Los riesgos del regreso a las aulas

¿Cómo se exponen al COVD-19 los maestros y alumnos ante el regreso a las aulas?

El Gobierno de Jalisco decidió: en enero de 2021 los alumnos y profesores volverán a las aulas, a pesar de que los salones son focos de contagio de COVID-19 comprobados y pueden ser el origen de fallecimientos. Aún sin haber clases presenciales, la Secretaría de Educación Jalisco (SEJ) documenta la muerte de nueve profesores por el nuevo coronavirus. Con esta cantidad, 2020 será el año en que más muertes de profesores han registrado, por lo menos en el último lustro con 78.

En el caso de la educación superior y media superior, la Universidad de Guadalajara (UdeG) documenta el fallecimiento de ocho profesores por COVID-19.

Investigaciones y reportes a nivel mundial comprueban que el regreso perentorio a clases podría incrementar la incidencia de casos, además de que la falta de condiciones aptas de ventilación e higiene expondría a la mitad de los alumnos y profesores en un aula. Por ejemplo, investigadores del Ministerio de Educación chino e investigadores estadounidenses publicaron en la revista Science que el cierre de escuelas en China redujo la velocidad de contagios en un 60%.

El epidemiólogo e investigador de la UdeG, Carlos Alonso Reynoso, reafirma que el hecho de mantener clases a distancia aporta a reducir la tasa de contagios; sin embargo, las cifras actuales de casos confirmados y muertes aún no justifican el regreso a las aulas: “No hay condiciones para regresar a clases presenciales y hacerlo, junto con la apertura de ingreso a espectáculos deportivos masivos como los partidos de futbol, son un riesgo innecesario. Acelerarlo puede ser contraproducente. Estas decisiones deben tomarse basadas en evidencia científica”.

Asevera que los salones espacios cerrados y su alta concentración de personas por un tiempo prolongado los convierten en un sitio de alto riesgo, a pesar de que las personas dentro de las aulas cuenten con medidas de protección como higiene o cubrebocas.

“Actualmente, que estamos a poco más de un mes de que esta decisión se vuelva realidad, no estamos ni remotamente cerca de las condiciones ideales para considerar, siquiera, un regreso híbrido (a distancia y presencial)”.

El epidemiólogo de la UdeG analiza que un panorama apto para las clases presenciales debería mostrar una disminución considerable en la cantidad de contagios (que aún no se tiene en Jalisco), una garantía de protección a la población en riesgo y que se cuente con la vacuna contra COVID-19.

Lamenta que las decisiones gubernamentales sobre el control y manejo de la pandemia en Jalisco se tomen con base en aspectos económicos y no de salud. Un ejemplo fue la exclusión de indicadores como la tasa de contagios o fallecimientos y que las decisiones se basen solo en la capacidad hospitalaria.

Profundiza que estas medidas en ocasiones apelan a la responsabilidad individual o compartida, pero en la práctica no funcionan debido al hartazgo evidente por los mensajes contradictorios de parte de las autoridades: “Salimos del ‘Botón de Emergencia’ que buscó cortar la cadena de contagios y después se dan avisos como el ingreso a asistentes a estadios de futbol (…) Con estos mensajes, la relajación de las medidas de prevención será mayor”.

 

Las condiciones del regreso

A pesar de que la pandemia sigue activa y aún se carece de una vacuna contra la COVID-19, el gobernador Enrique Alfaro Ramírez declaró el 16 de noviembre que es más dañino para los alumnos alejarlos de las aulas: “Les estaríamos haciendo un enorme daño, en términos de su salud emocional y en términos de aprendizaje”. Por ello adelantó que para enero de 2021 las escuelas de educación básica regresarán a clases presenciales, tras ocho meses de aplicación de un modelo virtual.

La Organización Mundial de la Salud destaca una serie de beneficios de la reapertura de escuelas, “cuando sea seguro hacerlo”, como permitir a los padres que trabajen o seguridad y protección y nutrición para los niños. Pero también condiciona el retorno a mecanismos de prevención y control de la COVID-19, entre ellas el acceso a medidas de higiene de manos y vías respiratorias, espacios para distanciamiento físico, disponibilidad de una enfermera, capacitación del personal para atender emergencias, distanciamiento entre los menores de varios metros, trasladar clases al aire libre y ventilar los salones.

Pero el protocolo publicado por el Gobierno de Jalisco para el regreso a clases solo establece medidas como:

  • Distanciamiento de 1.5 metros por alumno o personal en aulas y áreas administrativas.
  • Alternar los horarios y programación de las actividades en laboratorios, aulas y áreas comunes.
  • Cerrar los accesos a las áreas o instalaciones no esenciales tales como: auditorios, teatros, gimnasios, espacios deportivos y culturales, etcétera.

Durante las glosas del Informe de Gobierno realizadas en el Congreso del Estado a mediados de noviembre, el titular de la SEJ, Juan Carlos Flores Miramontes, añadió algunos detalles más de las medidas como dividir la asistencia de los estudiantes al 50%, para que asistan cada 15 días a las aulas con un máximo de 30 estudiantes por salón. Los niños de preescolar tendrán dos horas y media de clases, primaria tres horas y secundaria cuatro.

Esta cantidad de estudiantes y las horas de clase están por encima de lo recomendado por instancias internacionales y científicos. El documento “Estrategias de reapertura de escuelas durante COVID-19”del Banco Interamericano de Desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas, documenta que las escuelas en Latinoamérica tienen un promedio de un alumno por cada 1.6 metros cuadrados, pero debido al distanciamiento recomendado de 1.5 metros entre cada uno, implica contar, con al menos, 2.25 metros cuadrados por alumno y profesor.

Las aulas en México miden un promedio de 78 metros cuadrados con 45 alumnos; en proporción, hay un estudiante con cada 1.73 metros cuadrados. Para cumplir con las mínimas medidas de distanciamiento debería haber 34 alumnos por cada salón, y para alcanzar los cuatro metros cuadrados de distancia debería haber 19 alumnos por cada salón. El Informador publicó que en Jalisco estudian 30 alumnos por aula en primaria y 45 en secundaria (un promedio de 37.5 por salón).

Para el caso de los profesores, la SEJ afrontará también la problemática de que el 20% de los maestros en Jalisco, alrededor de 16 mil, tienen alguna enfermedad que pudiera agravar su salud en caso de contagiarse de COVID-19, informó Flores Miramontes durante la glosa; por lo que no podrían estar presencialmente en clase; además, cuatro mil maestros en Jalisco superan los 60 años de edad. En cuanto a la infraestructura, el secretario aceptó que 600 escuelas no tienen servicio de agua en sus instalaciones.

“Hay que considerar que los espacios educativos no son controlados al 100%. Como en los periodos de recreo, ingesta de alimentos, etcétera; a pesar de que haya un control al ingreso o en la misma aula, hay factores y variables que pueden favorecer a que se dé una mayor cantidad de contagios”, refuerza el investigador Alonso Reynoso.

 

Contacto, gotículas y aerosoles incrementarán riesgo de contagio

El diario El País realizó un análisis basado en varios estudios incluidos en un Congreso sobre transmisión por aerosoles de la Academia estadounidense de Ciencias, Ingeniería y Medicina, donde se comprueba que la COVID-19 también puede contagiarse por el aire, sobre todo en espacios cerrados como los salones de clases.

Los medios de transmisión son los aerosoles (partículas contagiosas que se exhalan y quedan esparcidas en el aire) y gotículas que vencen la resistencia al aire en algunos metros y caen al suelo, pero que pueden ingresar en los ojos, la boca o la nariz de otra persona. Se calcula que por cada gotícula se pueden liberar hasta mil 200 aerosoles.

Para dimensionar el problema dentro de un salón de clases, al hablar se expiden 10 veces más partículas que en silencio, y al gritar hasta 50. En una simulación de una clase con 24 alumnos con un profesor contagiado que no usa cubrebocas y un aula sin ventilación, la probabilidad de contagio afectaría a la mitad de los estudiantes tras dos horas de clase. Si todos utilizan cubrebocas el riesgo disminuye a cinco alumnos; y con ventilación y reducción del tiempo de exposición a una hora, el riesgo baja a solo un contagio.

 

Otros estudios expuestos en el congreso, como el de investigadores de la Universidad de California, exponen que los virus como el SARS CoV-2 que provoca la COVID-19 tienen un tamaño 100 micrómetros (la milésima parte de un milímetro) por lo que pueden permanecer en los aerosoles de un salón por varias horas, como el humo de un cigarro, y así poder ser inhalados por otra persona.

Aunque una persona contagiada sea asintomática, puede esparcir el virus en sus aerosoles cuando exhala o habla. De hecho, el Departamento de Salud del Gobierno de Estados Unidos cuantifica que alrededor de un 45% de los contagios se produjeron desde una persona sin síntomas.

Por ello recomiendan medidas de protección para evitar estos escenarios como el uso de cubrebocas, distancia suficiente entre los alumnos y maestros, higiene, ventilación o trabajos en espacios abiertos y protección especial para las personas más vulnerables a agravarse por la enfermedad.

Para evitar el contagio por aerosoles, el Gobierno de España, por ejemplo, cuenta con un amplio documento de protocolo para las escuelas que hace hincapié en la ventilación de los salones, lo cual implica la renovación de aire o la sustitución del aire interior potencialmente contaminado, con aire exterior libre de virus. La utilización de un ventilador en un ambiente interior cerrado no equivale a ventilar.

La renovación necesaria de la ventilación para reducir el riesgo de contagio debe hacerse hasta seis veces al día, es decir, que en seis ocasiones el aire de un salón de 100 metros cuadrados con 25 estudiantes debe salir y volverse a llenar con nuevo aire del exterior.

Además, otra forma de contagio comprobada es el contacto con superficies donde el virus se haya enquistado, lo cual también es un peligro para los estudiantes. Un estudio del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Hong Kong mostró que los estudiantes pasan el 10% del tiempo en clase tocándose la cara, el cabello, el cuello y los hombros. El porcentaje se incrementa en alumnos con poco control consciente de sus movimientos. 


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Saúl Justino Prieto Mendoza

Saúl Justino Prieto Mendoza

Es periodista de formación. Ha participado y colaborado en Radio Universidad de Guadalajara, proyectos web informativos como Tiempos de Enfoque, Vario Bros y Artículo Siete.
Durante su estancia en el periódico El Informador participó en coberturas para redes sociales, web y el diario impreso; posteriormente ingresó al área de periodismo de investigación donde desarrolló trabajos de profundidad sobre temas políticos, sociales y culturales.
Recientemente ha trabajado en áreas de divulgación de las Ciencias Sociales mediante la creación de contenidos multimedia para web y redes sociales.
Tiene casi 10 años de carrera donde ha indagado distintos aspectos de la divulgación e investigación periodística.