¿Quiénes son los activistas y académicos en el gobierno actual y qué han hecho? (I)

El capital humano del gobierno naranja

Era 3 de octubre del 2018 cuando el actual gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro presentó a su gabinete en su página web. En la imagen posan 25 personas junto con el gobernador quienes ahora dirigen alguna de las secretarías y coordinaciones estatales. Varias de esas 25 personas antes de ser funcionarios públicos eran activistas quienes criticaban y observaban las decisiones y acciones de los gobiernos. Esa ha sido una de las estrategias del gobierno de Movimiento Ciudadano, nuevo en la gubernatura estatal de Jalisco, pero ¿qué tanto se puede lograr con activistas y académicos del lado de la política? 

La acción no es nueva, otros gobiernos estatales y federales han optado por incluir en sus gabinetes a integrantes de la sociedad civil organizada que se han especializado en ciertos temas. Es una especie de estrategia que garantiza personal preparado tanto para atender problemáticas como críticas. 

“Es una práctica que yo identifico mucho con los procesos de alternancia política, los gobiernos que ganan la elección de repente no tienen los cuadros para operar un aparato tan complejo como el gubernamental y echan mano de lo que consideran que les puede servir”, explicó Felipe Alatorre Rodríguez, académico del Centro Interdisciplinario para la Formación y Vinculación Social (Cifovis) del ITESO. 

Algunos consideran que otra de las estrategias de tener activistas al interior de los equipos de trabajo gubernamentales es un apoyo para entender cómo funcionan los grupos que se oponen a las propuestas del estado y quiénes son esos actores clave. 

Sin embargo, para Alatorre Rodríguez, lo más claro es que por más que se integre a uno o varios activistas, académicos y especialistas en ciertos temas, es necesario hacer un cambio en conjunto con los políticos y personas al interior de los partidos o los gobiernos para realmente hacer un cambio. Sirve de muy poco que una persona tenga las herramientas y esté dispuesto a cambiar viejas prácticas si todo el equipo no lo apoya. 

“Esta es una aspiración, la posibilidad de que los gobiernos se sienten con las organizaciones a definir una agenda y que el diseño de las políticas públicas sean conjuntas. Pero lo que sucede en la práctica es que los que migran son individuos que se llevan parte de la agenda”, agregó. 

Es decir, hay muchas limitantes al trabajar solo como activista en un equipo que no conoce a profundidad el tema o prefiere no actuar. “El balance que hacen los activistas de su paso por los gobiernos es de desencanto, como que abren la expectativa de que se pueden hacer más cambios de los que realmente son posibles. Se genera una sensación de que fue muy poco tiempo, hay muy pocos recursos, hay grupos muy anquilosados al interior. Falta mucho realmente para que esta migración (de académicos y activistas) pueda tener un impacto mayor en la parte gubernamental”. 

Esta es la primera parte de los perfiles:

Margarita Sierra Díaz Rivera

Antes del activismo, Margarita Sierra se interesó por la literatura y las artes audiovisuales. Nació en la Ciudad de México pero llegó a Guadalajara después de estudiar la secundaria y la preparatoria en el extranjero. En los años 70 acompañó al pedagogo jesuita Pierre Faure a fundar la primera escuela de acompañamiento personalizado en la ciudad e inspirado por él se fue junto con sus hijos a Bélgica a estudiar filosofía. 

A su regreso conoció a Raúl Padilla López quien se quedó sorprendido por su fluidez en el francés, inglés e italiano y le ofreció trabajo en el área de intercambios académicos de la Universidad de Guadalajara (UdeG). Tiempo después, Sierra aceptó la tarea de coordinar una nueva Feria Internacional del Libro (FIL) en Guadalajara y fue así que se convirtió en la fundadora y directora de la FIL durante 15 años. 

“La primera Feria, en 1987, la hicimos como chícharos en olla, pues estrenamos la Expo Guadalajara que nos quedaba enorme. Nosotros pusimos nuestras cajitas amarillitas, unos libretitos amarillos de fierro, con una cortinita atrás, y nos sentíamos importantes”, recordó Sierra hace 8 años en entrevista para Mural.

Sierra junto con Mary Carmen Canales lograron consolidar la feria como una de las más importantes en contenidos en español. “Tuve una escuela maravillosa que fue la Feria del Libro y agradezco a la universidad haberme dado esa oportunidad de crearla y convertirla en un proyecto tan exitoso, con un equipo espléndido. Ahí aprendí. Tengo un doctorado en gestión cultural, tengo un doctorado en desarrollo y fondeo de proyectos, me formé”. En el 2001 renunció. 

Después de un periodo corto en Radio UdeG, Daniel Varela la invitó a la entonces Universidad de Medios Audiovisuales que después se convirtió en el CAAV y ella como directora ejecutiva ayudó a desarrollar toda la universidad.

Así fue su paso por las artes, la literatura y el cine, pero en el 2006, Sierra se involucró en la participación social y en el activismo político. Justo en la administración de Emilio González Márquez y la alternancia del PRI al PAN la entonces activista creó el Congreso Ciudadano, un movimiento que vigiló principalmente a la legislatura de ese momento y la relación entre la sociedad y las políticas públicas. 

Su trabajo de activismo también se enfocó en impulsar mecanismos de participación social, una ley sobre el mismo tema y la creación de presupuestos en conjunto con la ciudadanía. 

Sin embargo, fue en el 2010 cuando Sierra se involucró más con la política, principalmente con Enrique Alfaro quien en ese entonces era alcalde de Tlajomulco. 

“Como Congreso Ciudadano le planteamos que probara los Presupuestos Participativos, ejercicio en el que los ciudadanos colaboran con el Gobierno para decidir el uso del dinero, generalmente en la obra pública. Lo hablamos el 15 de diciembre del 2010 y a partir del 3 de enero de 2011 ya estaban todas las urnas y la gente participó. Al ir a pagar el predial la gente votaba por las obras públicas que consideraba más necesarias y eso incrementó un 35 por ciento la recaudación del Impuesto”, explicó en una entrevista. 

Desde hace 10 años, Margarita Sierra ha trabajado de cerca en el proyecto de Alfaro y ya dejó el activismo para involucrarse de lleno como secretaria de participación ciudadana del estado desde donde propuso la iniciativa de Ley del Sistema de Participación Ciudadana y Gobernanza del Estado de Jalisco y que fue aprobada el año pasado. 

 

Paola Lazo Corvera

Paola Lazo es la funcionaria más reciente que se adhiere al gabinete estatal como titular de la Secretaría de Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres (SISEMH) y su llegada fue aplaudida por activistas y académicas por su labor previa y sus conocimientos en tema de género. 

Lazo es principalmente académica y de acuerdo con su descripción, toda la vida se había dedicado a la academia. Es doctora en Estudios Científico-Sociales por el ITESO y maestra en Currículo y Enseñanza por la Louisiana State University en Estados Unidos. 

Es profesora universitaria y sus líneas de investigación académica se basan principalmente en género, sexualidades contemporáneas, derechos sexuales y debates en torno a la exigibilidad de los derechos en México y Jalisco. 

Además de lo académico, Paola ha trabajado de cerca con su hermana, Marisa Lazo, fundadora de la pastelería Marisa y de la fundación Marisa donde destinan sus recursos a proyectos que promuevan la igualdad de género, a erradicar la violencia contra las mujeres, a disminuir la brecha salarial y a crear redes de apoyo entre mujeres. Paola Lazo es parte del consejo de Fundación Marisa. 

También, formó parte del Consejo Directivo del Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (CEPAD) y ha trabajado de cerca con otras colectivas como el Comité de América Latina y El Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem). 

Y es que, hasta hace algunas semanas, Lazo estaba “del otro lado” como activista y trabajó junto con otras feministas en la defensa del Instituto Jalisciense de las Mujeres, en la exigencia de una secretaría adecuada para atender la violencia contra las jaliscienses y cuando se dio la renuncia de la pasada titular de la SISEMH, trabajó en un documento para exigir un perfil adecuado para la titularidad. 

“Da confianza saber que yo no tengo una agenda política, que no me interesan las cuestiones partidistas, que no traigo ningún abanderamiento de ningún partido y estoy aquí no queriendo ejercer un cargo político sino como una funcionaria pública que quiere que la agenda de género avance”, insistió en entrevista. 


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Katia Diéguez

Katia Diéguez

Es periodista formada en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) en Jalisco. Desde su formación como estudiante y ahora como profesionista ha trabajado en diferentes medios locales como Más por Más, el Diario NTR, Territorio y Mural de Grupo Reforma. En este último trabajó como reportera de la sección local y realizó coberturas diarias y de investigación principalmente en temas de género, derechos humanos, infancia, diversidad sexual y educación. Además, ha complementado su educación con cursos y talleres de periodismo narrativo, de investigación, transparencia, género y derechos humanos.