Migrantes a la deriva

En plena emergencia sanitaria las autoridades se olvidan de sus huéspedes

A puerta cerrada 

Al no contar con la capacidad sanitaria requerida para enfrentar la pandemia por Covid-19, aunado al mínimo (o nulo) apoyo de las autoridades, albergues que velan por los derechos humanos de personas migrantes, dentro de la Zona Metropolitana de Guadalajara, optaron por trabajar a puerta cerrada. 

Desde la segunda semana de marzo El Refugio Casa del Migrante y Refugiado, en el Cerro del Cuatro en Tlaquepaque; y FM4 Paso Libre, en Arcos Vallarta, en Guadalajara, tomaron la decisión de no recibir migrantes, que muchas veces llegan orillados por la violencia, la inseguridad o el desempleo. 

Con la finalidad de evitar un contagio masivo aislaron a las personas que ya tenían albergadas desde antes de la pandemia, mientras que a los migrantes que llegan y tocan sus puertas, les auxilian con alimentos y ropa.

El Refugio

Al principio de la cuarentena, en El Refugio Casa del Migrante y Refugiado, fueron alojadas 50 personas, pero hoy sólo quedan 25. Los que salieron del albergue quisieron probar suerte en el camino; los que se quedaron, están a la espera que autoridades migratorias les concedan el permiso para vivir en México como refugiados (algunos ya lo consiguieron). 

Además, dentro de “Hábitat El Refugio”, unas casas que forman parte de este proyecto, enfocadas en la inserción social de migrantes en calidad de refugiados, viven 10 personas, de las cuales cinco se quedaron sin empleo a causa de la contingencia, y son auxiliados con su alimentación. 

El sacerdote Alberto Ruiz Pérez, quien está al frente de El Refugio, explica que la ayuda no queda ahí, pues en el templo -frente al albergue- habilitó un área especial para que migrantes que bajan del tren, tengan un lugar dónde comer, asearse y descansar, antes de continuar su camino. 

Pero el flujo de personas ha disminuido. De 20 migrantes de paso que atendían al día, ahora sólo llegan cinco o diez. La pandemia también hizo que disminuyera el equipo de trabajo de este albergue, ya que por seguridad sanitaria, se prescindió del voluntariado y sólo ocho personas, incluido el padre, son quienes atienden todos los frentes. 

“Nos hemos sostenido gracias a la solidaridad de otras parroquias, ha habido gente que nos hace donativos en especie, algo de dinero para los gastos de luz, gas y agua (…) de esa forma es cómo hemos ido solventando los gastos, porque del gobierno, ahora sí que nada (hemos recibido)”.

Para Ruiz Pérez ha sido fundamental el apoyo del Arzobispado de Guadalajara y la asociación Cáritas. Cuando se puede, ofrecen alimentación hasta a cien personas del Cerro del Cuatro, en situación de calle o que perdieron su empleo recientemente.

FM4 Paso Libre

Luis Enrique González, coordinador de FM4 Paso Libre, explica que es frustrante tener que limitar el apoyo que suelen brindar a migrantes debido a esta contingencia. El albergue puede recibir hasta 100 personas, pero actualmente viven sólo 35 que están en condición de refugiados o en espera de obtener este asilo humanitario. 

Mencionó que optaron por aislar a sus huéspedes para proteger su salud, evitando un posible contagio masivo al interior del inmueble; mismos que son atendidos por un personal de 13 miembros, pues también se prescindió del voluntariado. 

“¿Por qué hacemos esto? En nuestro caso, y creo que es una constante en otros lugares que he conocido, (por no) no tener las capacidades organizacionales para poder atender alguna persona que pudiera estar enferma, no tener filtros sanitarios, ni espacios adecuados. Y también hay que decirlo, (por) tampoco tener una respuesta clara de ninguno de los órdenes de gobierno respecto de la atención que damos”.

 A raíz de esta situación FM4 Paso Libre “volvió a sus orígenes”, comentó Luis Enrique, pues también entregan víveres, ropa y medicinas a migrantes que bajan del tren y tocan su puerta para solicitar ayuda. Mostrar que pese a todo, la solidaridad de esta casa sigue irradiando. 

“Al final de cuentas, las casas y albergues de migrantes lo que hacemos es llenar el vacío estatal que no les brinda atención a esta población”.

Deportados y refugiados 

Para ambos directivos de estos albergues, el flujo migratorio venía descendiendo desde que el Gobierno de México cedió a las presiones de Estados Unidos y desplegó a la Guardia Nacional en la frontera sur, para evitar que personas extranjeras, en su mayoría centroamericanas, cruzaran territorio mexicano para llegar a Estados Unidos. 

De acuerdo con cifras actualizadas del Instituto Nacional de Migración (INM), en el primer bimestre del año fueron deportadas 15 mil 083 personas extranjeras, mientras que en el mismo periodo de 2019 la cifra fue de 14 mil 260; es decir, ha habido 823 más deportaciones. 

De ese total, el 86.22 por ciento provienen de Honduras (6,851); Guatemala (6, 030); y El Salvador (1,264). El resto son oriundos de las Islas del Caribe, Sudamérica, Canadá, Estados Unidos, y algunos países europeos.

Por otro lado, está la población migrante que, como los puestos en cuarentena en estos albergues, esperan que autoridades federales resuelvan su solicitud para quedarse a vivir en México. 

Durante el primer trimestre del año, estas solicitudes crecieron un 33 por ciento en comparación con el mismo periodo del año anterior, de acuerdo con un informe de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). 

El organismo detalló que ese porcentaje se traduce a cerca de 17 mil 800 solicitudes, provenientes en su mayoría de personas de Honduras, Haití, Cuba, El Salvador y Venezuela. 

Sin embargo, debido a la actual contingencia sanitaria, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), suspendió a nivel nacional los plazos y términos para resolver sus procedimientos, desde el 24 de marzo hasta el 30 de mayo.

Acciones tardías 

De acuerdo con las investigadores del Programa de Asuntos Migratorios del ITESO, Iliana Martínez y Karina Arias, la actual contingencia llegó en medio de una situación migratoria compleja para el país, que vino a marcar las omisiones de las autoridades mexicanas.

Por un lado, explica Arias, las políticas coercitivas del gobierno federal para retener a migrantes en la frontera sur, y por el otro, las del presidente estadounidense Donald Trump, que se traducen en deportaciones y en un interés por las elecciones presidenciales de noviembre.

Además de la situación desfavorable e inhumanas para los migrantes: hacinados en estaciones migratorias mexicanas sin las condiciones sanitarias que se requieren, viviendo en campamentos, y albergues operando con limitaciones.

Ante la presión de organismos internacionales defensores de derechos humanos, el Instituto Nacional de Migración liberó personas migrantes que estaban en las estaciones, pero no lo hicieron sin un acompañamiento adecuado y bajo condiciones mínimas de seguridad y salud.

Con la suspensión de trámites de asilo y refugio, mencionaron las expertas, y ante el cierre de albergues, algunos migrantes pudieron ser orillados a vivir en condición de calle, y al no tener documentos -en la mayoría de los casos- con los cuáles comprobar su identidad, acceder a programas gubernamentales de carácter social es casi imposible.

Una posible solución es la entrega de permisos provisionales para ser acreedores a una atención integral, como lo establece el apartado de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas: “Concesión temporal de derechos de residencia a todos los migrantes y solicitantes de asilo en situación irregular, dándoles pleno acceso a la atención de sanitaria nacional a medida que el brote se intensifica, reduciendo así los riesgos para la salud pública en general”.

¿Jalisco que ha hecho?

A decir de Raymundo Galván Gutiérrez, titular de la dirección de Atención a Personas Migrantes de la Subsecretaría de Derechos Humanos de Jalisco, los migrantes en tránsito no están siendo desatendidos por el estado. 

Afirmó que también tienen derecho a los servicios de salud en caso de requerirlo, así como a apoyos de alimentación y refugio a través el Sistema DIF Jalisco; además, dijo que ya se está trazando una estrategia para poder llegar a más personas. 

Por otro lado, dijo que es estrecha la relación con los albergues de organizaciones y asociaciones civiles, pero que de momento no han recibido la petición directa de ninguno de ellos para apoyarlos, aunque la dependencia está disponible en hacerlo.

 


En Territorio buscamos involucrar a nuestros lectores en el fortalecimiento del trabajo periodístico que realizamos. Por eso necesitamos de su apoyo para producir información con utilidad, permanencia, calidad y rentabilidad. Este reportaje es posible gracias a tu contribución. Si quieres apoyar a Territorio, lo puedes hacer desde acá.

#TerritorioBienPúblico

Jonathan Bañuelos

Jonathan Bañuelos

Estudió periodismo en la Universidad de Guadalajara, y una especialidad en periodismo de arte y cultura en la Universidad Iberoamericana. Inició en 2011 como colaborador en Radio Universidad en Ocotlán, Periodismo Transversal y el Semanario Guía.
Ha sido reportero en La Jornada Jalisco, Más por Más GDL, y MURAL; así como redactor web para NTR Guadalajara .
Reportea temas sobre derechos humanos, organizaciones civiles, medio ambiente, migración y cultura.
Es conductor activo en el programa radiofónico Ciudad Olinka de Radio Universidad en Ocotlán.