Mujeres orinan glifosato y gestan daño renal por producir sus alimentos

En la ribera de Chapala

Son amas de casa y cada una tiene de tres a 12 hijos que alimentar, pero como el dinero no alcanza se han acostumbrado a cultivar, cuidar y cosechar su propio maíz. Sin embargo, realizar esta actividad de subsistencia pone en riesgo la salud de las mujeres: los herbicidas que utilizan para proteger la producción ya están en su cuerpo en cantidades peligrosas.

Se trata de mujeres de Agua Caliente, comunidad del municipio de Poncitlán, Jalisco, en la ribera de Chapala. Diez de ellas participaron en la investigación que realizó Andrea Castillo Cuellar para la Maestría de Ciencias de Salud Ambiental, de la Universidad de Guadalajara. La científica las acompañó durante la siembra de maíz en 2019 y, en tres momentos del proceso, a cada una tomó muestras de sangre y orina que se analizaron en laboratorios de la casa de estudio.

Los resultados fueron consistentes: las 10 mujeres presentaron diversas concentraciones de glifosato y 2-4D, herbicidas comerciales relacionados con daño renal, hepático y cáncer. 

 

 

Además, la investigadora evaluó la funcionalidad renal de las mujeres durante el proceso de cultivo y encontró que cinco de las 10 ya presenta disminución en el desempeño de sus órganos excretores, los riñones.

“Agua Caliente es una comunidad pequeña de 1,100 habitantes. Aquí las mujeres son las que trabajan, las que se quedan encargadas de la familia, de proveer alimentos, porque los hombres, en su mayoría albañiles, se van a Guadalajara”, comentó la investigadora en entrevista.

“Les tomé muestras de sangre y de orina durante tres etapas del proceso, buscamos 20 agroquímicos distintos y los que constantemente aparecieron fueron glifosato y 2-4D, siempre los orinaron. En cantidades variadas está el malatión, picloram, entre otros (…) ahorita ninguna presenta daño, pero su estadío de funcionamiento renal en la mitad de las mujeres sí se agravó, sí fueron empeorando sus resultados de funcionalidad renal. Basándonos en hallazgos científicos, yo lo relaciono con los registros de glifosato que ellas están orinando directamente”.

De acuerdo con los resultados de la investigación, las concentraciones del glifosato en las mujeres osciló entre 2.64 y 19.41 nanogramos de herbicida por litro de orina, que según estudios científicos previos se trata de un rango de riesgo debido a su relación con enfermedades hepáticas y renales, además, la Organización Mundial de la Salud clasifica a esta sustancia como posiblemente cancerígena.

Otro aspecto que generó preocupación a la investigadora fue que no solo las mujeres están expuestas a éste y una veintena más de agroquímicos durante el proceso, que implica la siembra del maíz hasta el nixtamalizado y la producción de tortillas, sino también sus hijos. 

 

Vías de exposición de las mujeres a los diversos pesticidas durante la producción de maíz.

 

A decir de Castillo Cuéllar, durante el estudio una de las mujeres estaba embarazada, y así, en gestación, siguió participando en el cultivo de maíz expuesta a los agroquímicos, mientras que los hijos pequeños y adolescentes de las demás también trabajaron sin medidas de prevención en la aplicación de pesticidas.

“No se cuidan, vi cómo los niños juegan con los envases vacíos de los agroquímicos, compran porrones de cinco o seis litros y los tienen ahí en la casa donde cocinan, no tienen ningún cuidado. Sí se interesan en el tema de su salud, les preocupa y sí querían que alguien les dijera cómo usarlos porque no tienen instrucción, hasta los niños les ayudan, lo hacen por necesidad porque si no, no comen”, contó la investigadora.

“Es una comunidad donde no llegan los servicios médicos pero sí las compañías trasnacionales, les dicen qué agroquímicos utilizar y cada año les venden paquetes diferentes, cambian de mezclas, les dan asesoría técnica gratuita pero no les informan nada sobre cuidados, solo les dicen cómo mezclar y cuánto deben usar para la siembra. Por cosecha compran de 5 mil a 10 pesos en productos entre todas las familias, sí es una inversión considerable”.

 

Agua Caliente, azotado por enfermedad renal

La condición de salud en la comunidad de Agua Caliente contribuye a que en Poncitlán se haya reconocido desde 2017 una epidemia de enfermedad renal. Mientras en Jalisco la tasa de población que necesita un trasplante de riñón es de mil 600 casos por cada millón de habitantes, en este municipio ribereño la estadística es de dos mil 500 por millón.

Aunque se ha relacionado la mala calidad del agua del lago de Chapala como un factor que incide en esta problemática, diversos científicos que han participado en investigaciones regionales apuntan a la suma de factores que convergen en comunidades como Agua Caliente: pobreza multidimensional, desnutrición, agua de mala calidad, alimentos contaminados, exposición a diversidad de agroquímicos, falta de servicios médicos, entre otros.

El médico Felipe Lozano, quien desde hace varios años ha investigado factores ambientales relacionados con la pérdida de la salud en Poncitlán y que además dirigió la investigación de Andrea Castillo Cuellar en mujeres de Agua Caliente, ya ha encontrado pesticidas en niños de esa misma comunidad y ha hecho llamados públicos a atenderlos, pero siguen sin contar con centros de salud. 

Incluso durante la investigación con amas de casa, Castillo relata que murieron al menos tres familiares de las mujeres analizadas a causa de enfermedad renal.

“Me hablaban y me contaban que de un día para otro se había muerto cuñada, y después el hermano. Nosotros ayudamos a sacar familias de la comunidad y las llevábamos a Poncitlán (centro) a que recibieran atención médica. Salir de la comunidad es difícil”, relató la autora del estudio.

“Mi conclusión es que se necesita poner más atención en este tipo de comunidades (…) se tiene que buscar cómo mejorar su salud, darles herramientas para tener una buena alimentación, disminuir su vulnerabilidad, porque ni siquiera cocinan con gas, usan leña y cuando no hay, usan basura. Hay que empoderar a las mujeres porque son las que fortalecen a la comunidad”, cerró Castillo Cuellar. 

Aunque el gobierno del estado ha anunciado proyectos de reconversión productiva para disminuir el uso de agroquímicos y pesticidas al sustituirlos por otro tipo de mecanismos no sintéticos, como el control biológico de plagas, los esfuerzos aún son incipientes y se han desarrollado como pilotos entre algunas cooperativas de agricultores, pero no se han extendido para que comunidades que se dedican al autoconsumo, como Agua Caliente, tengan acceso a dichas prácticas.

 


En Territorio buscamos involucrar a nuestros lectores en el fortalecimiento del trabajo periodístico que realizamos. Por eso necesitamos de su apoyo para producir información con utilidad, permanencia, calidad y rentabilidad. Este trabajo es posible gracias a tu contribución. Si quieres apoyar a Territorio, lo puedes hacer donando desde acá, comprando algunos de nuestros productos en la tienda o asistiendo a alguno de nuestros cursos.

#TerritorioBienPúblico

Violeta Meléndez

Violeta Meléndez

Reportera desde 2011 especializada en medio ambiente. Ha trabajado en medios impresos y digitales de Guadalajara en la cobertura de noticia diaria y realización de investigaciones, su especialidad es el manejo de recursos naturales, impacto ambiental, desarrollo urbano sustentable y divulgación de la ciencia. Estudió Periodismo y Biología, ambas licenciaturas por la Universidad de Guadalajara.