Resistir y existir desde el feminismo trans

La exclusión de lo trans

La historia del feminismo en Jalisco se escribe con todas las mujeres, las trans; las bisexuales; las lesbianas; las niñas, y las y los familiares de víctimas de feminicidios y sus hijas e hijos.

Esa ha sido la lucha que ha crecido en redes ante algunos grupos feministas que han optado por excluir a las mujeres transgénero bajo el argumento de que por no haber nacido con un cuerpo de mujer no han experimentado realmente la violencia machista y aseguran que las trans intentan borrar a otras feministas al no respetar la igualdad de condiciones por ejemplo cuando una mujer trans hace deporte o forma parte de los espacios seguros de las mujeres.

De entrada, el argumento es absurdo para Danna González, una mujer trans que se reconoce como feminista pero que desde hace un par de años ha visto el crecimiento del odio contra ella y sus compañeras desde varios grupos e incluso amigas feministas.

Recuerda la marcha del 8M en el 2020 cuando entre brillantina morada y los gritos de sus compañeras vio más carteles que nunca de otras mujeres trans que pedían igualdad y el cese a la violencia. Pero días después, sobre todo en redes sociales, también crecieron las campañas de odio en su contra y se dio cuenta que varios grupos feministas locales optaron por excluirla a ella y al resto de mujeres trans.

“No solamente promueven el odio contra las mujeres trans sino contra las mujeres que respaldan y posicionan necesaria la inclusión y la visibilización de las mujeres trans en el feminismo”. Y criticó que su postura no sea de debate sino de generar estigma y violencia contra ellas.

Y es que, en una ciudad y en un país donde la esperanza de vida para una mujer trans es de 35 años, abonar una razón más para ser violentadas y poner en su contra a mujeres que antes eran sus compañeras, solo les abre un espacio más para ser vulnerables.

En Jalisco no existe una base de datos que contabilice las agresiones de odio contra la comunidad LGBTQ+ ni trans, pero de acuerdo con la asociación civil Unión Diversa de Jalisco, el 2020 fue uno de los años más violentos últimamente y se registraron 5 asesinatos de mujeres trans. Además, durante el acompañamiento a los familiares en la búsqueda de Karla García Duarte, de 22 años y Kenia Duarte Pérez, de 20 años quienes fueron desaparecidas en septiembre, encontraron que el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) resguarda los cuerpos de al menos tres mujeres trans pero no están bien identificadas y están clasificadas en carpetas de hombres.

“(Las mujeres trans) son doblemente violentadas, una por su condición de mujer y por su identidad de género”, criticó Fascinación Jiménez, integrante de dicha asociación civil.

Un ejemplo reciente de la exclusión sucedió el pasado 8 de marzo durante la marcha convocada por el Frente Feminista de Jalisco, un grupo que se autodenomina radical y quienes se manifestaron “contra el borrado de mujeres”. Durante el evento lanzaron consignas en contra de las mujeres trans, por ejemplo, defendieron que las infancias trans son un tipo de violencia contra los menores de edad a pesar de que Jalisco es el único estado que reconoce y garantiza la identidad de los y las niñas trans. 

Para Danna González, pareciera que estas agresiones poco a poco intentan hacer sentir a las mujeres inseguras y van cerrando espacios para que otras mujeres trans no encuentren un espacio en el feminismo. 

“Ahora pareciera que las personas trans a la hora de exigir un derecho están convirtiéndose en potenciales agresores y agresoras. Todos estos discursos tergiversados y transfóbicos se están justificando con que son feministas, no lo son porque los derechos humanos que se han conquistado con la lucha de las mujeres se han logrado reconociendo la pluralidad de existencias”.

Y justo esa pluralidad la que defienden los grupos feministas. De acuerdo con Fascinación Jiménez quien también es activista feminista, no son todas las colectivas sino solo algunas cuantas las que han iniciado campañas de odio y tal vez, sugirió la experta, con otros intereses y personajes detrás como son los políticos y sus partidos. 

Sin embargo, quienes reclaman que la transfobia no es feminismo, defienden que el movimiento se gesta a partir de las muchas realidades de las mujeres que se interseccionan con su lucha contra el patriarcado. Es decir, el feminismo debe de ser plural y abrazar a las madres y padres que buscan a sus mujeres desaparecidas; a las mujeres con alguna discapacidad; a las que se identifican en la diversidad sexual, y por supuesto, a las mujeres trans que también viven los machismos y las violencias contra ellas, “incluso doblemente”, resaltó Jiménez. 

Su apuesta no es regresar el odio o la violencia, sino dialogar e invitarlas a discutir puntos de vista con la intención de crear un espacio donde se escuchen todas y se lleguen a acuerdos o puntos en común. Sin embargo, no han visto oportunidad para hacerlo. 

“El hablar de otras minorías, de otros grupos que han vivido violencia no borra a las mujeres, no anula las demandas que hace el feminismo. No podemos hablar de procesos radicales, de ir a la raíz, si no reconocemos todas estas categorías de opresión, exclusión, discriminación”, recalcó Danna. 

Y a pesar de que aún, entre feministas, se discute sobre la inclusión al interior del movimiento, para Danna esto solo ha sido una motivación más. Para luchar por sus hermanas trans y por todas las feministas, incluso las que la discriminan. Para avanzar con y por ellas con la idea de que esto quede en el pasado y que las niñas trans encuentren un espacio diverso, sororo y abierto donde puedan ser ellas mismas con seguridad. Para dejar claro que ni el patriarcado, ni las personas transfobicas van a detenerlas en la lucha de reconquistar sus derechos y vivir una vida plena siendo ellas. 

 


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Katia Diéguez

Katia Diéguez

Es periodista formada en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) en Jalisco. Desde su formación como estudiante y ahora como profesionista ha trabajado en diferentes medios locales como Más por Más, el Diario NTR, Territorio y Mural de Grupo Reforma. En este último trabajó como reportera de la sección local y realizó coberturas diarias y de investigación principalmente en temas de género, derechos humanos, infancia, diversidad sexual y educación. Además, ha complementado su educación con cursos y talleres de periodismo narrativo, de investigación, transparencia, género y derechos humanos.