Nuestro dolor en la pandemia

Los procesos inconclusos del duelo

Enrique perdió a su mamá, Ana, en el asilo Juan Pablo II en enero de este año. Un brote de COVID-19 fue la causa de muerte y además del fallecimiento de Ana, también se registró la muerte de otros dos adultos mayores en la institución. Aunque ni Enrique, ni Ana, eran familia sanguínea, ellos cuidaban uno del otro desde que fueron abandonados ahí. 

Antes de morir a causa del virus, Ana recibió cuidados paliativos, es decir acompañamiento y  analgésicos por parte de la asociación civil Juntos por el Dolor. Enrique también se contagió de COVID-19, dejó de comer, tenía diarreas intensas y cayó en depresión por haber perdido a su mamá. 

“Le pregunté que por qué no quería comer, me contestó que ya no tenía caso vivir si no tenía a su mamá, le contesté que nosotros lo queríamos y queríamos ayudarle y le recordamos la importancia de su vida y a partir de ese día se motivó más”, narró Silvia Susana Lua Nava, directora de la asociación civil Juntos por el dolor. 

La historia de Ana y Enrique, se refleja en las familias de las 8 mil 410 personas que hasta el 30 de enero, han muerto por COVID-19 en Jalisco. 

El deseo de cooperar para restablecer la salud después de contraer la enfermedad, el aliviar el dolor de la pérdida que vivió Enrique fueron los cuidados paliativos que él recibió por parte de la asociación. 

Para el doctor Guillermo Aréchiga del Instituto Jalisciense de Alivio al Dolor y Cuidados Paliativos (PALIA), los enfermos que han fallecido por la COVID recibieron cuidados paliativos bajo la premisa de: lo que no se pudo curar, al menos se le pudo dar alivio y consuelo por parte del equipo médico de las áreas COVID en el estado. 

“A la paliación no se le reconocía, no solamente en nuestro país sino en el mundo y hoy hay evidencias de cómo la COVID vino de alguna manera a proyectar el espíritu de solidaridad de todos los médicos, camilleros, bioquímicos, de todos dentro del área y descubrimos que la paliación es este elemento que hacía falta remarcar de manera muy clara; antes no se hablaba de eso y creo que en este momento la paliación son los voluntarios, las intervenciones en crisis, el apoyo psicosocial, las reuniones digitales para los pacientes que han sucumbido y para sus familiares y los procesos de despedida a través de zoom”, explicó el doctor. 

Paliar el dolor, tanto físico como emocional, pasó a estar en la mirada de todos durante esta pandemia. Sin embargo, para el gobierno del Estado de Jalisco, fortalecer al Instituto Jalisciense de Alivio al Dolor y Cuidados Paliativos, no es una prioridad.

Aunque ha sido reconocido en Latinoamérica, el presupuesto del Instituto no rebasa los 9 millones de pesos. Para este 2021, en el presupuesto estatal se le destinaron 8 millones 238 mil 550 pesos, mientras que el año pasado fueron 8 millones 505 mil pesos. Es decir que hay una reducción al presupuesto del instituto de 266 mil 450 pesos. 

“Estos 200 mil pesos son menos de morfina, de mantenimiento preventivo, menos para contratación de una secretaria. Este recorte aunque aparentemente es mínimo, no debería de suceder, debería de apoyarse”, comentó el director del Instituto, Guillermo Aréchiga Ornelas. 

También agregó que de las 6 camionetas que PALIA utiliza para hacer visitas domiciliarias solo 2 funcionan y que el instituto no ha aumentado su personal en los casi 20 años que lleva funcionando. 

La COVID-19 despertó en la sociedad “un ejercicio empático”, de acuerdo con Guillermo Aréchiga y lo ideal es llegar a ser una ciudad compasiva aunque falta presupuesto, “hace falta un Instituto Palia en Tonalá, en Tlajomulco, a lo mejor no tanto con una infraestructura sólida, o material, sino con la capacitación y formación de médicos”, compartió el doctor. 

 

Ante la saturación, una esperanza

Después de atender a 19 personas que se contagiaron del virus en el asilo Juan Pablo II, la asociación civil Juntos por el Dolor ofrece visitas domiciliarias de cuidados paliativos a los enfermos de COVID-19 que no pueden acceder a los servicios de salud por la saturación que se vive en el estado. 

“Queremos dar el tratamiento y ayudar a ser un auxilio para que el paciente pueda respirar mejor y para que el paciente pueda estar más tranquilo y a preparar a la familia”, compartió Susana Lua Nava, directora de la asociación civil. 

Juntos contra el dolor acuden a las casas de los pacientes en guardias de dos médicos, quienes llevan una bomba para sanitizar el lugar, “posteriormente esos médicos se sientan a revisar al paciente a ver sus condiciones generales y se sientan a hablar con la familia a darle las medidas preventivas sobre qué se tiene que hacer para atender un caso con con COVID en casa”, agregó. 

Los servicios que ofrece la asociación, como los antibióticos y el servicio médico, son gratuitos y están dirigidos a la población que vive con carencias económicas y se ha infectado del virus. 

Para hacer una cita y acceder a este servicio se puede contactar al teléfono 3320331836 y para hacer donaciones a la asociación en la cuenta SCOTIABANK 01112517167. 

 

Procesos de duelo interrumpidos 

Para Laura, quien pidió que su testimonio fuera anónimo, el año comenzó con una pérdida. Su papá murió tres días después de que comenzaran las sospechas de que se había contagiado de COVID-19 y tras un peregrinar para conseguir una cama en un hospital donde lo recibieran, pues su saturación de oxígeno se desplomó, falleció en la clínica 180 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Tlajomulco el pasado 1 de enero. 

“Desde que entró al hospital, yo estaba muy preocupada porque yo también tenía COVID-19 y yo no había visto qué tan grave estaba mi papá, entonces yo nunca lo vi deteriorado y para mí todo esto es difícil y tengo que trabajar eso emocionalmente”, narró Laura. 

De acuerdo con Carlos Armando Arzola Sánchez, psicólogo clínico y parte del equipo de la plataforma Duelo Covid, se vive una afectación psicológica más fuerte cuando un ser querido muere por este virus que cuando muere por causas naturales o accidentales, “porque ahora, con la pandemia, a las personas les privan de estar ahí con ellos, nos privamos de los ritos funerarios que tenemos para lidiar con el duelo y con la muerte”. 

La historia y el dolor de Laura es como el de las 4 mil 50 personas que se han acercado a la plataforma Duelo Covid, que fue creada para prevenir que las personas que pierden a familiares por COVID-19 caigan en un duelo prolongado o duelo patológico. 

Carlos Armando Arzola Sánchez, psicólogo clínico y parte del equipo de la plataforma, explicó que el sitió se creó a partir de que en la pandemia los duelos se transformaron. “Cuando fallecía una persona de cualquier manera se podía cumplir con los ritos funerarios, de estar con la familia, de abrazarse, ahora todo eso se fue eliminando y limitando pues no se puede velar al familiar y no pueden juntarse; te entregan, en muchos casos, directamente las cenizas”.

Duelo COVID-19 fue creada en colaboración por la Universidad Internacional de Valencia, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, la Universidad Autónoma de México y la Universidad de Buenos Aires y está dirigida para personas que perdieron a sus seres queridos hace seis meses y que tengan dificultades para procesarlo y que además no estén en un tratamiento psicológico o farmacológico. 

La plataforma es una intervención autoaplicada y está formada por 12 módulos que fueron creados con base en la experiencia de usuario.

Aliviar el dolor en pandemia ha pasado a ser una prioridad, no solo el dolor físico que padecen personas que no tienen acceso a los servicios de salud, también el dolor emocional de todas las muertes que ha dejado y los procesos inconclusos de duelo.

 


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Paloma López

Paloma López

Egresada de Periodismo y Comunicación por el ITESO, enfocada en Derechos Humanos, LGBTTTIQ, Género y Movilidad. Ha participado en diarios locales como El Informador, Proyecto Diez, Zona Docs y Territorio. Amateur de la fotografía y medios audiovisuales.