Opacidad y manejo político en el presupuesto universitario

La pandemia revela prioridades

A pesar del papel activo durante la actual contingencia sanitaria por COVID-19, a través de los análisis y predicciones de la Sala de Situación, y en poner a disposición laboratorios para hacer pruebas de detección en casos de contagio, entre otras acciones, la Universidad de Guadalajara (UdeG) ha fallado en transparentar los recursos asignados para tales fines. 

Al acceder a su portal de transparencia aparece un aviso donde se menciona que derivado de los acontecimientos por COVID-19, se determinó implementar acciones para evitar un peligro sanitario en la comunidad universitaria, estableciendo diversas medidas para prevenir y proteger su salud. 

“En consecuencia, se suspenden los términos y plazos establecidos para el desahogo de procedimientos académicos y administrativos, que se encuentren vigentes ante cualquier autoridad en toda la Red Universitaria (…) por lo anterior quedan suspendidos los plazos de las solicitudes de acceso a la información”.

Esta suspensión se ha ido prolongando, pues desde el mes de abril que se empezó a revisar la información relacionada a los gastos que ha hecho la UdeG apropósito de la contingencia, el aviso se ha ido actualizando; el más reciente dice que la misma aplicará dentro del periodo comprendido del 6 al 15 de julio de 2020.

De igual forma en el apartado de información financiera, patrimonial y administrativa, de la UdeG y en todos los casos -salvo excepciones, como nóminas, o contratos de recursos humanos de enero- aparecía la leyenda “Vigencia: julio 2020. No se han generado documentos nuevos”.

Es decir, desde marzo que inició la emergencia sanitaria la universidad no ha transparentado su información fundamental como sujeto obligado. 

De manera proactiva la UdeG tiene un apartado en su página web llamado ‘Contingencia COVID-19’, donde tienen información sobre “estrategias y acciones para mantener la seguridad de su comunidad universitaria durante la contingencia”.

En resumen, contiene información para estudiantes y académicos (herramientas digitales de estudio, cursos y talleres), así como información en general sobre la enfermedad.  

Además, hay un apartado donde están las circulares y comunicados de la universidad relacionados a las suspensiones de clases y actividades administrativas, así como las acciones de protección contra COVID-19. 

Sin embargo, en ninguno de los casos hay datos relacionados a los gastos que ha hecho la UdeG para fines relacionados a la pandemia, inversiones, adquisiciones, nuevos contratos. 

En el portal que lanzó el Gobierno de Jalisco para transparentar los gastos que ha realizado a propósito de la contingencia, sólo aparece información relacionada al OPD Servicios de Salud Jalisco, Secretaría de Administración, y despacho del Gobernador. 

Desde el 27 de abril, se solicitó a la oficina de comunicación social de la UdeG, una entrevista para aclarar los gastos que ha realizado la casa de estudios durante la actual contingencia, pero no se recibió una respuesta favorable. 

 

La universidad nunca pierde

En 2020, la Universidad de Guadalajara recibió 14 mil, 128 millones, 041 mil, 620 pesos, y como cada año el rector se quejó de la insuficiencia de los recursos argumentando que “La inflación imposibilita cualquier idea de crecimiento de matrícula y cualquier idea de nueva infraestructura.”

La realidad es que los presupuestos anuales de la UdeG entre 2010 y 2020 no han dejado de crecer. Entre 2010 y 2019, la Universidad de Guadalajara ha recibido, en la suma de sus presupuestos anuales, 106 mil 261 millones 954 mil 309 pesos. De ese dinero, según una investigación del periodista Pedro Mellado, el Corporativo de Empresas Universitarias (CEU), del cual es presidente del Consejo de Administración el exrector (1989-1995) Raúl Padilla López, ha recibido financiamiento que suma un total de 5 mil 767 millones 17 mil 456 pesos.

En cambio, los más afectados en la última década han sido los aspirantes, que de 778 mil 213 solicitudes de ingreso, se han admitido a 311 mil 940 aspirantes al nivel superior, lo cual representa una cobertura promedio del 40% por ciento.

La pandemia no solo ha sido una oportunidad de colaboración entre el gobierno estatal y la Universidad de Guadalajara (UdeG), sino que ha revelado los conflictos presupuestales que han definido su relación. Durante el mes de mayo y en medio de la crisis sanitaria, el gobierno del estado de Jalisco solicitó la aprobación de una nueva deuda por 6 mil 200 millones de pesos, que incluyó el ajuste del presupuesto de egresos 2020, estatal con el objetivo de hacer frente a las dificultades presupuestales originadas por los efectos económicos de la pandemia. 

Mediante un comunicado el Consejo de Rectores de la universidad manifestó su desacuerdo argumentando que el diagnóstico con el que se justificaban los ajustes, una caída de los ingresos estatales y los recursos federales por 2 mil 080 millones de pesos, no tenían soporte de ningún tipo. 

Lo cierto es que la inconformidad surgió después de las modificaciones al Presupuesto de Egresos, para recortar 2 mil 080 millones 095 mil 685 pesos del gasto de las dependencias y organismos, lo que significaba una reducción de 120 millones de pesos para su presupuesto. 

Aunque la asignación, el uso y la administración de los recursos de la segunda universidad más importante del país durante la emergencia sanitaria han sido poco transparentes, cuando su presupuesto está en riesgo, acusa al gobierno del estado de actuar con opacidad en la asignación de los recursos. 

No será un año fácil para la universidad y los principales afectados siempre son los aspirantes o estudiantes. Apenas hace unos días, una de las editoriales más importantes del mundo, Penguin Random House, anunciaba la cancelación de su participación en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, lo que hace pensar que el evento más importante de la universidad tal vez no se realizará. Lo que significa dejar de percibir ingresos, que aunque no necesariamente sean utilizados para la mejora de centros universitarios o para el aumento de la matrícula, son una tentación para la opacidad en el manejo de los recursos.


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