¿Qué hay detrás de la saturación de los hospitales por COVID-19?

Los indicadores para decidir

Cada vez es más común escuchar, ver, leer y vivir las limitantes para acceder a un hospital en Jalisco para atenderse por COVID-19; en contraste, datos oficiales revelan que aún existen camas disponibles, pero esto se debe a que basan la cifra en la capacidad total posible pero no la que se tiene al día.

“Armando” (quien prefirió guardar el anonimato para evitar represalias), labora en un hospital reconvertido para atender solo a personas con síntomas graves de COVID-19 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), reconoce que de los 144 espacios de atención, solo 60 cuentan con lo necesario para recibir a pacientes y todos ya están ocupadas; además, aclara que “una cosa es tener camas y otra equipamiento médico como monitores, ventiladores” o tomas de oxígeno en las paredes, debido a que los tanques también están escaseando en las instancias de gobierno. A esto se suma el atraso de la reasignación de personal para concentrarse en los hospitales COVID-19.

A pesar de estos inconvenientes, el gobernador Enrique Alfaro Ramírez aseguró durante su más reciente mensaje sobre la situación de la pandemia en Jalisco el 15 de enero: “En los últimos días se ha querido construir una idea de un sistema hospitalario desbordado (…) Nuestro sistema no está desbordado tenemos margen de maniobra”.

Informó que la ocupación de espacios en hospitales para atender pacientes con COVID-19 ese día era de 58.1%, y particularmente en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) llegaba al 66.06% en hospitales de la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ), los Hospitales Civiles y en el IMSS. Pero el gobernador reconoció que de las 3 mil 66 camas que considera el plan de reconversión hospitalaria en el AMG solo está disponible el 76% (2 mil 330 camas y las restantes 735 aún no se instalan). Tomando en cuenta esta cifra, la realidad de la proporción de ocupación se incrementa entre un 10% y 14%.

 

 

“Tenemos la capacidad de desdoblar más camas, pero no significa que en nuestros hospitales tengamos camas vacías para atender a pacientes COVID-19 con médicos parados esperando a que lleguen los pacientes (…) Tenemos un desdoble del 76% de lo que podemos desdoblar. Conforme se requiera se va desdoblando la capacidad potencial”, dijo el gobernador.

También compartió datos de cómo se ha incrementado la capacidad de atención en hospitales del IMSS, ya que a finales del año 2020 contaban con mil 175 camas, y actualmente cuentan con mil 465, y para el 20 de febrero habrá mil 856.

Se buscó entrevista o información para detallar el plan de reconversión, pero de parte del Gobierno de Jalisco se indicó que toda la comunicación debe ser emitida por el gobernador. También se buscó al personal de la delegación del IMSS pero no ha habido respuesta. 

 

Más indicadores = mejores medidas de prevención

Conforme ha avanzado la pandemia en Jalisco, los indicadores de monitoreo se redujeron a la ocupación hospitalaria, cuando al comienzo del confinamiento indicadores como la movilidad, el ritmo de crecimiento de contagios, incidencia semanal de casos y la positividad representaban las bases para la reapertura de actividades económicas y sociales.

Esta tendencia reduccionista provoca que se tomen decisiones gubernamentales con menos información y, por lo tanto, con criterios menos precisos, analizó el investigador especializado en epidemiología y adscrito a la Universidad de Guadalajara (UdeG), Carlos Alonso Reynoso.

“Francamente tenemos un retroceso. En un principio había una medición con más indicadores oportunos y ahora solo uno. En lugar de incrementar la capacidad de diagnóstico se está reduciendo”.

Abundó que la inclusión de indicadores como incidencia de casos, movilidad y porcentaje de positividad ayudaría a presentar un panorama más cercano de la epidemia en Jalisco y un monitoreo más certero del cumplimiento de las medidas de restricción para disminuir las cadenas de contagio.

Sobre la exposición de la capacidad y ocupación hospitalaria del Gobierno de Jalisco, Alonso Reynoso expuso que no ha sido efectiva ni entendible para la población, además de que no se ha considerado la importancia del indicador de los casos activos, desde donde se originan las personas con síntomas graves que acuden a los hospitales.

“No todos se complican, pero con el tiempo requerirán atención hospitalaria e incrementarán la ocupación cinco o seis días después, en promedio. El indicador de la ocupación mide tardíamente lo que podíamos medir de manera más oportuna si se centrara la estrategia en la incidencia de casos activos y (…) se puede medir con antelación cómo estará la necesidad hospitalaria en unos cuantos días”.

Muestra de un monitoreo oportuno es cómo se incrementó la positividad de las pruebas de COVID-19. El 17 de enero llegó a 48%, mientras que en diciembre fue de 36% (aclarando que enero de 2021 se hicieron la mitad de pruebas que en la primera semana de diciembre de 2020 y esto influye en la proporción final de positividad). Mientras que la cantidad total de casos activos (personas confirmadas con COVID-19 que presentaron síntomas hace menos de 14 días) fue de 3 mil 455 el 15 de enero y la incidencia (casos de contagios en la actualidad por cada 100 mil habitantes) fue de 41.3; cuando el 4 de enero los casos activos totales eran dos mil 555, y la incidencia era de 30.5.

Según la Organización Mundial de Salud, el 1% de las personas contagiadas de COVID-19 mueren, por lo que para evitarlo necesitan de atención hospitalaria. En México, de acuerdo a un análisis estadístico de Mariano Sánchez, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas, hasta una cuarta parte de las personas contagiadas requirieron hospitalización.

Por ello, el investigador de la UdeG explicó que, si bien es correcto que se considere la capacidad en nosocomios a futuro para atender la demanda, “esta información no sirve en el día a día. La información que tiene que transmitirse estrictamente es la disponibilidad real al momento, eso es lo que la gente reclama”.

Señaló que herramientas de monitoreo en tiempo real para consultar la disponibilidad junto con la cifra de ingresos y egresos hospitalarios serían de más utilidad para la población que requiere del servicio, además de llamar al 911 como recomienda el Gobierno de Jalisco.

Un factor más a considerar, añadió Alonso Reynoso, es la disponibilidad de personal necesario para atender a los pacientes ya que la cantidad se ha reducido por el personal que ha enfermado o ha fallecido, “no se incrementa la capacidad de forma proporcional de las camas y el personal; y eso lleva a una situación crítica donde personal de salud está cansado y no tiene la posibilidad de atender la demanda que se presentará y que se está presentando”.

El Informador publicó recientemente que en los 29 hospitales que la SSJ hay mil 590 trabajadores en áreas COVID-19, pero no todos tienen condiciones laborales similares: 546 laboran por contrato temporal y no tienen prestaciones que se otorgan a los basificados. Jalisco tiene 3.2 médicos por cada mil habitantes, por debajo de los 3.4 recomendados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

 


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Saúl Justino Prieto Mendoza

Saúl Justino Prieto Mendoza

Es periodista de formación. Ha participado y colaborado en Radio Universidad de Guadalajara, proyectos web informativos como Tiempos de Enfoque, Vario Bros y Artículo Siete.
Durante su estancia en el periódico El Informador participó en coberturas para redes sociales, web y el diario impreso; posteriormente ingresó al área de periodismo de investigación donde desarrolló trabajos de profundidad sobre temas políticos, sociales y culturales.
Recientemente ha trabajado en áreas de divulgación de las Ciencias Sociales mediante la creación de contenidos multimedia para web y redes sociales.
Tiene casi 10 años de carrera donde ha indagado distintos aspectos de la divulgación e investigación periodística.