¿Por qué no son tan precisas las mediciones durante las pandemias?

Los desaciertos de comparar indicadores sobre la COVID-19

Las mediciones de las consecuencias de pandemias, como la de COVID-19, facilitan las comparaciones en distintos periodos o poblaciones. Pero, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los números absolutos tienen veracidad limitada cuando existe un cambio importante del tamaño de la población de referencia.

En estos casos, es necesario formular mediciones relativas o proporciones que consideren la diferencia de tamaño de las poblaciones a comparar. Por ejemplo, en el número absoluto de personas confirmadas que se contagiaron por COVID-19, México se ubica en el sexto puesto con más casos a nivel mundial; pero en el cálculo relativo de la tasa de contagios por cada 100 mil habitantes baja al puesto 19. Respecto a las muertes provocadas por este virus, se ubica en la posición tres, y en la tasa mencionada baja a la 11.

 

Estas comparaciones deben generarse de la manera más fina y precisa posible, afirma el académico del Departamento de Estudios Sociopolíticos y Jurídicos del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), Carlos Moreno Jaimes. Describe que las tasas de contagios y fallecimientos por cada 100 mil habitantes son las más objetivas, pero deben considerarse las condiciones socioeconómicas en cada país ya que, por ejemplo,el 51.8% de la población económicamente en México tiene empleos informales, lo cual les priva el acceso a seguridad social y, por consiguiente, de capacidad de amortiguar la crisis sanitaria: “Hace al país incomparable con las economías europeas o de primer mundo”.

En términos estatales, Jalisco está ubicado en el antepenúltimo lugar en la tasa de contagiados por cada 100 mil habitantes, pero en el lugar 11 por la cantidad (el número absoluto). En cuanto a los fallecimientos por esta enfermedad se ubica en el puesto nueve por números absolutos y en el 24 en la tasa.

 

 

¿Cómo hacer las comparaciones más objetivas?

Según la OPS existen dos tipos de mediciones: las absolutas que son números lineales, como las muertes por alguna enfermedad, y las relativas que consideran un resultado originado de una división, como las tasas.

Los conteos son una medición absoluta. Es la información básica necesaria para el análisis de las condiciones de salud. Estos indicadores ayudan a verificar los cambios en los patrones de enfermedad o mortalidad y tomar acciones al respecto.

Para poder hacer comparaciones, es necesario formular mediciones relativas o proporciones que consideren la diferencia de tamaño de las poblaciones. 

Alfredo Celis de la Rosa, investigador del Centro Universitario de Ciencias de la Salud de la Universidad de Guadalajara (UdeG), enlista tres indicadores esenciales para analizar la pandemia:

  1. Tasa de incidencia. Resulta de dividir el número de casos entre la población en riesgo de enfermar. Sin embargo, por la cantidad de personas que tienen la COVID-19 y no presentan síntomas dejan de registrarse oficialmente y queda una amplia cifra negra de casos: “Ese indicador sería el ideal para medir la magnitud del contagio”.
  2. Número absoluto de casos y defunciones. Padece de las mismas deficiencias que la tasa debido a que no se conoce del número real de casos. Además, para hacer una comparación con otros países sería imprecisa debido a que cada nación tiene criterios distintos de diagnóstico de la pandemia. En el caso de las defunciones, es la cifra que puede tener un registro más fidedigno aunque la cifra negra estaría aún presente. 
  3. Tasa de letalidad. Mide el riesgo de morir una vez que se contagia de COVID-19. Pero, como se mencionó anteriormente, no se conoce la cifra real de contagiados y fallecidos debido al nuevo coronavirus.

De hecho, la OPS indica que el registro de datos sobre mortalidad es obligatorio a través de los certificados de defunción. Pero diversos factores pueden afectar la exactitud de la medición de la muerte y su causa, entre ellas:

  • La inexistencia de leyes nacionales que establecen que la emisión del certificado de defunción es un requisito legal para autorizar la sepultura.
  • La exactitud de las pruebas de diagnóstico médico (probabilidad de error en los diagnósticos, como falsos positivos y falsos negativos).
  • Las normas culturales pueden afectar el correcto llenado del certificado de defunción y generar errores en la clasificación.

La organización acota que la comparación de indicadores de salud entre distintas poblaciones deben ser cuidadosas, ya que un gran número de variables predetermina el determina el riesgo de enfermarse y morir. Algunas de las variables son la edad, el sexo, origen étnico, lugar geográfico o nivel socioeconómico.

 

Celis de la Rosa añade un factor más a considerar sobre las comparaciones: el nivel de la atención médica a la que se tiene acceso en países desarrollados en contra de los subdesarrollados: “Si se pretende hacer una comparación con esas limitaciones, lo correcto es comparar defunciones entre la población total”.

El investigador Celis de la Rosa recomienda analizar críticamente los datos y buscar opiniones autorizadas sobre la situación. También buscar y considerar la difusión de datos oficiales o gubernamentales.

 

Inevitable la politización de la crisis sanitaria

Desde el 1 de abril, el gobernador Enrique Alfaro Ramírez ha mostrado su descontento con el desempeño del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud a nivel federal, Hugo López-Gatell, quien ha dirigido la estrategia de atención de la pandemia por COVID-19. En ese momento, el gobernador acusó al funcionario de esconder datos negativos sobre el manejo de la crisis y afirmó que “mentir a los mexicanos sería un acto de traición a la patria”.

Un enfrentamiento más se originó el 31 de julio tras un desplegado de nueve gobernadores del país (todos de partidos políticos de oposición), entre ellos el mismo Alfaro Ramírez, donde exigían la renuncia del subsecretario. La última afrenta se dio el 3 de agosto cuando el gobernador cuestionó el hecho de que Jalisco estuviera en color rojo dentro del semáforo epidemiológico que, con base a indicadores, aprueba o no la reactivación económica y social de las entidades.

 

 

Este tipo de señalamientos y politización de un tema que debería tratarse de manera técnica es natural y siempre se ha visto, explica Carlos Moreno Jaimes, académico del Departamento de Estudios Sociopolíticos y Jurídicos del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

“No estamos viendo algo que no haya pasado en otras crisis. De repente (muchos) quieren creer que un momento tan delicado en términos sanitarios debería tratarse con pinzas, poniendo de lado los intereses político-partidistas, y nunca ocurre en países democráticos”.

Extiende que todo político buscará hacer su juego en cualquier crisis de relevancia pública y transformarla en una oportunidad para sacar provecho. Sin embargo, especialmente en México y Latinoamérica, observa que la politización lleva consigo el manejo de la desinformación que confunde a la población.

“Debería haber un acuerdo entre los diversos niveles de gobierno para saber en qué indicadores se enfocarán. Eso no solo desinforma sino que también crea incertidumbre respecto a las acciones que se tomarán”.

Menciona que la politización “a veces es virtuosa y ocasiona medidas innovadoras y creativas de parte de los actores políticos con el afán de sobresalir y hacerse más visibles en la esfera pública”.

Una muestra, de acuerdo al académico, fue el confinamiento anticipado que promovió el gobernador Alfaro Ramírez, en comparación con la estrategia del Gobierno Federal, y que le ha servido para posicionarse políticamente a nivel nacional.

En contraste, otro factor que ha incentivado la desinformación en la pandemia es la manipulación de indicadores, como lo ha sido la inclusión o eliminación de datos que no convienen al gobierno en turno.

Por ejemplo, se excluyó el indicador de movilidad ciudadana en el criterio del Gobierno del Estado para activar o no el botón de emergencia que suspendería todas las actividades no esenciales durante 14 días, tal como lo anunció el gobernador el 7 de julio.

“Desde que se dio el anuncio fue poco creíble porque no están las condiciones para regresar a las medidas iniciales de confinamiento. La economía no da para eso, hay gente que tiene que salir porque si no lo hace no come y se cuida como pueda”.

Moreno Jaimes reafirma que la definición de indicadores se hace desde un aspecto político y usan las mediciones para rendir cuentas de acuerdo a los objetivos de cada político.


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Saúl Justino Prieto Mendoza

Saúl Justino Prieto Mendoza

Es periodista de formación. Ha participado y colaborado en Radio Universidad de Guadalajara, proyectos web informativos como Tiempos de Enfoque, Vario Bros y Artículo Siete.
Durante su estancia en el periódico El Informador participó en coberturas para redes sociales, web y el diario impreso; posteriormente ingresó al área de periodismo de investigación donde desarrolló trabajos de profundidad sobre temas políticos, sociales y culturales.
Recientemente ha trabajado en áreas de divulgación de las Ciencias Sociales mediante la creación de contenidos multimedia para web y redes sociales.
Tiene casi 10 años de carrera donde ha indagado distintos aspectos de la divulgación e investigación periodística.