Un dos tres por Fernando Petersen

La cabeza de la pandemia en Jalisco

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis…

Desde que inició la pandemia en marzo del 2020 parece que empezamos a contar, al estilo de las escondidas, para después buscar a Fernando Petersen, ese hombre que dirige la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ) y que a pesar de ser médico y especialista se ha visto muy pocas veces frente a la ciudadanía y pareciera estar a la sombra del gobernador Enrique Alfaro. 

Ha pasado más de un año desde que el gobierno estatal anunció que cerrarían las escuelas y el gobernador pidió a los ciudadanos cinco días de encierro para mitigar los contagios, pero apenas ahora empezamos a familiarizarnos con la imagen de Petersen en los videos y los anuncios de las decisiones sanitarias del estado. 

La familia de Fernando Petersen no es nueva en las direcciones gubernamentales de salud, por ejemplo, su primo, Alfonso Petersen, fue el secretario de salud de la administración estatal pasada y le tocó coordinar los esfuerzos tras la alerta sanitaria en México por el virus de la influenza AH1N1. 

A principios del 2020, cuando iniciaba la pandemia, varios pensaron que, tal como se hizo a nivel federal, quien representaría las decisiones gubernamentales estatales sería Fernando Petersen, por su experiencia familiar y sus conocimientos en ciencia y salud. Sin embargo, el cardiólogo fue relegado y la imagen de Enrique Alfaro inundó cada anuncio gubernamental y cada decisión. 

El médico siempre aparece en los videos como acompañante del gobernador, pero no es ni la cabeza en la comunicación, ni en la mesa especializada de salud que se creó para atender temas respecto de la pandemia, ni se ha mostrado como el encargado de las gestiones con el gobierno federal. 

Ha sido relegado a segundo o tercer término, de acuerdo con la opinión del doctor Carlos Alonso Reynoso, especialista en epidemiología. El problema principal no es señalar a un solo actor, sino a una secretaría y toda una estructura de gobierno que no ha funcionado como debería desde antes de la crisis. 

“Me parece que la cabeza de salud, en este caso el secretario de salud estatal, no ha tenido el rol que podría desempeñar, probablemente porque no se le ha permitido. Ante los diversos problemas ha habido una sensación de vacío, de que hay una ausencia de las autoridades”. 

Y es que, el manejo de la crisis a nivel nacional ha sido duramente criticada por la prensa nacional e internacional, sobre todo al alcanzar las más de 200 mil muertes el 25 de marzo. En Jalisco también ha resonado esa falta de claridad en el manejo.

Un momento crítico fue cuando la entidad alcanzó el pico más alto de contagiados, enfermos graves y de muertes a finales del 2020 y el primer mes del 2021. Desde el 25 de diciembre se activó el “botonazo”, una medida anunciada por Alfaro que establece el cierre de lugares públicos y se regulan los horarios de atención. Ese mes, Jalisco reportó que los hospitales públicos estaban en promedio al 33% de su capacidad, superando el pico más alto registrado en junio. Para enero, las autoridades reportaron 16 mil 700 personas contagiadas en los primeros 13 días y 854 muertes con una tasa de mortalidad que iba en aumento diariamente. 

Durante la crisis, circularon imágenes de ambulancias esperando turno afuera de los hospitales y llovieron las quejas de familiares que buscaban oxígeno y se encontraban con precios inflados donde se podía conseguir un tanque por hasta por más de 9 mil pesos la renta diaria. 

Poco hicieron las autoridades ante los precios y la desesperación de los enfermos por oxígeno, y tampoco hubo mucha presencia del secretario de salud para explicar, con claridad, cómo planeaban reducir los contagios pero sobre todo, atender la crisis de ocupación hospitalaria y el miedo de la ciudadanía a no tener una opción de atención. 

“Al principio se tomaron decisiones basadas en el conocimiento, en la experiencia de expertos y eso fue un gran éxito. Parecía que Jalisco iba por buen camino porque estábamos ante algo inédito y se fueron implementando estrategias mejoradas, pero llegamos a un punto en el que eso se perdió”, criticó Carlos Alonso Reynoso quien también es académico de la Universidad de Guadalajara (UdeG). 

Estrellas y actores de reparto en la comunicación

En realidad no se pretende que los gobiernos sepan cómo reaccionar ante algo nuevo: un virus, una pandemia, una situación crítica de salud que permea al mundo. Sin embargo, existen los recursos y los especialistas para comunicar las estrategias y las acciones. 

Y justo eso, la comunicación en Jalisco no ha logrado su objetivo de informar a la ciudadanía e incluso salvarla de un virus que se conoce poco. La comunicación pública de los gobiernos es clave para la supervivencia de la COVID-19, pero pareciera que se ha mezclado con otros intereses que poco le importan a los ciudadanos.

La crítica más dura hacia Enrique Alfaro ha sido su interés por pelear y criticar al gobierno federal. Sus constantes batallas contra el presidente Andrés Manuel López Obrador, desde la propuesta de abandonar el pacto fiscal hasta responsabilizarlo por la falta de vacunas, solo han politizado un tema de salud que nada tiene que ver y genera desconfianza. “Todas estas peleas del terreno político han hecho que las personas duden”, criticó Juan Larrosa, investigador en el departamento de estudios socioculturales del ITESO.  

También, ha prevalecido su estilo por protagonizar cada anuncio e incluso regañar a la ciudadanía por la situación crítica a la que se enfrenta la entidad. “Ha influido mucho el estilo personal del gobierno de Enrique Alfaro, y esto se parece mucho al presidente, en concentrar el tema de la comunicación”. Esa comunicación, además, producida de la mano de las empresas “favoritas” del gobernador como Euzen y la Covacha, y con todo lo necesario de presupuesto y equipos para hacerlo profesional. Algo que no se ve en los videos del secretario de salud donde en ocasiones el volumen es bajo, los escenarios no son diferentes y pareciera que no recibió una preparación adecuada para manejarse frente a cámara. 

La crisis de la vacunación en Jalisco ejemplifica las estrategias del gobernador. En marzo, cuando llegaron las vacunas a la entidad, los municipios y principalmente las autoridades estatales fueron duramente cuestionadas por no organizar a los adultos mayores que recibirían las vacunas. Los centros de vacunación se llenaron de personas que pasaron incluso noches afuera para alcanzar una dosis, entre ellos, ancianos que se arriesgaron a pasar frío y a soportar el sol con tal de conseguir un lugar. Los ciudadanos indignados culparon al gobierno estatal y preguntaban dónde estaba el gobernador, ese que siempre ha sido protagonista y quien en redes sociales presumió su asistencia a un estadio mientras muchos se formaban toda la noche. La respuesta del mandatario fue cuestionar a las autoridades federales y asegurar que a ellos les tocaba la organización. 

Larrosa ha seguido de cerca las estrategias de comunicación de los gobiernos nacional y local, y recalca que más allá de títulos o experiencias, el tener al frente a un político dando un mensaje genera desconfianza, las personas ya no creen en ellos. En cambio, al designar a un médico que sepa traducir temas científicos a la cotidianidad y pueda explicar de manera efectiva lo que sucede, genera tranquilidad en quienes reciben el mensaje. Similar a lo que sucedió durante los primeros meses de gestión de Hugo López-Gatell quien se mostraba como un científico más allá de un político y funcionario del gobierno federal. 

“El manejo de la pandemia en el estado migró de un manejo puramente sanitario a uno totalmente económico y político donde actualmente ya se escucha muy poco respecto a los temas de salud”, agregó Carlos Alonso Reynoso. 

A la mezcla se agregan las elecciones locales del próximo 6 de junio donde se mueven los intereses de cada partido y de cada grupo incluidos los que se gestan en el gobierno estatal. Para Larrosa, el mensaje de tranquilidad y seguridad de que saben cómo manejar la pandemia no está llegando por parte de Alfaro, un político que se muestra como si estuviera en campaña, con aspiraciones precisas y en una pelea abierta con el gobierno federal. “(Al tener un político así) la información no llega de forma clara y generas un mensaje de polarización”. 

Con estos intereses, los mensajes importantes de salubridad tampoco están llegando a toda la ciudadanía porque no se ha puesto interés en generar una estrategia que alcance a los más alejados de los temas políticos y de los medios. El académico del Iteso insistió en que una muestra de las fallas en la estrategia de comunicación del gobierno estatal es que la información solo se mueve en los círculos rojos, es decir, en redes sociales, especialmente en Twitter. 

Pero ahí no están las personas enfermas, o las que necesitan apoyo gubernamental porque perdieron su trabajo, o las que no tienen para pagar los tanques de oxígeno. Ellas, como en el resto del país, consumen televisión y canales como Televisa o TV Azteca. Algunos también consumen la radio y les serviría más recibir la visita de algún trabajador del gobierno estatal a su casa para informarles lo que sucede, que abrir una cuenta de Twitter y buscar al gobernador. 

“Parte del fracaso tiene que ver con esa falta de coordinación”, agregó Carlos Alonso Reynoso y resumió que para tener una buena estrategia frente a la COVID es necesario garantizar comunicación efectiva, transparencia en los datos y coordinación para la aplicación de la vacuna. Sin esas tres, seguirán las crisis y las críticas. 

La pregunta es ¿qué hará el gobierno estatal frente a un nuevo pico que parece formarse tras las vacaciones de semana santa y pascua?. El 9 de abril el semáforo epidemiológico de Jalisco cambió de verde a amarillo y se ha registrado un incremento en el porcentaje de ocupación hospitalaria y de casos nuevos diarios en la última semana. El dato más reciente del 14 de abril reportó  422 nuevos casos confirmados y 25 defunciones que suman 11 mil 529 personas. 

¿Continuará al frente el secretario de salud como lo ha hecho en los últimos anuncios o seguiremos jugando a las escondidas mientras los casos de enfermos que incrementan cada día?


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Katia Diéguez

Katia Diéguez

Es periodista formada en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) en Jalisco. Desde su formación como estudiante y ahora como profesionista ha trabajado en diferentes medios locales como Más por Más, el Diario NTR, Territorio y Mural de Grupo Reforma. En este último trabajó como reportera de la sección local y realizó coberturas diarias y de investigación principalmente en temas de género, derechos humanos, infancia, diversidad sexual y educación. Además, ha complementado su educación con cursos y talleres de periodismo narrativo, de investigación, transparencia, género y derechos humanos.