Un botón de emergencia ¿para qué?

La amenaza incumplida

El botón de emergencia que promovió o con el que amenazó el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, al puro estilo joligüdense siempre no será activado. 

La semana pasada fue de suspenso para saber si el mandatario cumpliría con la promesa de cerrar durante 14 días todos los establecimientos y servicios, incluido el transporte público, debido al alza de contagios por COVID en el estado. Sin embargo, entre el jueves y el domingo se anunció que no se activaría ningún paro de actividades. 

De acuerdo con Alfaro, los principales puntos de contagio han sido las reuniones familiares y entre amigos, por lo que no sería relevante cerrar los negocios y afectar a la economía. “De manera preocupante, el lugar donde más contagios se están dando es en la propia casa, con nuestros familiares, con nuestros amigos y en las reuniones”. El 26% de los contagios suceden en reuniones familiares, el 19% en el transporte público, el 17% en sucursales bancarias y el 15% en reuniones con amigos, aseguró sin dar explicar de dónde vienen dichos datos.

Pero, ¿qué pasaría si se activa el botón de emergencia y a quienes afectaría? 

El límite de las camas ocupadas

Uno de los criterios para encender el famoso botón es la capacidad hospitalaria para atender a pacientes con COVID. Al llegar al 50% de la ocupación, las actividades se suspenderían. 

De acuerdo con la Secretaría de Salud Jalisco, hasta el 29 de julio el 30% de las camas de los hospitales públicos estaban llenas y aún quedaban 585 disponibles. Sin embargo, no se tomó en cuenta la cifra para los hospitales privados quienes desde hace semanas han reportado que todas sus camas están ocupadas y ya no pueden recibir más pacientes con síntomas de coronavirus. Además, los gastos por la atención sobrepasan los 500 mil pesos, sobre todo en aquellos pacientes en terapia intensiva. 

Aún así, los funcionarios estatales han insistido con el optimismo y en la última reunión de la mesa de salud, el rector de la Universidad de Guadalajara, Ricardo Villanueva, resaltó que aunque el número de contagiados va en aumento, los hospitalizados no avanzan de manera tan rápida. 

“En el mismo periodo en que los contagios crecieron 62%, las hospitalizaciones solo crecieron 12%. Efectivamente hay un crecimiento en contagios que afortunadamente no se ha visto correlacionado”.

En cuestión de días, el indicador de la ocupación hospitalaria en Jalisco osciló entre los 468 y 535 pacientes con resultados positivos por COVID-19 en hospitales públicos y privados sin ninguna disminución considerable. De acuerdo con los datos abiertos de la Secretaría de Salud, las clínicas del IMSS donde atienden COVID son las más saturadas ya que en las últimas semanas de julio registraron entre 500 y 300 pacientes hospitalizados. El Hospital Civil de Guadalajara es el siguiente hospital con más pacientes infectados. 

Además, el gobierno de Jalisco también ha sido señalado por la falta de transparencia en los datos de pacientes diagnosticados con coronavirus. A diferencia de la Ciudad de México y otros estados como Puebla o Veracruz, Jalisco no tiene un mapa interactivo y actualizado con la ocupación hospitalaria por clínica con el dato exacto del número de pacientes en comparación con las camas disponibles, solo se ofrece un porcentaje o un dato final por institución como IMSS o ISSSTE. 

El último compromiso del gobernador es que si la ocupación hospitalaria llega al 50% o la incidencia de contagios semanales rebasa los 400 por cada millón de habitantes, entonces sí se encenderán las alertas y se tomarán medidas de aislamiento más estrictas. 


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Katia Diéguez

Katia Diéguez

Es periodista formada en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) en Jalisco. Desde su formación como estudiante y ahora como profesionista ha trabajado en diferentes medios locales como Más por Más, el Diario NTR, Territorio y Mural de Grupo Reforma. En este último trabajó como reportera de la sección local y realizó coberturas diarias y de investigación principalmente en temas de género, derechos humanos, infancia, diversidad sexual y educación. Además, ha complementado su educación con cursos y talleres de periodismo narrativo, de investigación, transparencia, género y derechos humanos.