesionista ha trabajado en diferentes medios locales como Más por Más, el Diario NTR, Territorio y Mural de Grupo Reforma. En este último trabajó como reportera de la sección local y realizó coberturas diarias y de investigación principalmente en temas de género, derechos humanos, infancia, diversidad sexual y educación. Además, ha complementado su educación con cursos y talleres de periodismo narrativo, de investigación, transparencia, género y derechos humanos.