Paola Lazo: la defensa de las mujeres desde la política

El relevo en la Secretaría de Igualdad Sustantiva

El 25 de agosto, la académica Paola Lazo fue designada como la nueva titular de la Secretaría de Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres (SISEMH). Su nombramiento se dio tras semanas de incertidumbre después de que la extitular, Fela Pelayo, renunciara por no cumplir con uno de los requisitos: tener licenciatura. Pasaron algunas semanas sin que quedara claro quién estaría al mando y también durante ese tiempo, las activistas feministas pidieron un perfil preparado para el puesto. 

Y aunque Lazo se convirtió en funcionaria pública hasta agosto, su lucha por los derechos de las mujeres no es nueva. Fue parte de las exigencias por no desaparecer el Instituto Jalisciense de las Mujeres (IJM), por crear una institución que velara por la seguridad de las jaliscienses (ahora convertido en la SISEMH) y ha señalado las omisiones y fallas de la actual administración en materia de prevención y atención de las violencias de género. Es tal vez esa una de las razones por las que, al ser nombrada titular, las feministas y activistas mostraron su apoyo. 

Sin embargo, esta es su primera vez como funcionaria pública y con ello, la primera vez que lidera una institución pública, que gestiona recursos y que coordina acciones desde los límites de una instancia gubernamental. Antes de eso, Lazo era académica en la universidad ITESO y era parte del consejo directivo de Fundación Marisa.  

¿Qué se puede esperar de la gestión de una mujer especialista en temas de género y violencia que encabeza una institución que debe hacer frente a los problemas de violencia en Jalisco, el tercer estado con más feminicidios y donde la violencia contra las mujeres va en aumento?

 

KD- Después de años en la academia y como activista, ¿por qué voltear a la política y qué tiene de bueno estar en un espacio como servidora pública? 

PL- Desde la desarticulación del Instituto Jalisciense de las Mujeres teníamos mucha duda y preocupación en que no se continuara con la agenda de los derechos humanos de las mujeres. Cuando se da la salida de la secretaria anterior empezamos con preocupación de saber quién iba a asumir el cargo y desde varios grupos de mujeres defensoras del IJM elaboramos un perfil de cuales considerábamos que eran las características que tenía que tener esta persona. Se buscó la reunión con el gobernador para darle un diagnóstico de cómo veíamos desde afuera el funcionamiento de la Secretaría, se le presentó el perfil y él directamente me dijo ‘Paola, ¿por qué no le entras tú?’. La verdad es que en esos días yo había estado con mucha reflexión, me sentía insegura porque nunca había entrado a la política y nunca me imaginé que le iba a entrar, yo estaba muy encarrilada en mi trabajo como académica y siempre vinculándome con las organizaciones. Varios me decían que era una oportunidad para intentar de empujar la agenda (de género) desde dentro y ver realmente si se puede empujar. 

KD- ¿Y se puede? ¿Se puede empujar esa agenda desde el servicio público?

PL-El termómetro que alcanzo a medir es de interés y preocupación por el tema en general en las dependencias; en términos de discurso me encuentro con esa apertura. No soy ingenua y sé bien que cambiar la forma de entender la desigualdad de género, las brechas de desigualdad, las violencias, es algo que no es tan fácil de entender y de cambiar. No es de la noche a la mañana que se toman esos cambios y requieren cambios que no son nada más de palabra sino en que cada quien cambie en su forma de actuar. Es una tarea muy compleja que además de comprensión requiere voluntad y recursos económicos. Veo que este deseo de que haya más presupuesto para lograr la igualdad es una tarea compleja que va a requerir de estrategias para convencer que hay que invertirle. Es complejo, sí confío en que se puede, espero lograrlo. 

KD- ¿Cómo puede ayudar en tu gestión la relación que tienes con las feministas y activistas en Jalisco?

PL-Ha sido un camino largo de construir una relación de colaboración. Tomé el cargo sintiéndome con la confianza y el apoyo de ellas, a la vez una confianza que me implicaba compromiso. Sé que tienen la capacidad para poderme señalar las metidas de pata, las cosas que esté omitiendo y creo que estos señalamientos podrán ser a partir del diálogo. 

Creo que también da confianza saber que yo no tengo una agenda política, que no me interesan las cuestiones partidistas, que no traigo ningún abanderamiento de ningún partido y estoy aquí no queriendo ejercer un cargo político sino como una funcionaria pública que quiere que la agenda de género avance. 

KD-Al llegar a la Secretaría, ¿qué encontraste, qué trabajos se estaban haciendo?

PL- Desde afuera no veíamos qué era lo que la Secretaría hacía, cómo trabajaba, parecía que no se estaba haciendo mucho y cuando entro me doy cuenta que se estaba haciendo más de lo que se ve y hay un reto de comunicar hacia afuera qué es lo que se hace y comunicarlo de manera organizada.

También, creo que la Secretaría tiene que fortalecer la vinculación con otras dependencias y lograr que las dependencias vean lo importante que es la igualdad, la inclusión de las perspectivas de género en sus acciones y en su presupuesto. 

KD- Uno de los temas más insistentes desde el año pasado ha sido la Alerta de Violencia de Género y la labor de la Secretaría. ¿Ha servido de algo la alerta, ha habido avances?

PL- El decreto de la alerta tuvo de positivo la visibilización más seria de las violencias en razón de género. Antes de la alerta, quienes no eran especialistas en el tema no comprendían lo complejo que son las violencias, había una normalización. 

Me parece que entre una gestión y otra hubo mucho tiempo. (La alerta se decretó en diciembre del 2018, justo en el cambio de administración). El poder tejer el trabajo con estas nuevas autoridades tomó más tiempo de lo deseado, más de un año de entender de qué iba la alerta y hacer documentos que permitieran que la alerta caminara. Así fue como llegamos a los 42 indicadores que nos permitirán medir si la alerta está funcionando o no. Ya se aprobaron esos indicadores ahora lo que toca es que estamos trabajando en un estudio de línea base para saber dónde estamos parados. 

Falta mucho, las organizaciones evalúan muchos casos como feminicidios y todavía de parte del gobierno no es así. Necesitamos fortalecer más la comunicación con los municipios y que entiendan su corresponsabilidad en la atención de la alerta. No puedo decirte que vamos muy bien, vamos avanzando pero falta mucho. 

KD- Otro de los temas más criticados es la atención y la investigación de la Fiscalía. Pareciera que la SISEMH se respalda con que no tienen control ahí, ¿qué más se puede hacer para garantizar mejor trato y protección para las mujeres? 

PL- Tenemos la tarea de acercarnos a diálogos más precisos con la Fiscalía, hay muy buen diálogo con la Dirección General en Delitos de Violencia contra las Mujeres en Razón de Genero y Trata de Personas, nos hace falta establecer más diálogo con el fiscal, sentarnos con los indicadores (de la alerta) para pensar en más estrategias y que las acciones sean más contundentes. Por ejemplo, el fortalecimiento de los centros de justicia para las mujeres que están saturados pero se ve que, por lo menos lo que platiqué con el fiscal, hay interés de establecer por lo menos dos centros de justicia más. 

KD- En marzo se dio a conocer el feminicidio de Liliana, una mujer indígena de Santa Catarina Cuexcomatitlán quien ya había denunciado violencia por parte de su esposo y aunque las pruebas indicaban un feminicidio, la Fiscalía lo catalogó como suicidio. Tras el hecho, las organizaciones feministas pidieron un estudio para saber qué pasa en las zonas indígenas, cuántas mujeres están siendo asesinadas por sus parejas y cuántas omisiones hay en el proceso. ¿A qué se responsabiliza la SISEMH?

PL- Por supuesto que coincido con la necesidad de ese estudio, acabamos de gestionar el recurso, estamos en el proceso de licitación. Coincidio con las organizaciones en que muchos de los casos que aparentan ser un suicidio no lo son y mucho más en comunidades donde hay una estructura social sostenida en el machismo que invisibiliza la realidad de las mujeres. 

KD-Otro tema grave que se dio a conocer este año fue el del caso de abuso sexual infantil en Puerto Vallarta; sin embargo, no es el primer caso y desafortunadamente el municipio es uno de los focos rojos a nivel nacional por pederastia y trata de menores. ¿Qué papel tomarán en ese tema?

PL-El caso de Puerto Vallarta vino a visibilizar la vulnerabilidad que viven las niñas en nuestro estado y lo que tiene que ver con la trata de personas que se tiene que visibilizar y comprender. Estamos buscando (con recursos del próximo año) hacer un diagnóstico que nos permita visualizar la trata de personas en las distintas regiones de nuestro estado. 

Por otro lado, a raíz del caso de esta chiquita y todas las omisiones, se conformó una mesa de trabajo con el municipio, las organizaciones de la sociedad civil y autoridades del estado. También acabamos de iniciar una formación para todos los hombres que trabajan en el gobierno municipal, son talleres de 12 horas buscando sensibilizarlos en perspectiva de género, prevención de violencia y cómo ser hombre sin ser violento. Ahorita se trabajó en homologar los registros para atención de víctimas de violencia porque los formatos con los que se recababa la información y luego se derivaba al estado tenían información distinta. 

 


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Katia Diéguez

Katia Diéguez

Es periodista formada en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) en Jalisco. Desde su formación como estudiante y ahora como profesionista ha trabajado en diferentes medios locales como Más por Más, el Diario NTR, Territorio y Mural de Grupo Reforma. En este último trabajó como reportera de la sección local y realizó coberturas diarias y de investigación principalmente en temas de género, derechos humanos, infancia, diversidad sexual y educación. Además, ha complementado su educación con cursos y talleres de periodismo narrativo, de investigación, transparencia, género y derechos humanos.