Pandemia retrasa más de 50 mil consultas y cirugías del IMSS en Jalisco

La recuperación de los servicios médicos

El cierre de las consultas y atenciones de especialidades ajenas al COVID-19 en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) suscitado desde febrero de 2020, provocó que en Jalisco se cancelaran mil 856 cirugías y 10 mil 527 consultas. La lista de espera para consultas en especialidades es de 37 mil 486 turnos. En total el IMSS documenta en Jalisco 50 mil 232 cirugías y consultas aplazadas o canceladas por la pandemia de COVID-19, según informó el Instituto vía Transparencia.

Las áreas de cirugía general, ginecología y obstetricia, medicina interna y psiquiatría son las que registran mayor saturación.

Apenas el 21 de abril de 2021 el IMSS reabrió la atención en cirugía general, oncología, ginecología, oftalmología, entre otros, con lo cual comenzó la recuperación de sus servicios médicos disminuidos a causa de la pandemia de COVID-19.

Para atender la emergencia provocada por este virus, el IMSS reconvirtió 19 mil 999 camas a nivel nacional que se requerían para atender otros padecimientos; cuando al comienzo de la pandemia solo tenían 463, según informó Célida Duque Molina, directora de Prestaciones Médicas en el IMSS, durante la conferencia de prensa sobre coronavirus del 11 de junio. Esta cantidad representa más de la mitad de las camas con las que cuenta el IMSS: 33 mil 793.

Durante la conferencia, Duque Molina aseguró que el Instituto continuó otorgando atención en servicios médicos prioritarios, urgencias, atención gineco obstétrica y cirugías urgentes: “Podemos considerar que siempre contamos con la capacidad instalada para garantizar una cama para el internamiento de los pacientes”.

En febrero de este año, el director general del IMSS Zoé Robledo, dijo que la disminución de los servicios del instituto fue alrededor del 35%, debido a la concentración de esfuerzos en el combate de la COVID-19.

Sin embargo, las cifras muestran cantidades masivas de personas que no fueron atendidas a pesar de sus padecimientos. En Jalisco se cancelaron cirugías por fracturas de vértebras lumbares, tumores malignos, quemaduras, cálculos en los riñones y hasta donaciones de órganos, según los datos concedidos por el IMSS.

En la comparativa con otras entidades del país, Jalisco se ubica entre las cinco con más cancelaciones y aplazamientos. Lidera el Estado de México que registra 307 mil 762 cirugías y consultas canceladas a las que se suman más de 500 mil estudios médicos.

La Ciudad de México tiene un atraso de 136 mil 596, debido a que cerraron la consulta externa y solo continuó la atención en hemato-oncología, neurocirugía y oncología. Informan que cada semana se reprograman 105 cirugías y 300 consultas de especialidad; con este ritmo requerirían de más 100 días para revertir el retraso.

Veracruz, entidad que cuenta con una población similar a la de Jalisco, registra 21 mil 361 procedimientos sin atender debido a la pandemia.

El descuido en el tratamiento y atención a personas con otros padecimientos fue notorio para Abraham Guízar, quien tuvo una hija nacida prematuramente y el IMSS puso en riesgo su salud al negar en varias ocasiones el seguimiento a su tratamiento; también para Antonia Ramírez que padece artritis y fibromialgia desde hace varios años y antes de la pandemia recibía medicamentos controlados de parte del IMSS, pero con la llegada de la crisis sanitaria permaneció más de un año sin los biológicos; y “Pedro” quien prefirió reservar su identidad, que aún con una pierna inflamada por problemas de circulación jamás fue atendido y tuvo que sobrellevar su tratamiento en un hospital particular.

Cumplió un año sin medicamentos y ahora ninguno le hace efecto

El dolor en las articulaciones de Antonia Ramírez Almejo la dejó postrada en cama durante semanas. Su artritis que padece desde hace 10 años es avanzada y necesita medicamentos especializados, pero el IMSS dejó de entregárselos y además la dejó sin consulta durante más de un año.

Acudía puntualmente a las citas con su médico familiar para que le recetara el medicamento controlado que requiere para sobrellevar su día a día sin dolores. La última vez que pudo recoger el biológico normalmente en la clínica 110 fue en marzo del año pasado. En varias ocasiones tuvo que comprar el biológico en instancias particulares a un costo de ocho mil pesos y Antonia necesitaba tres.

Durante la década en que ha tenido la enfermedad, Antonia nunca ha tenido a la mano una atención adecuada. En un inicio fue atendida en el IMSS pero no fueron capaces de diagnosticar su enfermedad hasta que encontró la Dra. Ana Guilaisne Bernard Medina, adscrita al Hospital Civil y que instituyó desde el año 2004 la asociación Un Sonrisa al Dolor del Hospital Civil, quien pudo detectar su padecimiento.

Uno de sus últimos intentos para conseguir la medicina fue en octubre. Acudió el día que su doctora le pidió que fuera a la clínica 110 del IMSS para entregar los exámenes respectivos al reumatólogo que es el último filtro para que le otorguen el biológico, pero desde la reja de entrada el personal de vigilancia no la dejó entrar:

“Les pregunté que entonces qué hacía, porque tenía que llevarle los estudios pero me decían que no me iban a atender porque no estaba abierto y no había consultas (…) Son vigilantes de seguridad privada pero no están capacitados para lidiar con las personas que vamos desesperadas, queriendo un servicio por el que se supone que pagamos. Llegó la pandemia y entiendo que era algo nuevo, muy grave, pero las otras enfermedades siguen presentes, no se fueron. Y que no te dejaran pasar con los médicos, sin consultas para que te apoyaran, te ayudaran y aliviaran era muy desesperante”.

En febrero de este año con el descenso de casos y hospitalizaciones por COVID-19 y obligada por el dolor que sufría, fue con su médico familiar que la redirigió a la clínica 110 en la especialidad de reumatología. Para poder entrar tuvo que sobornar y rogar a los vigilantes y llegó con la doctora titular del área que no le otorgó la orden para pedir el medicamento porque no contaba con estudios de actualización de su enfermedad.

“La cita para los estudios me la daban en tres semanas más en el IMSS, pero pregunté si me validaban estudios de un negocio particular y me dijeron que sí. Fui por ellos y volví a los dos días y me surtieron el medicamento finalmente”.

Por si fuera poco, Antonia se contagió de COVID-19 que provocó que sus dolores fueran más fuertes y, sospecha, que debido a esto la última vez que le aplicaron el medicamento no hizo el mismo efecto de antes: “No me hizo nada, no me bajó el dolor”.

No tuvo otra opción más que atenderse en un hospital particular

A “Pedro”, quien prefirió reservar su nombre real, le negaron la atención en el IMSS tantas veces que el dolor provocado por insuficiencia venosa en su pierna derecha lo obligó a atenderse y dar seguimiento a su padecimiento con un doctor particular.

“Acudí con mi médico familiar con la pierna inflamada y me mandaron a urgencias pero no había servicio de angiología. Estuve desde las ocho de la mañana hasta las dos de la tarde esperando hasta que me revisaron y me dieron una cita para una semana después con el especialista. Al llegar ese día no me querían atender porque me dieron la cita en la tarde cuando yo estaba inscrito en el IMSS en la mañana. Al final me revisaron pero de malas y no fue el especialista porque estaba incapacitado”.

Pedro pasó 15 días más en cama con cuidados superficiales y medicinas hasta que decidió ir con un médico particular en el Hospital La Luz que le ha dado seguimiento y medicamentos aptos para tratar su enfermedad.

“Si regreso con el médico familiar del IMSS será igual porque me sigue dando lo mismo y opté por ir con un angiólogo particular que cobra 360 pesos la consulta, pero los medicamentos son caros, cuestan tres mil pesos. Con una atención adecuada no tendría que haber gastado”.

Una parada más en el trajín de Pedro fue ir al Hospital Civil que era la opción más económica después del IMSS. Ahí le realizaron estudios y evaluaron que era necesaria una cirugía en el corto plazo.

En el Hospital La Luz le sugirieron realizarse ahí la cirugía pero el cobro por internarlo es de tres mil pesos diarios: “No puedo pagar eso. Mejor me quedo en mi casa y veo que hacer y no hacer”.

Concluye que “el IMSS está mal. Todas las personas que se atendían de todas las especialidades no tuvieron atención porque suspendieron las consultas. No debió haber sido así para todos los pacientes en general. No lo veo bien”.

Solo esperaron a darla de alta para descuidar su tratamiento

La bebé de Abraham Guízar nació con apenas 30 semanas de embarazo, un caso que representa nueve de cada 100 nacimientos en el IMSS. Entre más prematuro es el recién nacido mayor es el riesgo que enfrenta, pues nace con una inmadurez orgánica generalizada, lo que quiere decir que su corazón, cerebro, ojos, oídos, pulmón, riñón, intestino tienen que llevar un proceso de adaptación para la vida extrauterina y que sus órganos tengan la madurez para esta transición.

Por ello, la niña de Abraham, quien es originario de Jalisco pero reside en Sonora, recibió de inmediato la atención de parte de la institución de salud. Considera que tuvo suerte debido a que la unidad médica donde fue atendida era nueva, con personal joven que durante las primeras semanas fue amable y atento. Pero la sorpresa del buen trato no duró demasiado.

La hija de Abraham requirió cuidados intensivos neonatales por lo que necesitó consultas de varios especialistas como pediatras, cardiólogos, neumólogos, terapéutas fisícos, entre otros. Conforme buscó citas en las áreas mencionadas se encontró con barreras, ya que las consultas de terapia física estaban suspendidas junto con las de audiología, además de que el área de neumología estaba cerrada debido a que la médico estaba embarazada y por considerarse personal en riesgo no acudía a laborar.

“Nos dieron una cita para ir a una unidad médica en Hermosillo siempre y cuando fuera necesario. Inicialmente debíamos tener unos estudios para evaluar si era necesaria la atención del especialista. Le hicieron los estudios en Nogales y el pediatra dijo que no era necesario llevarla a Hermosillo”.

Posterior a la terapia intensiva el personal del IMSS comenzó a negarle servicios: “Al volver y buscar cita batallábamos. Fuimos con el jefe de Pediatría en Nogales a decirle que no querían hacerle los estudios cuando los especialistas los pedían, y fuera del IMSS no hay quién los haga ni quién tenga los aparatos. El pediatra discutió y se peleó con la jefa de los Servicios, le dijo ‘no me importa que haya contingencia por COVID-19, hay bebés prematuros y necesitamos saber cómo están’. Al final solo pudieron hacer un estudio porque para el otro se necesitaba un equipo que no servía”.

El punto más delicado en el descuido del IMSS a su hija fue que mientras estuvo internada necesitaba ser trasladada en ambulancia a otra unidad médica para realizarle los estudios necesarios, pero no había ambulancias disponibles porque todas se concentraron en atender a pacientes con COVID-19 con excepción de una que no se daba abasto.

“Una semana después de pedirla la pudieron trasladar a Hermosillo, pero nos tuvimos que quedar 10 días allá porque no había ambulancia para trasladarla de regreso (…) y el caso de la bebé ‘no era urgente’ y a ellos le vale que estés en Hermosillo cuando vives en Nogales. Nunca entendí porque aplazaron servicios”.

Tras dos meses de su nacimiento, la bebé aún requiere de estudios de neuropediatría y neumopediatría, mientras ha padecido alergias, gripes y cuadros de deshidratación.

En Sonora hubo dos mil 344 estudios que no se realizaron por la pandemia, cuatro mil 543 pacientes siguen esperando por su consulta en especialidades y 59 personas esperan por la calendarización de su cirugía.


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Saúl Justino Prieto Mendoza

Saúl Justino Prieto Mendoza

Es periodista de formación. Ha participado y colaborado en Radio Universidad de Guadalajara, proyectos web informativos como Tiempos de Enfoque, Vario Bros y Artículo Siete.
Durante su estancia en el periódico El Informador participó en coberturas para redes sociales, web y el diario impreso; posteriormente ingresó al área de periodismo de investigación donde desarrolló trabajos de profundidad sobre temas políticos, sociales y culturales.
Recientemente ha trabajado en áreas de divulgación de las Ciencias Sociales mediante la creación de contenidos multimedia para web y redes sociales.
Tiene casi 10 años de carrera donde ha indagado distintos aspectos de la divulgación e investigación periodística.