Se inunda la ciudad y nos quedamos sin agua

Las claves contra la sequía en Guadalajara

Inicia junio y con ello, el temporal de lluvia. Pero en Jalisco también significa el inicio de las inundaciones en avenidas principales de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), ríos colmados, alcantarillas desbordadas, agua que baja de los cerros con rapidez y topa con las casas construidas en los límites de las áreas naturales protegidas.

La incongruencia es desconcertante cuando al salir a la calle las vías están inundadas, pero en las casas no sale agua al abrir la llave y los tinacos están secos. 

Jalisco, como el resto del país y del mundo vive una crisis hídrica donde cada vez hay menos agua potable y las opciones de abastecimiento como las presas parecen ser lo menos viable. 

¿Qué se debería hacer en el estado para atender la escasez de agua?

En los últimos años, Yahaira Corona ha adoptado el hábito, casi obsesión, de limpiar su techo, de barrerlo y dejarlo listo para el temporal de lluvia. Desde que se certificó para instalar sistemas de captación de agua de lluvia y desde que ideó, diseñó e instaló el propio en su casa, no para de revisar su techo y su sistema para recibir el agua lo más limpia posible. 

Su preparación hacia este modelo de aprovechamiento del agua inició hace cuatro años cuando se acercó a la Asociación Mexicana de Sistemas de Captación de Agua de Lluvia (AMSCALL) donde tomó dos cursos. Después, viajó a Texas para finalizar la certificación y afianzar tanto la parte teórica como técnica de este modelo. Cuando llegó a casa empezó los planos, compró los materiales e instaló su propio sistema que recaba, filtra y almacena hasta mil 200 litros de agua de lluvia que le sirven para regar, limpiar, usar el baño y sobre todo, evitar que, aunque sean unos litros, no se desperdicien en las alcantarillas. 

Así se ve el sistema de captación de agua de lluvia de Yahaira

Recolectar el agua de lluvia es uno de los mecanismos más sencillos para atender la crisis de agua que vive el estado y debería de ser un compromiso de todas las autoridades. O al menos esa es la postura del especialista Arturo Gleason quien lanzó un reto durante las campañas para que todos los candidatos se hicieran responsables de dejar de desperdiciar el agua cada temporal. 

Pero su propuesta no es nueva, el especialista lleva más de 15 años analizando la crisis hídrica y los mecanismos más eficientes para atenderla. El inicio de todo es entender los dos sistemas de funcionamiento del agua. “Para entender el problema hay que entender cómo funciona el agua, la cultura que tenemos nosotros es muy poca, no va más allá de cuando nos bañamos, la tomamos y vamos al baño, pero fuera de ahí la mayoría de las personas ignora que el agua tiene dos mecanismos de funcionamiento”. 

El primer sistema es el ciclo de agua natural en el que la lluvia cae de las nubes; se infiltra en el suelo (cuando no está cubierto de concreto); se acumula en los acuíferos; después brota en los ríos, arroyos y lagos y luego se evapora y se condensa en las nubes. Este es el mejor círculo de agua donde se garantiza abastecimiento para todos. 

Sin embargo, ante la urbanización se gestó el sistema artificial en el que se extrae el agua; se limpia; se lleva al ciudadano quien la usa, la desecha; y el gobierno debería de limpiarla y reintegrarla a la tierra, pero estos últimos dos pasos no suceden. 

“Cuando nosotros ponemos concreto, impedimos que el agua se infiltre y ya no recarga al acuífero”, explicó Gleason y es esa la razón por la cual en las lluvias, el agua arrastra todo a su paso hasta llegar a las partes bajas, pero lo que llega solo se desperdicia. 

Fuente: canal de Youtube de Arturo Gleason

“Estos dos sistemas complicados, deteriorados, son problemas muy complejos que no se resuelven con una presa. ¿Por dónde empezar? Con el agua que te cae del cielo”, insistió el doctor en urbanismo y presidente de la Asociación Mexicana de Sistemas de Captación de Agua de Lluvia (AMSCALL). 

El sistema es relativamente sencillo y puede incluso hacerse de manera artesanal. Se ajusta el techo de una casa o inmueble para darle la pendiente necesaria y recolectar la mayoría de agua posible. Después, se dirige por medio de canales hacia un tinaco o recipiente para almacenar el agua. Con eso recolectado se puede utilizar para regar, limpiar o usar el baño. Pero también se puede guardar en una cisterna y usar filtros para potabilizar el agua y usarse para su consumo.

Además de captar el agua y aprovechar lo que cae del cielo, es también un cambio de vida y asumir la responsabilidad que tiene cada ciudadano de aprovechar los recursos naturales. 

“El acto de captación es un acto de responsabilidad, la madre naturaleza te da tu sustento a través del agua”. El ejemplo más claro del especialista es como si una madre o padre le da dinero a su hijo o hija para sus necesidades, y como respuesta ellos se lo gastan en diversión o cosas innecesarias, lo desperdician. 

“En el caso de la naturaleza ella nos da nuestro dinero ambiental para que podamos usarlo de la mejor manera y nosotros lo tiramos a los drenajes, es una incongruencia, algo tremendo tirar el agua a los drenajes”. 

Más allá de las decisiones gubernamentales, el cambio debe empezar desde la cultura mexicana de dejar de tirar el agua y reconocer que aunque sea un litro recolectado, será uno menos que se tira en el drenaje y se desperdicia. 

“El gran problema del agua empieza a arreglarse captando lo que cae en tu techo”. 

Tras el trabajo individual, vienen las acciones a nivel macro donde ya están involucradas las autoridades pero que no son tan complicadas como han hecho parecer. La primera sería incentivar la baja del consumo de agua a nivel doméstico e industrial a través de incentivos fiscales y legislación. La segunda es trabajar hacia la infiltración de agua con diferentes técnicas como pozos de absorción y fomentar la reforestación de los bosques como infiltración natural. 

Faltan también más vasos reguladores para retener el agua; así como atender de manera urgente los desperdicios de distribución en la red. Se ha comprobado que el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) no cuenta con una red efectiva y además de las fallas en la potabilización, durante todo el trayecto se pierde más del 40% de agua. 

Por último, y acaso uno de los puntos más importantes de las acciones de aprovechamiento es la medición. Jalisco no cuenta con un sistema que mida cuánta agua de lluvia cae al día, al mes o por temporal; cuánto hay en los acuíferos, cuánto se evapora y cuánta agua se procesa y distribuye. “Desde ahí estamos bien mal porque no se maneja el recurso hídrico con inteligencia. La idea de medir es saber cómo estamos y a partir de ahí tomar decisiones y no estar a capricho del gobernante en turno”. 

Y con esa explicación, una presa no va a resolver el problema, criticó Gleason. Y es que, desde el 2018 cuando inició la administración del gobernador Enrique Alfaro se ha impulsado el proyecto de la Presa El Zapotillo con la que se inundarán poblados como Temacapulín y con la que se pretende abastecer de agua a la ZMG y resolver por completo el problema de la escasez. 

“No es una solución porque estás ignorando todo lo demás. Traer agua en cantidades, que ni existen porque el río verde no tiene agua ahorita, pues no es conveniente. De hacer todo lo anterior ni siquiera necesitaríamos una presa”, insistió el experto. 

Después de la temporada electoral que terminó en junio, solo 80 candidatos a presidencias municipales y a curules legislativos firmaron el compromiso de cuidar el agua y captar durante las lluvias. Ninguno de los candidatos de Movimiento Ciudadano a las alcaldías de la ZMG lo firmó. 

Tras haber resultado electos Pablo Lemus como alcalde de Guadalajara y Juan José Frangie para Zapopan, ambos prometieron captar el agua de lluvia en edificios gubernamentales. Sin embargo, suena poco convincente cuando en administraciones pasadas no han actuado. La esperanza es que tengan equipos capacitados para garantizar el aprovechamiento más óptimo y que junto con esas acciones también promuevan leyes, incentivos fiscales, creen un programa de certificación de expertos y sobre todo no urbanicen áreas naturales protegidas, bosques ni parques. 

Pero la esperanza mayor es que cada ciudadano se convenza de la importancia de cambiar de hábitos, reducir el consumo de agua, captar lo que pueda de lluvia y entender que es un bien limitado que pronto podría acabarse. 

“Un modelo de agua que priorice los derechos humanos y de la naturaleza, es posible”. 


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Katia Diéguez

Katia Diéguez

Es periodista formada en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) en Jalisco. Desde su formación como estudiante y ahora como profesionista ha trabajado en diferentes medios locales como Más por Más, el Diario NTR, Territorio y Mural de Grupo Reforma. En este último trabajó como reportera de la sección local y realizó coberturas diarias y de investigación principalmente en temas de género, derechos humanos, infancia, diversidad sexual y educación. Además, ha complementado su educación con cursos y talleres de periodismo narrativo, de investigación, transparencia, género y derechos humanos.