Manual para la compra y revisión de tanques de oxígeno

Navegar entre el sobreprecio, la reventa y la escasez

Las publicaciones en Facebook de Lucía Esparza acostumbraban imágenes o textos para aprender inglés, pero a partir del 6 de enero la desesperación se adueñó de su “muro”. Su mamá, quien padece diabetes, sufrió una descompensación que se agravó al presentar dificultad para respirar.

Al día siguiente la sospecha de contagio por COVID-19 era latente. “Mi mamá está delicada en casa. Ha sido de lo más frustrante tener que conseguirle oxígeno, buscar doctores que la valoren, además de buscar espacio en las clínicas para que la atiendan (…) Por ahora urge un tanque de oxígeno de al menos mil 700 litros. Si conocen a alguien que sí haya conseguido o venda/rente/preste, se los agradecería eternamente”, publicó Lucía.

Consiguió un tanque de oxígeno prestado pero no era suficiente para lo que su mamá necesitaba. A la odisea de encontrar un cilindro se sumó que cada dos horas tenía que salir a rellenarlo y los sitios que ofrecen el servicio son casi nulos: “Marcaba a 50 números telefónicos y me contestaban dos. Me decían que no tenían o que solo rellenaban, y en fines de semana no abren”.

Lucía encontró negocios donde los precios de tanques promediaron los siete mil pesos pero en otros los vendían hasta en 25 mil pesos, especialmente en lugares donde los revendían, y a esto se suman por lo menos otros mil pesos para rellenarlos diariamente. “Es un desabasto cañón y la gente está lucrando”.

El 10 de enero (cuatro “angustiantes” días después de presentar síntomas), logró ingresar a su mamá a un hospital donde permanece estable: “No le deseo a nadie estar viviendo esta incertidumbre tan fuerte. Nuestro caso por el momento fue uno de mucha suerte pero la mayor parte del tiempo no es así (…) Si hubiéramos podido tener un tanque disponible las 24 horas, no hubiera sido necesario internar a mi mamá”.

Casos como el de Lucía son cada vez más comunes en Jalisco por el incremento de personas contagiadas con COVID-19 que requieren una opción distinta a los ventiladores o intubación para acceder a la oxigenación asistida, además de que se ha presentado el “efecto rollos de papel”.

Concepción Robles, trabajadora de la empresa Linde que ofrece servicio de tanques y concentradores de oxígeno, afirmó que la demanda a nivel nacional de estos aditamentos se ha multiplicado por cinco y particularmente en Jalisco al doble; atribuye que parte de este incremento se debe a personas que compran o adquieren tanques y concentradores sin necesitarlos como sucedió al inicio del confinamiento con la escasez de productos de la canasta básica como el papel sanitario. “(El incremento de la demanda) obedece a que muchas personas están previniéndose y quieren tenerlo por seguridad, aunque no lo necesiten”.

Esto se agudiza por la temporada invernal en la cual son más frecuentes las enfermedades respiratorias y las alergias, compartió Robles. “Es un cambio esperado, pero quizá nos pega más por la cantidad de personas que previenen la necesidad del oxígeno”.

Ante el desabasto, la también integrante del Colegio de Ingenieros Biomédicos del Estado Jalisco (CIBEJ) recomendó priorizar la búsqueda de los equipos en instancias de gobierno como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y la Secretaría de Salud, donde se puede acceder a la oxigenación de manera gratuita.

La misma Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó que el acceso puede complicarse por falta de accesorios, un suministro eléctrico inadecuado y escasez de personal calificado para su uso. Otro motivo de la escasez, aseguró la organización, suele ser el costo y la falta de infraestructura para instalar y mantener un suministro fiable del gas.

En caso de que se complique el acceso, Concepción Robles recomendó buscar un tanque en empresas o tiendas con una receta médica, ya que dependiendo el estado de salud del paciente varía la capacidad y presión de oxígeno que requiere. Además, aclaró que empresas como Linde, ofrecen el servicio de venta y recarga de tanques las 24 horas del día pero no tienen un punto de venta propio ni atienden emergencias, ya que lo reparten a otros proveedores particulares y públicos.

 

¿Cómo elegir un tanque o concentrador de oxígeno apropiado?

La OMS establece entre las especificaciones técnicas de los concentradores de oxígeno que son adecuados para administrar este gas a los enfermos cuando la intubación no es recomendable.

La oxigenación mediante concentradores y tanques se recomienda para el tratamiento de la hipoxemia (saturación baja de oxígeno de la sangre) que es una de las consecuencias graves que detona la COVID-19. Si bien no es el único tratamiento para este padecimiento, tiene la especificidad de que no tiene sustituto, por lo que contar con un suministro fiable de oxígeno es necesario para atender a los pacientes gravemente enfermos y mejorar sus probabilidades de sobrevivir.

Desde el 3 de mayo 2020, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, explicó en conferencia de prensa que la COVID-19 causa un daño grave a los pulmones, los cuales tienen la función de introducir oxígeno para transferirlo a la sangre y así mantener la función de los órganos del cuerpo.

La administración de oxígeno necesaria para cada enfermo depende de su edad y situación particular, por lo que el tratamiento debe complementarse con un oxímetro de pulso y así monitorear los niveles. Mediante el oxímetro se puede monitorear la proporción ideal de oxigenación en la sangre que no debe bajar del 90% en personas sanas.

Por ello, los pacientes tienen dos opciones para acceder al oxígeno: un concentrador o un tanque.

El primero es un dispositivo que extrae aire del medio ambiente y lo concentra a niveles necesarios para el tratamiento de los pacientes que tienen una saturación inferior a la necesaria. Los concentradores son de dos tipos: estacionarios y portátiles. Los primeros pueden llegar a pesar 27 kilos pero tienen ruedas para poder moverlos con facilidad y proporcionar cinco litros de oxígeno por minuto. Mientras que los portátiles tienen una capacidad de producción de tres litros por minuto y consumen hasta una quinta parte de energía que los estacionarios. En ninguno de los dos tipos es necesario rellenarlos.

Debido a estos niveles de producción de oxígeno, la integrante del CIBEJ, Concepción Robles, recomendó no optar por concentradores para el tratamiento de pacientes con COVID-19, debido a que necesitan hasta siete litros de oxígeno por minuto.

En el caso del tanque, explicó Robles, pueden rellenarse con oxígeno tras un proceso de separación de gases que le otorga un 99.99% de pureza. El cilindro es similar a un contenedor de gas licuado o medicinal.

Por lo menos en la empresa Linde, el relleno de un tanque de oxígeno pequeño cuesta alrededor de mil pesos a lo que se suma un cargo por la renta y garantía del cilindro o la compra que, dependiendo del tamaño, puede llegar a los dos mil o cuatro mil 500 pesos. Mientras que un concentrador puede costar 20 mil pesos.

Los aspectos técnicos y de calidad que deben revisarse para los concentradores y tanques son los siguientes:

  • En el caso de los concentradores, que tengan registro sanitario ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios que avale que tiene un distribuidor responsable de las fallas.
  • Para los tanques, que estén identificados como medicinales mediante una etiqueta con una cruz roja. Existen otros tanques de uso industrial que no son aptos para el tratamiento de pacientes.
  • La válvula del cilindro debe estar en buen estado, sin golpes o abiertos, ya que esto puede hacer imposible la recarga. Además, debe tener un capuchón o protector que evite que la válvula reviente en caso de un golpe o caída del tanque.
  • Etiqueta con seguimiento de pruebas hidrostáticas que los hacen aptos para las recargas.
  • El tanque debe estar en un espacio sin peligro de caerse o dañarse, con una cadena asegurada a la pared o una base que evite su caída.
  • Evitar que esté cerca de fuentes de calor, debido a que es altamente inflamable.

Para evitar fraudes, Concepción Robles aconsejó consultar la disponibilidad en tiendas, comercios o empresas bien identificadas con medios de contacto oficiales o formales; que tengan un espacio de atención telefónica y que no tengan a personas intermediarias que exijan depósitos previos a obtener un cilindro o rellenarlo.

“Entiendo que es desesperante y apremiante la situación pero, al final del día, vale la pena hacer dos o tres llamadas para que te asegures de que el comercio es serio (…) No caigamos en la desesperación, invitamos a las personas a entender que estamos en tiempos necesidad como sociedad y debemos sacar lo mejor de nosotros y el que esté abusando o lucrando con la necesidad, no tiene cabida en esta situación”.

El Occidental publicó que la delegación en Jalisco de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ya tiene identificados algunos comercios que han cometido irregularidades como no mostrar precios de los insumos:

“No contaba el establecimiento con los precios exhibidos para recarga de oxígeno y es por eso que se colocaron sellos de suspensión”, declaró a Sebastián Hernández Méndez, titular de la Profeco Jalisco.

Si algún comercio formal eleva el precio o condiciona la venta de tanques o concentradores de oxígeno se puede denunciar al correo: denunciasprofeco@profeco.gob.mx; se debe enviar el nombre y ubicación exacta (calle, número, colonia,  municipio, estado y código postal) del establecimiento.

En internet existe la plataforma www.oxigenomexico.com.mx que es un repositorio y directorio de empresas que ofrecen tanques y concentradores de oxígeno en Jalisco y el resto del país.

 

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Lucía aún requiere apoyo para sufragar los gastos de atención de su mamá. Los insumos y equipos que ha adquirido los ha utilizado para compartirlos con otras personas que aún lo necesitan. Comparte los siguientes datos para recibir transferencias:

Cuenta HSBC

Número de tarjeta: 4213 1661 2523 6095

Nombre: Lucía Montserrat Esparza Calderón

Saúl Justino Prieto Mendoza

Saúl Justino Prieto Mendoza

Es periodista de formación. Ha participado y colaborado en Radio Universidad de Guadalajara, proyectos web informativos como Tiempos de Enfoque, Vario Bros y Artículo Siete.
Durante su estancia en el periódico El Informador participó en coberturas para redes sociales, web y el diario impreso; posteriormente ingresó al área de periodismo de investigación donde desarrolló trabajos de profundidad sobre temas políticos, sociales y culturales.
Recientemente ha trabajado en áreas de divulgación de las Ciencias Sociales mediante la creación de contenidos multimedia para web y redes sociales.
Tiene casi 10 años de carrera donde ha indagado distintos aspectos de la divulgación e investigación periodística.