¿Por qué cerró Puente Grande?

El paulatino abandono del Centro Federal de Reinserción Social (Cefereso)

La fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán, varios motines, centenas de riñas y deficiencias en la custodia de los internos marcaron la historia de los 27 años de operación del Centro Federal de Reinserción Social (Cefereso) de Puente Grande. En su apertura el Gobierno Federal presumió que este sería una de las principales cárceles de máxima seguridad, pero fue de las peores calificadas por instancias como la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y fue finalmente cerrada de manera definitiva en septiembre de este año.

Desde el año 2000 a la fecha se documentaron 785 incidentes dentro de las instalaciones, entre ellos intentos de fuga, fugas, motines, riñas, homicidios, suicidios y agresiones, alrededor de 39 cada mes, en promedio. En estos eventos se involucraron mil 988 internos.

El “incidente” por el que pasará a la historia Puente Grande fue la fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán el 19 de enero de 2001. De acuerdo a una versión revelada por la periodista Anabel Hernández, el narcotraficante salió del penal por la puerta principal, tras corromper a varias autoridades y custodios. Un hecho que contradice la versión oficial que establece que el capo escapó en un camión de basura apoyado por personal de la cárcel.

Casi 20 años después de ese hecho, la CNDH continuó registrando y denunciando el control del penal por parte de los presos además de la insuficiencia de custodios y la seguridad del Cefereso.

De acuerdo al Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria que examina la situación en los Ceferesos con supervisiones, Puente Grande terminó en su última evaluación con 6.81 puntos, que lo ubicó en el antepenúltimo lugar nacional.

La CNDH evaluó varios indicadores relacionados a la administración de las cárceles y el Cefereso número 2 falló principalmente en la atención a personas con requerimientos específicos como mujeres, adultos mayores o personas con discapacidad; reinserción social en tópicos como separación entre procesadas y sentenciadas, actividades laborales y deportivas o vinculación del interno con la sociedad; y finalmente, carencias en las condiciones de gobernabilidad, suficiencia de personal de seguridad y custodia, correcta imposición de la disciplina y disparidad de privilegios entre los internos de servicios básicos y objetos o sustancias prohibidas.

Las omisiones de parte del personal de vigilancia han sido detectadas por el Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Readaptación Social, encargado de operar las cárceles federales en todo el país. Se informó vía transparencia que se abrieron solo en los últimos tres años cinco procedimientos administrativos contra custodios y personal administrativo del Puente Grande por inasistencias o “conductas que transgreden los centros federales”.

De 2018 a la fecha se han documentado en total 39 procedimientos en todo el país. En el periodo 2000-2017 se documentaron mil 174 procesos de este tipo, 69 en promedio cada año en todos los Ceferesos.

Detrás del cierre de Puente Grande está la intención del nuevo régimen político del Gobierno Federal de terminar con la corrupción, los cotos de poder y el autogobierno que había dentro del Cefereso, afirmó Rubén Ortega Montes, académico del Centro Universitario de la Ciénega (CUCienéga) de la Universidad de Guadalajara y miembro del Observatorio de Seguridad y Justicia. “Se cerró para dar un golpe de timón en cuanto a la visión de la reinserción, demostrando que no les convence el manejo que se ha tenido en gobiernos anteriores”.

Sin embargo, contrapuso, no es lo más correcto cambiar la administración de la infraestructura del sistema sino corregir los recursos humanos y los empleados. Por lo pronto, se espera que los nuevos mandos sean personas de confianza y que tengan talento, habilidad y conocimiento sobre la reinserción, rehabilitación y readaptación; con esto se puede tener como resultado la inclusión de las personas que salen de las cárceles para que puedan sobrevivir con un trabajo digno y no se convenzan de volver a delinquir.

El investigador recordó que los cierres de las instalaciones carcelarias en las Islas Marías el 11 de marzo de 2019 además de Topo Chico en Nuevo León, responden a las mismas medidas de cambiar la perspectiva con la que se aborda el sistema penitenciario y, consecuentemente, evitar que grupos criminales y cárteles se adueñen de los centros de los Ceferesos. “Es la corrupción la que propicia los incidentes hacia el interior”.

Particularmente el penal de Topo Chico, administrado por el gobierno de Nuevo León, es una muestra del polvorín que pueden representar los reclusorios. Estaba al doble de su capacidad que era solo de 3 mil 600 internos lo que provocó una riña y un motín el 11 de febrero de 2016 con un saldo de 49 muertos y 34 heridos. Finalmente fue cerrado en septiembre de 2019.

 

El destino del Cefereso Puente Grande

Tras 27 años en operación, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana anunció el 28 de septiembre la desincorporación del Sistema Penitenciario Federal del Cefereso 2 “Occidente” ubicado en Puente Grande, Jalisco. El penal fue parte de la red de cárceles de máxima seguridad para capos y presos de alta peligrosidad. Puente Grande era el segundo Cefereso más grande del país solo detrás de El Altiplano, en el Estado de México.

El Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Readaptación Social, encargado de operar las cárceles federales en todo el país, decidió que los presos fueran trasladados a otras cárceles. Según informó la dependencia, estas acciones obedecen a la nueva gestión penitenciaria a cargo de la Secretaría de Seguridad y la modernización del Sistema Penitenciario. Con ello se busca optimizar la infraestructura, generar ahorros y mejorar la administración en beneficio de la población penitenciaria.

A diferencia de los centros de reinserción operados por los gobiernos estatales donde el hacinamiento es generalizado, en los Ceferesos se tiene espacios de sobra para procesar la reintegración a la sociedad de los internos.

 

Es por ello que se optó por reubicar a los internos de Puente Grande. Con las instalaciones vacías, se consultó en Notisistema al Coordinador General Estratégica de Seguridad de Jalisco, Ricardo Sánchez Beruben, sobre la solicitud de las instalaciones pero afirmó que esperarían la decisión del Gobierno Federal. “Es un tema meramente del gobierno federal y sería cuestión de revisarlo también con el Gobernador a ver cuál es la relación o más bien cuál va a ser el destino del inmueble como tal”.

El fin de las instalaciones tocará decidirlo a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana según se acota en la publicación de su desincorporación en el Diario Oficial de la Federación.

El académico del CUCiénega Ortega Montes, coincidió en que el mejor destino que puede tener el Cefereso de Puente Grande es integrarse en comodato al complejo penitenciario del Gobierno del Estado que presume una sobrepoblación importante, a pesar de que se abrió el nuevo reclusorio metropolitano en febrero de 2013.

Y profundizó que los cambios en el manejo del sistema penitenciario deben ser aprovechados para verdaderamente aplicar una reinserción social de las personas que egresan de las cárceles, aunque el cambio puede llegarse a notar hasta dentro de varios años. “Generalmente la gente que delinque sale estigmatizada, sin una segunda oportunidad pueden reincidir y los datos revelan que la reinserción no es la mejor, y a eso se le suman la ineficacia y la ineficiencia de las fiscalías y la corrupción del Poder Judicial”.

 


En Territorio buscamos involucrar a nuestros lectores en el fortalecimiento del trabajo periodístico que realizamos. Por eso necesitamos de su apoyo para producir información con utilidad, permanencia, calidad y rentabilidad. Este trabajo es posible gracias a tu contribución. Si quieres apoyar a Territorio, lo puedes hacer donando desde acá, comprando algunos de nuestros productos en la tienda o asistiendo a alguno de nuestros cursos.

#TerritorioBienPúblico

Saúl Justino Prieto Mendoza

Saúl Justino Prieto Mendoza

Es periodista de formación. Ha participado y colaborado en Radio Universidad de Guadalajara, proyectos web informativos como Tiempos de Enfoque, Vario Bros y Artículo Siete.
Durante su estancia en el periódico El Informador participó en coberturas para redes sociales, web y el diario impreso; posteriormente ingresó al área de periodismo de investigación donde desarrolló trabajos de profundidad sobre temas políticos, sociales y culturales.
Recientemente ha trabajado en áreas de divulgación de las Ciencias Sociales mediante la creación de contenidos multimedia para web y redes sociales.
Tiene casi 10 años de carrera donde ha indagado distintos aspectos de la divulgación e investigación periodística.