Mujeres (In)visibles

Una serie sobre lo que significa nacer, vivir o ser mujer en México.

Nacer, vivir o ser mujer en México significa violencia y desigualdad para la mayoría de ellas. Tan solo en Jalisco, cada día violentan a 92 mujeres, jóvenes y niñas con delitos como lesiones, abuso sexual, abandono o acoso, entre otros. Además, en el 2020 se registraron 266 feminicidios; es decir, cada semana un familiar, pareja o alguien cercano asesinó a 5 mujeres solo por eso, por ser mujeres.

Pero detrás de las cifras están las historias de ellas, sus vidas, sus logros, sus intereses, sus hijos, su familia y sus luchas. Detrás de cada mujer violentada hay una historia de valentía y de amor que merece la pena ser contada. Detrás de cada denuncia, petición e imagen en redes sociales está una familia pidiendo justicia y sobreviviendo ante la violencia que se vive en el país. 

Este es un homenaje a todas ellas, un esfuerzo periodístico para narrar cada historia de desigualdad y violencia feminicida a la que nos enfrentamos todos los días y el amor que mantiene a sus familias de pie. Por ellas, porque nos queremos vivas, ni una más. 

 

“Ya ni se sabe con quién vives”

“Era una muchacha alegre”. 

Así es como describe Karina a su tía, María Guadalupe Plascencia, una de sus tías favoritas por estar siempre dispuesta a cuidarlas, a jugar con ellas, a darles amor.

Karina, junto con su mamá y sus hermanas eran muy unidas a María Guadalupe de 28 años, vivían en la misma casa en San Sebastián el Grande, pasaban tiempo juntas y todas estaban al pendiente de la vida de las demás. La tía favorita, como le llama Karina. 

Por eso, les sorprendió cuando un día, sin más explicaciones, José Juan “N”, su esposo, la ahorcó y la asesinó en su casa. 

Mientras parte de la familia salió de casa rumbo al centro de la ciudad, María Guadalupe y su pareja discutieron; sería la segunda vez que lo hacían aunque, de acuerdo con la familia, la primera vez se reconciliaron. 

Al llegar, escucharon algunos gritos y vieron a José Juan salir de la casa quien les aseguró que María Guadalupe estaba dormida y se fue. Pero cuando entraron, encontraron a la mujer acostada en una cama. “La acostó en una cama, la tapó, la dejó sin sandalias”, recordó Karina. Pero al moverla vieron marcas en su cuello y algunas partes del cuerpo con sangre. “Nosotros todavía le dimos la chance de que él se fuera, Juan está prófugo, nosotros nunca pensamos que la había matado la verdad”. 

Y es que, María Guadalupe parecía una mujer feliz, o al menos eso es lo que notaban Karina y su mamá. Era ama de casa y siempre se dedicó a sus tres hijos, daba todo por ellos. Además, ante toda la familia, Juan parecía un buen esposo, “nunca demostró ser machista, al contrario, era un hombre cariñoso, trabajador, se quitaba el taco para dárselo a sus hijos, se la llevaban muy bien”. 

María Guadalupe solo les platicó que él era de San Luis Potosí y que se conocieron entre amigos, pero así se mantuvieron juntos 10 años, hasta que un día se separaron y ella se fue a vivir al piso de abajo de casa de su abuela donde en el segundo piso vivían Karina y su familia. 

Desde aquel 21 de noviembre del 2013 que la familia la encontró muerta, las preguntas no han parado, junto con la impotencia de que el presunto asesino sigue prófugo. 

Sus tres hijos, que en ese entonces rondaban los 4, 7 y 10 años vieron cómo su papá asesinó a su mamá y fue gracias a ellos que se pudo avanzar en la investigación. Sin embargo, la familia ha denunciado que la Fiscalía no hace su labor y hay pocos o nulos avances desde el feminicidio, tanto así que el esposo sigue prófugo. 

“No nos hacen caso. Si ahorita tenemos tantita atención es porque Cladem (el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer) nos ayuda mucho, porque aquí andamos en marchas, manifestaciones. Que ellos se muevan, nada, no hacen nada”, criticó Karina. 

En todas las marchas y concentraciones para exigir justicia por los feminicidios que van en aumento en Jalisco, la familia de María Guadalupe se ve unida, todos con playeras con la imagen de ella, con pancartas y dispuestos a contar lo que vivieron para denunciar las irregularidades o para ayudar a otra familia que pueda estar pasando por lo mismo. 

Pero en casa, en la vida cotidiana ha sido lo más duro, sobre todo para sus hijos y la abuelita. “Mi mamá era bien apegada a ella y hay veces que la vemos muy apachurrada, muy triste. Si nosotros nos caemos con ella o con mi abuela pues, ¿quién les va a dar? O darles fuerza a los niños, que vean que si nosotros estamos bien ellos van a estar bien, no les va a faltar nada”, agregó Karina. 

Hasta ahora, una de las preguntas más comunes entre la familia es “¿cómo pudo pasar?”. Nunca se imaginaron que Juan fuera un hombre violento y María Guadalupe nunca les platicó ni pidió ayuda. Y es que, entre las mujeres de la casa había mucha comunicación, incluso, Karina recuerda que con su tía, la tía favorita, pasaba mucho tiempo, de pronto se quedaban a dormir con ella o las cuidaba; pero nunca hablaron de que estuviera en peligro o tuviera miedo. 

 

Karina Contreras, sobrina de María Guadalupe Plascencia

 

Tras el asesinato de su tía y durante la lucha por justicia, ahora Karina insiste que por más difícil que pueda ser, hay que buscar un espacio seguro para hablar. “Por más complicado que sea, decir las cosas, ahorita no se sabe y ya no regresas. Por más complicado que sea, contárselo aunque sea a una amiga, que no se queden calladas. Ya ni se sabe con quién vives”. 

 

 


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Katia Diéguez

Katia Diéguez

Es periodista formada en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) en Jalisco. Desde su formación como estudiante y ahora como profesionista ha trabajado en diferentes medios locales como Más por Más, el Diario NTR, Territorio y Mural de Grupo Reforma. En este último trabajó como reportera de la sección local y realizó coberturas diarias y de investigación principalmente en temas de género, derechos humanos, infancia, diversidad sexual y educación. Además, ha complementado su educación con cursos y talleres de periodismo narrativo, de investigación, transparencia, género y derechos humanos.