La tercera ola de COVID-19 aplaza el fin de la pandemia

La pandemia en Jalisco

En México la tendencia de casos activos y contagios de COVID-19 cambió y va en incremento, lo cual comprueba que llegó la tercera ola de la pandemia. De hecho, en Yucatán, Quintana Roo, Tabasco y especialmente en Baja California el aumento de nuevos contagios y casos activos ya es mayor que la segunda y primera ola.

En Jalisco, en el último mes los casos activos pasaron de 804 el 3 de junio a dos mil 560; mientras que la hospitalización de pacientes graves aumentó a un 23.8% de ocupación lo que representa 296 personas, y la positividad de pruebas positivas por el virus subió al 10.3%, según informó el gobernador Enrique Alfaro Ramírez el 12 de julio.

El académico e investigador en salud pública por la Universidad de Guadalajara (UdeG), Carlos Alonso Reynoso, explica que es probable que esta tendencia abarque a todos los estados del país. Particularmente en Jalisco se tenía un promedio de 75 nuevos casos diariamente y actualmente hay hasta 161: “El incremento es constante, acelerado y sobre todo pronunciado. Habrá una gran cantidad de casos nuevos. Si bien no se han incrementado proporcionalmente las hospitalizaciones y defunciones, es cuestión de tiempo para que estos indicadores tengan un incremento”.

Una forma de revertir la tendencia y evitar que la tercera ola escale a niveles mayores de las anteriores sería con la implementación de controles sanitarios estrictos que no se han tenido en ningún país, pero para mitigar su crecimiento se requiere voluntad de la ciudadanía y las autoridades para hacer respetar medidas sanitarias, de distanciamiento social y ventilación en espacios cerrados que no se están tomando, profundiza Alonso Reynoso.

Abunda que uno de los factores que más influyen en el incremento de la ola de contagios es la variante Delta del virus que tiene una capacidad especial de de recontagio en personas que ya habían padecido COVID-19 y de contagio en personas vacunadas

La transmisibilidad de la variante Delta de casi 2.5, cuando otras variantes tenían un nivel de 1.5 en la escala diseñada en la investigación Efficacy of the COVID-19 Vaccine against B.1.351 Variant, publicada en la revista Public Health England.

La tercera ola es elevada por los jóvenes

El gobernador Alfaro Ramírez expuso que el grupo donde más contagios se están registrando son los jóvenes: “El contagio en los jóvenes, lo tenemos demostrado por los estudios. No se da en las escuelas o en los centros de trabajo, se da en los lugares en que los jóvenes van a divertirse y se quitan el cubrebocas”.

La concentración de los casos activos esta semana en personas entre los 20 y 24 años de edad pasó del 7% al 14%, comparado a la primera semana y de jóvenes entre 25 y 29 años subió de 12% a 18%.

En México, hasta el 7 de julio, se registraron 302 mil 620 fallecimientos, de los cuales 188 mil 924 fueron personas mayores de 60 años. Es especial, la letalidad del virus en personas mayores de 60 años, es decir el porcentaje de personas contagiadas que murieron, es de 37.4%, un porcentaje que se incrementa en el grupo de 75 años o más que llega al 45.5%; mientras que en el resto de la población de un año a 59, el porcentaje de letalidad es de apenas 3.49%. El promedio general es de 9.2%, según el tablero de la Unidad de Inteligencia en Salud del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

En cambio, el índice de positividad de pruebas de detección de COVID-19 no muestra la misma tendencia tan polarizada. El promedio general es de 64% de pruebas realizadas que resultaron positivas por COVID-19. En la población de 60 años o más el promedio de positividad es del 70.93%, y en el resto es del 58.21%, pero particularmente la población entre 20 y 59 años tiene un promedio de positividad de 64.06%.

En Jalisco en específico, la positividad en promedio es de 59.90%, en personas mayores de 60 años es de 68.9%, y en personas de 20 años a 59 casi alcanza el promedio con 59.59%.

Se comprobó que el riesgo de muerte entre mayores de 50 años es de nueve a 18 veces más grande que entre la población de 20 a 29 años. Por ello, si se vacunara a un millón de personas de 20 a 40 años y sin comorbilidades, se evitarían miles de muertes menos que si se usara el mismo número de vacunas para proteger a personas mayores de 50 años y con comorbilidades, según investigadores del INSP.

Al vacunar al personal de salud y a las personas mayores de 50 años, quienes representan aproximadamente 20% de la población, se esperaría una disminución de hasta 80% en la mortalidad total por COVID-19, dependiendo de la eficacia de las vacunas. 

Los investigadores que hicieron el estudio refieren el supuesto de vacunar primero a personas jóvenes para evitar la transmisión que no cumpliría con su objetivo ya que solo ayudaría a evitar cuadros sintomáticos y severos: “Miles de personas susceptibles seguirían muriendo y el semáforo epidemiológico seguiría en niveles de alto riesgo por saturación hospitalaria, lo que dificultaría la reactivación económica”.

Falta completar esquemas de vacunación para notar efecto

A seis meses de iniciar la vacunación contra COVID-19, en México se han aplicado 34.1 millones dosis, que se traducen en 20.3 millones de personas que tienen el esquema completo de protección, considerando los biológicos que requieren dos dosis. Un número que impide notar el efecto de la protección de manera masiva.

La vacunación influirá principalmente en el descenso y prevención de hospitalizaciones por casos graves de enfermedad y muertes provocadas por el virus, pero no así en los contagios, abunda. De hecho, según informó el gobernador Enrique Alfaro, el 90% de las personas hospitalizadas en los últimos días no contaban con esquema completo de vacunación y algunos no tenían ni una dosis.

El académico analiza que el lento avance de la vacunación hace que la detección de sus efectos en las hospitalizaciones y defunciones sea más compleja. Agrega que la implementación de la estrategia no ha repartido de manera homogénea la aplicación de los biológicos.

“Lo ideal es que el 75% de la población al menos tuviera el esquema completo, que por el ritmo podemos esperar que se alcance en un año o poco más”.

Aunado a esto, la desconfianza, desinterés u omisión de miles de personas hacia las vacunas se ha traducido en bajos niveles de asistencia a los centros de inoculación. El gobernador Alfaro Ramírez dijo en días pasados que la afluencia a la vacunación no ha sido la esperada, ya que por lo menos entre las personas entre 50 y 60 años solo el 50% acudió a aplicarse el biológico.

Una investigación del INSP expuso en marzo de 2021 que la vacunación tenía niveles de aceptabilidad bajos, por lo que se prevé que los niveles máximos de cobertura esperados oscilan entre 63% de la población hasta un máximo de 72% sumando a los que tenían duda de acudir, el resto afirmó que no se aplicaría el biológico.

Según el mismo estudio la velocidad máxima estimada de vacunación en México alcanza un promedio de 295 mil 380 personas al día, lo que permitiría alcanzar 70% de cobertura y prevenir el 79% de la mortalidad evitable antes de que termine el año.

“Es urgente diseñar una campaña de comunicación efectiva para aumentar la aceptabilidad. Esta campaña deberá estar basada en evidencia para abordar los principales problemas de información alrededor de la estrategia de vacunación, ayudando a reducir la duda y el rechazo e incrementando los niveles poblacionales de cobertura vacunal”, advierte el estudio.

Alonso Reynoso añade que las noticias falsas se viralizan con más facilidad que las verdaderas y por ello han abonado el desinterés por la vacunación:

“Tienen más penetración que los comunicados de las autoridades y es responsabilidad de ellas contrarrestar esta epidemia de desinformación entre la población que prefiere no vacunarse basado en información errónea”.

Un problema adicional que influye en la credibilidad del proceso es la expedición de “pasaportes de vacunación” que solo incluyen los biológicos de algunas farmacéuticas, como el caso del documento europeo que solo valida Pfizer/BioNTech, Moderna, AstraZeneca y Johnson & Johnson, pero no las chinas Sinovac y la de CanSino o la Sputnik V de Rusia.

A esto el académico de la UdeG matiza que el manejo de la pandemia y la vacunación tiene un componente geopolítico que influye en las decisiones gubernamentales: “Aquellos que esperan que la FDA (agencia estadounidense que autoriza las vacunas) valide las vacunas chinas o la rusa quedarán esperando porque no las aprobarán por cuestiones geopolíticas (…) Esto hace difícil que la gente diferencie entre lo que es un tema de salud y un tema político y los pasaportes de salud afectan a la confianza en las vacunas en general no solo de las mencionadas, y eso es contraproducente”.

Añade que las vacunas de CanSino y Sinovac están en fase de aprobación y se espera solo que publiquen los resultados de la fase tres de análisis que parecen prometedores: “Todas las vacunas tienen una alta efectividad en contra de hospitalización y defunción”.

Pandemia terminará con COVID-19 de temporada

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom estimó desde agosto pasado que la pandemia podría terminarse a mediados de 2022, con más rapidez que otras pandemias como la de 1917-1918, ya que se cuenta con tecnología más avanzada aunque también con mayor conectividad internacional lo que provoca que el virus se esparza más rápido.

Sin embargo, para que una pandemia se declare como terminada se deben pasar por distintas fases que la OMS define. Hasta el momento se ha pasado por las primeras cuatro fases en que se detectaron brotes a nivel mundial, varias olas de nuevos contagios además de que se movilizaron recursos para la producción de vacunas. La quinta y última fase es justo la declaración del fin de la pandemia que se daría después de una valoración del impacto global.

El experto en salud pública, Carlos Alonso Reynoso, refiere que entre los escenarios posibles en que podría terminar la pandemia está la erradicación del virus (improbable), la eliminación en algunas regiones que registren ningún caso de forma indefinida (improbable), la coexistencia endémica del virus estacional como la influenza común y la conflagración o convivencia con la enfermedad que causará brotes esporádicos:

“Me inclino por pensar que podemos estar en los escenarios tres y cuatro, pero aún no se tiene información suficiente para determinar lo que sucederá, por lo que se debe seguir estudiando”.


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Saúl Justino Prieto Mendoza

Saúl Justino Prieto Mendoza

Es periodista de formación. Ha participado y colaborado en Radio Universidad de Guadalajara, proyectos web informativos como Tiempos de Enfoque, Vario Bros y Artículo Siete.
Durante su estancia en el periódico El Informador participó en coberturas para redes sociales, web y el diario impreso; posteriormente ingresó al área de periodismo de investigación donde desarrolló trabajos de profundidad sobre temas políticos, sociales y culturales.
Recientemente ha trabajado en áreas de divulgación de las Ciencias Sociales mediante la creación de contenidos multimedia para web y redes sociales.
Tiene casi 10 años de carrera donde ha indagado distintos aspectos de la divulgación e investigación periodística.