Un cocodrilo de pantano en Chapala, ¿de qué tamaño es el problema?

Un ecosistema en riesgo constante

Esta semana cobró relevancia el registro visual de un pequeño cocodrilo de pantano (Crocodrylus moreletii) originario del Golfo de México, en la ribera del lago de Chapala, un ecosistema que a lo largo de sus 50 millones de años de evolución ha empujado a diversas especies animales a diversificarse, pero entre ellas nunca hubo un reptil depredador.

Entonces, ¿cómo llegó un cocodrilo de pantano a Chapala y qué desequilibrios biológicos puede causar? Para Alejandro Juárez, director del Instituto Corazón de la Tierra y miembro del Comité Científico del Comité Internacional de Ambientes Lacustres, el que corre mayor riesgo en este caso particular es el ejemplar foráneo, ya que por su etapa juvenil, en crecimiento, pudo tratarse de una mascota que “escapó” o deliberadamente fue arrojada al lago.

Pero no es la primera vez que ocurre un hecho similar, de hecho, a decir de Juárez hay tres registros previos de cocodrilos en Chapala en los últimos 20 años, incluso de mayor tamaño cuyo origen se desconoce, pero que al no volver a detectarse pudieron haber muerto; la laguna no es su hábitat y además, la calidad ambiental de la cuenca es deficiente para garantizar su supervivencia.

“La gente está reaccionando en una circunstancia de miedo de manera innecesaria, estamos hablando de un ejemplar muy pequeñito, 30, 40 centímetros, sin embargo ya ha merecido la atención de las autoridades, se están dando avisos precautorios como si fuera un animal verdaderamente grande y  peligroso, se está magnificando la noticia original”, compartió el biólogo. 

“Va a estar muy difícil que ese cocodrilo sobreviva, de manera incidental tengo tres registros previos y sin embargo no pueden sobrevivir, incluso si el lago estuviera en condiciones adecuadas, los cocodrilos requieren unas condiciones de hábitat que solo pueden tener en los esteros o costas”, especificó.

 

Y mientras tanto, Chapala pierde sus especies

Donde este pequeño cocodrilo sí enciende las alarmas es sobre el problema que significa para el lago más grande de México la introducción de especies exóticas, una práctica que ha contribuido con la extinción de los animales endémicos, es decir, los que han evolucionado exclusivamente en Chapala.

De acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), en el lago existen 48 especies de peces de los cuales 30 son endémicas, pero la mitad se considera extinta por la suma de diversas presiones: contaminación del agua principalmente por agroquímicos, la sobreexplotación pesquera y la introducción de especies exóticas.

“Las especies nativas se han adaptado a condiciones muy complejas, cambios climáticos, situaciones donde muchas especies se han quedado en el camino, éstas se han adaptado y han sobrevivido (…) pero hay una desatención impresionante, preocupante, sobre su extinción.

Ahí entra por ejemplo el bagre de Chapala, el pescado blanco, la lamprea de Chapala, estamos hablando de una gran diversidad que se han estado desapareciendo con relativa rapidez, en el lapso de 25, 30 años desapareció más de la mitad de las especies y eso lo que indica es que hay alteración en el ecosistema”, contextualizó Juárez.

“La introducción de especies que no son propias de la zona causan que compitan por refugio y alimento con las especies nativas y, en el peor de los casos, esta circunstancia ocurre con una especie muy agresiva como es la lobina negra (presente en Chapala), o la tilapia, que mucha gente hasta piensa que es local pero es originaria de África, muy adaptable, una vez que llegó al lago ocupó un montón de nichos y está compitiendo y desplazando a las nativas. Entonces las especies introducidas combinadas con los pesticidas que entran al agua es una pésima combinación”.

Sin embargo hay amenazas más severas que un cocodrilo: el pez diablo (del género Hypostomus). Ejemplares de esta especie son comunes en acuarios donde se adhieren a las peceras y, al crecer, suelen ser liberados de manera insegura en lagos. En la actualidad, ya se han registrado al menos tres avistamientos de estos ejemplares de Chapala, pero advierten que de proliferar podrían causar efectos negativos en la cadena alimenticia.

“Estos ‘plecos’ tienen un origen y es muy claro que es de los acuarios, pueden llegar a crecer 30, 40 centímetros y les llegan a causar problemas a los acuaristas, y en un afán de no sacrificarlos los liberan”, relató Eduardo Juárez Carrillo, del Instituto de Limnología de la UdeG, al ejemplificar un caso más de liberaciones inadecuadas en el cuerpo de agua.

De acuerdo con informe de la Conabio, estos peces diablo suelen desplegar su aleta dorsal repleta de espinas como defensa, lo que ha llegado a matar a aves que intentan comerlos. Según esta dependencia, existen 25 especies exóticas que se han registrado en Chapala con impactos directos en poblaciones de peces nativos como variedad de pescado blanco y charales.

 

Desde tilapias hasta manatíes

No solamente son ciudadanos que en su desconocimiento insertan fauna externa a la laguna, sino también las autoridades. Uno de los casos emblemáticos  es el de la introducción de dos ejemplares de manatíes, originarios del caribe, al lago de Chapala, lo hizo el gobierno federal en los años 80 como parte de una estrategia sin respaldo técnico para combatir el lirio, otra planta exótica proveniente del Amazonas.

Debido a que los mamíferos no están adaptados a la vida dentro de un lago cerrado sin acceso a fuentes de alimentación adecuada, murieron. 

Sin embargo, situaciones similares siguen ocurriendo. El actual gobernador de Jalisco Enrique Alfaro encabezó el 15 de junio de 2019 una liberación de crías de tilapia en Chapala como una acción para fomentar la actividad pesquera, pese a que esa especie se reconoce por su corresponsabilidad en la desaparición de peces exclusivos como el blanco y la lamprea.

“Este tipo de decisiones se toman porque la percepción es que Chapala es un depósito de agua, un tanque, no un ecosistema”, reclama el biólogo Alejandro Juárez. “Ojalá la gente lo visibilizara como un ecosistema con toda la fragilidad y complejidad que esto representa, y que está recibiendo muchísima presión de forma constante”.

“En esta situación a mí lo que me gustaría es lanzar un exhorto a las autoridades de los tres órdenes de gobierno para que se asesoren de forma correcta, existe la Conabio, instituciones académicas de alto nivel, UdeG, nacionales e internacionales que han estado haciendo estudios en el área, la UNAM, la universidad de Texas, de Taylor, UAG, el Iteso, la Universidad Veracruzana,  instituciones de Europa y Canada han estudiado Chapala, hay mucha información”, finalizó el especialista. 

 

Biodiversidad de Chapala

50 millones de años data la formación del lago de Chapala

48 especies de peces se registran

30 especies son endémicas

50% de su riqueza íctica se considera extinta

25 especies exóticas se han detectado en el lago

 


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Violeta Meléndez

Violeta Meléndez

Reportera desde 2011 especializada en medio ambiente. Ha trabajado en medios impresos y digitales de Guadalajara en la cobertura de noticia diaria y realización de investigaciones, su especialidad es el manejo de recursos naturales, impacto ambiental, desarrollo urbano sustentable y divulgación de la ciencia. Estudió Periodismo y Biología, ambas licenciaturas por la Universidad de Guadalajara.