Los prejuicios y estigmas siguen presentes alrededor de la salud mental

La salud mental a revisión

Los casos de tentativa, ideación y perpetración de suicidios van en incremento en Jalisco y la pandemia de COVID-19 aceleró el aumento; pero también el estigma, el silencio y el tabú alrededor de las enfermedades mentales que aún no se erradican han hecho que la situación sea aún más complicada, afirmó la maestra Marcela Palacios Minakata, encargada de la iniciativa Psicovid-19 de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y la Unidad de Apoyo Psicosocial del Hospital Civil.

“Mucho tiene que ver con que no se ha trabajado con la eliminación de los prejuicios, seguimos creyendo que la enfermedad mental es una debilidad o que como no se ve, no existe”.

A esto se añaden las ideas erróneas sobre el suicidio al argüir que si alguna persona intenta quitarse la vida y no lo consigue se debe a que busca “llamar la atención” y, precisamente, es lo que requiere: atención profesional para atender su salud mental. Sin embargo, la búsqueda de ayuda también está cargada de prejuicios al predominar la percepción de que las personas son “débiles de carácter”.

La encargada de Psicovid-19 lamentó que el suicidio se mantenga como un problema de salud pública a nivel mundial y que es cada vez más frecuente en personas más jóvenes. De hecho ya es la segunda causa de muerte entre los adolescentes después de los accidentes y los métodos son cada vez más violentos y más accesibles.

“Cada caso de suicidio impacta a seis personas más cercanas a la persona fallecida y entre el 70 y 90% de los suicidios están ligados a la depresión que es la principal comorbilidad de estos casos”.

Se debe trabajar en los entornos comunitarios para eliminar las ideas equivocadas de que la expresión de los sentimientos está mal, además de las culturas machistas sobre la personalidad fría y ecuánime que supuestamente deben tener los hombres.

“Es mucho trabajo de sensibilización ya que la salud mental no es una prioridad en el sector de salud pública, pero altera la calidad de vida de manera importante. ¿Cuánta gente deprimida o ansiosa deja de trabajar o estudiar y deja de ser productiva, maltrata  su familia, empieza con conductas adictivas?”.

Ángel Pimentel, integrante del Instituto de Psicología Clínica y Salud Mental de Occidente, coincide en que el comportamiento autolesivo de los jaliscienses este año es consecuencia de la precaria cultura en la salud mental en México, pues a pesar de que se estima que un tercio de la población padece algún trastorno mental, aún no está normalizado en la comunidad pedir ayuda profesional para saber manejar situaciones diarias. Por ello, cuando llega una crisis muchos caen en el desespero y no encuentran otra respuesta más que el suicidio.

“En México no hay una costumbre de pedir ayuda, las personas van a psicoterapia cuando están mal”. La única disminución de su consulta, explicó, fue en marzo cuando bajó la afluencia un 40%, pero a partir de finales de abril las consultas se dispararon con personas con ansiedad, con trastornos depresivos, con crisis de angustia, personas viviendo violencia.

“No hay cultura de la salud mental, además no figura en el sector salud en el estado ni en el país, es un tema muy relegado. La gente se está matando, el suicidio es un tema de salud pública, se tiene que legislar en materia de chequeos periódicos en salud mental, aumentar la cantidad de plazas de sicólogos, de siquiatras para dar más atención oportuna”.

En Jalisco existen dependencias como el Instituto Jalisciense de Salud Mental (Salme), sin embargo se han quedado cortos en sus esfuerzos. De hecho, según datos del Instituto en los últimos cinco años se redujo la cantidad de psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales especializados en la atención de personas, de 167 en 2015 a 156 en 2020. En promedio, cada especialista ha otorgado 448 atenciones en 2020 hasta septiembre por trastornos de ansiedad generalizada, depresión recurrente o pánico, además de episodios depresivos.

 

 

Entre los factores que aumentan la posibilidad de que las personas atenten contra su vida, de acuerdo a la Unidad de Apoyo Psicosocial de la UdeG, son:

  • Depresión y esquizofrenia
  • Duelo o pérdidas recientes
  • Baja autoestima
  • Problemas económicos y familiares
  • Casos de suicidio en la familia y amigos
  • Abuso de alcohol y drogas
  • Ser víctima de abuso
  • Aislamiento
  • Desesperanza

Algunas recomendaciones que aporta es que se tome la situación en serio además de escuchar, mostrar empatía, mantener la calma, mostrar apoyo y preocupación. También recurrir a redes de apoyo social, familiares, amigos líneas de intervención en crisis y centros de salud mental. Finalmente “está bien hablar del suicidio: hablar de ello no provoca el acto de suicidio, preguntar acerca del suicidio a menudo ayudará a la persona a sentirse aliviada, menos ansiosa y mejor comprendida”.

Para consultar la información de Psicovid-19 da clic aquí: 

La Universidad de Guadalajara instaló la línea telefónica de apoyo psicológico: 1058-5200, extensión 34280. Y los números de whatsapp: 33 1569 1574, 33 1847 2420 y 33 2647 6535. Un servicio totalmente gratuito.

En casos en que las personas que buscan atención mediante Psicovid-19 requieren de una terapia personalizada o más a fondo los canalizan con especialistas para que puedan atender sus crisis psicológicas. Hasta la fecha hay 320 personas atendidas por esta vía.

Conforme ha avanzado la pandemia, la académica Palacios Minakata ha identificado que las razones de la atención han evolucionado de temor hacia la incertidumbre y problemas de insomnio, ansiedad y tristeza y cada vez más frecuentemente las conductas violentas en “personas que venían de un entorno violento y se recrudecieron sus actitudes debido a las condiciones de confinamiento”.

También se ha enquistado una incertidumbre generalizada por el desgaste de no saber cuándo terminará la pandemia, lo cual ha provocado que se relajen las medidas de prevención entre la ciudadanía y que sean más comunes las percepciones de que la COVID-19 no existe en realidad, aún más que al inicio de la pandemia.

“Pero es un mecanismo de defensa de las personas para negar la realidad que es avasalladora. Nos rebasa tanto que preferimos evadir y decir que no pasa”.

En el corto plazo se espera que la carga emocional de las personas por las pérdidas humanas, laborales, educativas y económicas sea aún más pesada y se requiera una atención importante de salud mental pero se carece de capacidad para atenderla. “Nuestra salud mental está debilitada y se nos sigue exigiendo. Ahorita estamos con las reservas y debemos racionar la energía aún más”.

 

Buscan atender psique de médicos de enfermos con COVID-19

A través de la iniciativa Psicovid-19 y la Unidad de Apoyo Psicosocial del Hospital Civil, la UdeG ha atendido a 529 personas internadas en el nosocomio por COVID-19, informó Marcela Palacios Minakata, encargada del proyecto. Además, han otorgado terapias y atenciones a los médicos con niveles de cansancio, depresión y ansiedad extremas.

Con esto buscan adaptarse a las necesidades de fortalecimiento de la psique de los médicos conforme avanza la contingencia sanitaria. Esta ha sido la última incursión de esta iniciativa que comenzó con la creación de un canal de publicación de contenidos psicoeducativos sobre salud mental en Facebook llamado “Psicovid-19” y la atención inicial a personas con depresión o ansiedad. Desde el 6 de abril, cuando comenzó el proyecto, han recibido por lo menos una consulta diaria nueva a través de estas vías.

De acuerdo con Palacios Minakata, la intervención directa a las personas que están hospitalizadas se realiza tres veces por semana, sobre todo porque los pacientes de COVID-19 se distinguen de otros hospitalizados, están solos y no tienen contacto con el exterior durante su atención. “Es una situación donde los trastornos de ansiedad son caldo de cultivo, además de la patologías y características de la enfermedad que es muy desgastante”.

En el caso de los médicos han identificado que su ánimo ha disminuido de manera general además de estrés laboral crónico, un agotamiento emocional conocido como “burnout”.

México es el país donde más integrantes del personal de salud han muerto en el mundo por COVID-19; particularmente en Jalisco los médicos y enfermeras también se enfrentaron a las medidas anticipadas de prevención establecidas por el Gobierno del Estado que generó una ansiedad extra y ahora se le ha sumado el cansancio emocional y estrés físico de atender a pacientes desde abril.

“El personal está cansado y necesita espacios de expresión ante su fatiga de agotamiento emocional y especialmente la fatiga por compasión, una tendencia del personal de salud que brinda apoyo y se cansa al ver que sus esfuerzos no tienen el resultado que quisieran porque la gente se está muriendo. También personal de otras áreas han tenido que integrarse a la atención de personas con COVID-19, lo cual representa un estrés adicional”.

 


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Saúl Justino Prieto Mendoza

Saúl Justino Prieto Mendoza

Es periodista de formación. Ha participado y colaborado en Radio Universidad de Guadalajara, proyectos web informativos como Tiempos de Enfoque, Vario Bros y Artículo Siete.
Durante su estancia en el periódico El Informador participó en coberturas para redes sociales, web y el diario impreso; posteriormente ingresó al área de periodismo de investigación donde desarrolló trabajos de profundidad sobre temas políticos, sociales y culturales.
Recientemente ha trabajado en áreas de divulgación de las Ciencias Sociales mediante la creación de contenidos multimedia para web y redes sociales.
Tiene casi 10 años de carrera donde ha indagado distintos aspectos de la divulgación e investigación periodística.