La vacunación y el olvido de los adultos mayores

El caos en la vacunación de Guadalajara

“Es una vergüenza lo que estamos sufriendo”. 

La señora Socorro está recargada en la pared bajo los rayos del sol que desde la mañana ya queman. A veces se sienta en su silla plegable, a cada rato se acomoda el cubrebocas que molesta con tanto calor, y su cara muestra el hartazgo por las más de 6 horas que lleva formada. 

La mujer, adulta mayor, se formó el sábado 20 de marzo desde las 4 de la mañana afuera del parque Ávila Camacho, una de las sedes de vacunación para los habitantes de Guadalajara, la capital y el municipio más grande de Jalisco. 

Junto con sus vecinos, los tres de la tercera edad, llevaron sus sillas plegables, loncheras con comida y botes de agua para prepararse ante lo desconocido: una noche fría, los rayos del sol que quemaban desde temprano, pero sobre todo, la desesperación por no tener información y no saber si les tocaría una vacuna. 

“Es una vergüenza, consiste en nosotros mismos porque nosotros escogemos a las autoridades, cada pueblo tiene lo que se merece”.

La semana pasada, el gobierno estatal anunció que el sábado 20 de marzo iniciaría la vacunación en dicho municipio y compartió las sedes. En total, destinaron 80 mil 925 vacunas para los 238 mil 500 adultos mayores que viven en Guadalajara, de acuerdo con el último censo del Consejo Nacional de Población (Conapo). Es decir, solo 1 de cada 3 ancianos alcanzaría una vacuna. 

Ante esta situación, varios se formaron desde dos días antes. Llevaron sus cobijas, sus casas de campaña y sus sillas para esperar durante horas y asegurar un poco de esperanza que otorga la primera dosis. 

Pero el desamparo de las autoridades estatales fue evidente y la experiencia de pasar noches enteras era indignante. 

Al menos esa fue la experiencia de Leticia quien se formó el pasado viernes durante toda la noche para que su mamá consiguiera una vacuna. Al llegar acomodó sus cosas, se preparó para lo que sabía que sería una noche larga, pero se dio cuenta que a su alrededor había muchos casos de ancianos solos y sin apoyo. 

“Da mucha tristeza ver a tanta gente, muchos viejitos que se quedaron a dormir porque no tenían quién les pudiera guardar ese lugar. Estaban en sillas de ruedas, se les atoraban en las piedras, algunos que apenas podían caminar, no había baños para esas personas. Pero ahí estaban con la esperanza de tener la vacuna que era un derecho que ellos tenían”.

Para ella, la imagen fue de desesperanza y olvido por parte del gobierno estatal. Y es que, durante la tarde del viernes nadie les daba información, solo repartieron algunas fichas y algunos empleados del gobierno federal pasaban entre los formados para aclarar que no vacunarían a personas que no fueran de Guadalajara. 

En la madrugada llegaron varios carros a dejar cobijas y comida para las personas en la fila, pero pronto llegaron agentes de vialidad para retirarlos y en algunos casos incluso multarlos, según narró Leticia. A esas horas instalaron un par de baños públicos para las personas que llevaban horas formadas ahí. Y también, pasaron algunas personas a advertir que a partir de las 6 de la mañana llegaría la Guardia Nacional por lo que era necesario que estuvieran presentes las personas a las que iban a vacunar. 

Entre la incertidumbre de alcanzar vacuna y la mala organización, muchas personas desistieron y por la mañana Leticia pasó de tener la ficha mil 58 a la 800. 

“Hubo dos viejitos que se tuvieron que ir porque tenían dos días sin comer, sin ir al baño y pues se sintieron mal y los tuvieron que retirar”. Durante la mañana la espera fue peor porque ya habían llegado muchos adultos mayores que tuvieron que esperar bajo el sol. 

A las 13:00 horas, Leticia y su mamá pudieron entrar para que la vacunaran. Fueron 20 horas después de haber hecho fila que al final lograron el objetivo, uno que a ambas les da tranquilidad porque significa una mejor calidad de vida, pero que tras la experiencia no les quedaron ganas de volver.

“El gobierno estatal recalcaba mucho que la organización era del gobierno federal, y yo te puedo decir que el federal hizo bien su trabajo porque ellos nada más era aplicar la vacuna y estaban allá en la sede. Pero caramba, el gobierno estatal ve a las personas mayores así y no las cuida, no les ofrece calidad de espera de un derecho que tenían para la vacuna”. 

Foto: Katia Diéguez

 

¿Y el gobierno estatal?

Jalisco inició el programa de vacunación en febrero a raíz de que el gobierno federal recibió los primeros lotes de vacunas. La Secretaría de Salud a nivel federal ha sido la encargada de recibir y gestionar el protocolo de vacunación que ellos mismos crearon y en donde establecieron que serían los trabajadores de la salud y los adultos mayores los primeros en vacunarse. Los servidores de la nación, trabajadores de la federación, son los encargados de registrar, recibir y garantizar la vacunación para los primeros en la fila que alcancen una inyección. 

Los primeros en recibir la vacuna en Jalisco fueron municipios fuera de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) a finales de febrero. Después, anunciaron las vacunas en Tlaquepaque y luego Tonalá, dos municipios en la zona conurbada. Y aunque el gobierno estatal no es el principal organizador de la campaña de vacunación, desde el principio fueron criticados por la falta de organización y por no asegurar un modelo más eficiente en lugar de las filas interminables. 

Así, entre críticas y preguntas, el gobierno estatal continuó con poca información, con poca claridad sobre sus acciones de organización, pero sí con quejas contra el gobierno federal, sobre todo de parte del gobernador Enrique Alfaro, quien exigió más vacunas principalmente para los trabajadores de la salud. 

Al llegar la fecha de la vacunación en Guadalajara, el gobierno de Alfaro ya acumulaba reclamos ante la falta de acciones e información en varias crisis que ha vivido la ZMG desde que inició el año. 

El 8 de febrero, las redes se inundaron de videos y críticas por una balacera en una zona adinerada de Zapopan. Los medios reportaron que varios hombres armados entraron a un restaurante y secuestraron a un hombre después de varios minutos de disparos y agresiones. 

Así, sin mayor problema, se fueron del restaurante y nadie los detuvo. Varias horas después y con muchas críticas encima, el fiscal Gerardo Octavio Solís, explicó lo que había sucedido pero no reportó personas detenidas. 

Semanas después, el 28 de febrero, se dio a conocer el homicidio de 11 personas que trabajaban como albañiles y esperaban a que les pagaran en la colonia La Jauja en Tonalá cuando un grupo de hombres armados los asesinó. 

Algo similar sucedió con las autoridades quienes solo anunciaron la muerte de personas, entre ellas un menor de edad. Pero no hubo detenidos durante el ataque ni había avances de los responsables cuando habló por primera vez el fiscal. 

A principios de marzo, el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) anunció que habría un recorte del suministro de agua en más de 200 colonias a causa de la escasez en la presa Calderón y la poca captación de agua de lluvia que tuvo el año pasado. 

La falta de información y sobre todo de soluciones para quienes aún a finales de marzo siguen sin agua ha generado molestias y hartazgo hacia el gobierno estatal. Además, la crisis ha generado que los costos de las pipas aumenten y para quienes no tienen aljibe ni tinaco, solo les queda esperar a que se regularice el suministro. 

Esto dentro de una pandemia sanitaria que pide lavarse las manos constantemente y mantener un ambiente limpio para detener los contagios. Sin agua, la petición es imposible y el riesgo de contagio es latente. 

El jueves pasado, una crisis más de seguridad se registró en Tlaquepaque donde abandonaron un cuerpo dentro de una bolsa y un cartel que aseguraba ser Carlos Enrique Sánchez Martínez, alias El Cholo, presunto líder del Cartel Nueva Plaza.

Ni las cámaras, ni los policías, ni la Fiscalía vieron cuando dejaron el cuerpo, y tampoco hubo más información ese día sobre los presuntos responsables.

La última crítica hacia Enrique Alfaro fue la decisión de asistir al torneo  de futbol Preolímpico de la Concacaf en el Estadio Akron ese mismo día en que se encontró el cadáver. Mientras las personas se formaban para pasar la noche afuera de algún centro de salud y se acumulaban las quejas por la mala organización, el gobernador decidió ver el partido desde su palco en el estadio, lo compartió en redes sociales y no dijo más sobre alguna estrategia de organización para las vacunas. 

Las burlas en redes y entre quienes estaban formados se acrecentaron cuando el secretario de salud, Fernando Petersen, se presentó para el arranque de la vacunación el pasado sábado en la explanada del Instituto Cultural Cabañas y llevó mariachi para los asistentes. Varios lo criticaron por no poder organizar mejor la jornada de vacunación y todavía llegar con música e irse a los pocos minutos. 

En México, el gobierno federal es el encargado de decidir la cantidad de vacunas que se reparten a cada entidad y las fechas en las que llegan. Sin embargo, cada estado puede proponer planes de coordinación para garantizar orden y seguridad, sobre todo entre los adultos mayores, la población más vulnerable. Un ejemplo ha sido el gobierno de Querétaro, quienes organizaron la vacunación por colonias y han pedido a los vecinos formarse solo 15 minutos antes de la hora de su cita para agilizar el proceso. 

 

Fotos collage: Fabricio Atilano y Gobierno de Jalisco. 


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Katia Diéguez

Katia Diéguez

Es periodista formada en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) en Jalisco. Desde su formación como estudiante y ahora como profesionista ha trabajado en diferentes medios locales como Más por Más, el Diario NTR, Territorio y Mural de Grupo Reforma. En este último trabajó como reportera de la sección local y realizó coberturas diarias y de investigación principalmente en temas de género, derechos humanos, infancia, diversidad sexual y educación. Además, ha complementado su educación con cursos y talleres de periodismo narrativo, de investigación, transparencia, género y derechos humanos.